
En el gabinete de seguridad el tema de la mini refinería “clandestina” en Reynosa sigue bajo análisis. La pregunta es obvia: ¿cómo pudo operar durante meses y meses sin que nadie se percatara de ella? En realidad, es mini para ser refinería, pero se trata de una instalación de buen tamaño que se volvió bien conocida para la población local.
Y hay una vertiente política: funcionaba en un municipio gobernado, desde 2016, por el grupo político encabezado por la senadora Maki Ortiz y su hijo, el actual alcalde Carlos Peña Ortiz.
Y si la población conocía de esto, es difícil creer que una actividad de esa naturaleza haya pasado inadvertida para las autoridades locales, responsables, entre otras cosas, de regular el uso de suelo y la protección civil.
El descubrimiento de la mini refinería de Reynosa parece ser el primer capítulo de una novela que tendrá muchas páginas.
Sin pruebas, pero sin dudas
La incertidumbre nuevamente cunde, particularmente por un nombramiento en el gobierno estadunidense: Jay Clayton como gran director de Inteligencia. Este ex fiscal llevó expedientes de los que hoy generan fricciones entre nuestro país y el vecino, mostrando claramente su convicción de que el ataque al crimen organizado no podía quedarse sólo en el procesamiento de los narcos.
Interesado siempre en las tramas de lavado de recursos de procedencia ilícita y las ligas criminales hacia el aparato político (siempre con tiempo para volver la vista hacia México), este personaje embona bien en la ruta de confrontación estadunidense.
Y, no sobre decirlo, ahora Clayton está justo donde podrá disponer de información que, desde el punto de vista formal, ningún juzgado admitiría. La traba de la ley a desaparecido para Clayton, quien ahora podrá acogerse al adagio “no tengo pruebas, pero tampoco dudas”.
Un esbozo de unidad
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha restado importancia a las declaraciones de Trump y señala al respecto que México es el cliente más grande de Estados Unidos; no es sólo lo que pasa de sur a norte por la frontera, sino también el comercio que nace allá y termina en manos de consumidores mexicanos.
Curiosamente, al mismo tiempo, en una reunión con periodistas convocada por Alito Moreno, el líder nacional priista hacia el mismo razonamiento: una cosa es lo que se diga y, más allá del ánimo de defender la soberanía, el hecho es que la relación comercial entre ambos países no se puede borrar por un dicho (por más altanero que sea).
Un esbozo de unidad, casual, pero significativo.
La verdad sin permiso
Una reunión cordial, repleta de encuentros de quienes contribuyeron a dar forma a la prensa mexicana, se dio en la presentación del libro Soy Periodista, un memorial a la época dorada de esta actividad, analógica, callejera, de menos pantallas y presencia constante de los reporteros en el lugar de los hechos.
Firmas como Luis Cárdenas, Víctor Sánchez Baños, Luis Miguel Alarcón, Juan Bolívar Díaz, Javier López González, Enrique Martín Lazcano, Susana Vega López, entre muchos otros, reflexionan sobre lo que ha sido esta profesión, las contribuciones hechas desde la prensa que hoy se llama “tradicional” a un México que se transformó radicalmente en las últimas décadas, así como al futuro de una profesión que es la gran pasión de quienes escriben.
Una reunión como pocas, de amigos que son ejemplo de la entrega a un trabajo que nunca podrá realizarse sin esfuerzo y sacrificio.