
El tema del derecho de las audiencias ya tocó callos e incluso descalificaciones que pueden ser prematuras. Lo que ayer se anunció en Palacio Nacional tiene un precedente claro en información que se brindó un día antes y que, inocente o maliciosamente, se deja de lado:
Norma Solano Rodríguez, comisionada presidenta del organismo regulador de telecomunicaciones, fue enfática en que las consultas seguirán hasta el 21 de agosto, así que hay tiempo para exponer las preocupaciones surgidas.
Contar con códigos de ética, designación de defensores de las audiencias y procedimientos de mediación no parecen obligaciones lesivas para los concesionarios.
El temor a la sobre regulación puede estar presente, pero aun no se puede declarar que ya se hayan ejecutado.
Canal 11 y su acervo
Hay un tema preocupante en torno al Canal 11 de televisión. El reducido número de alumnos que lo tiene bajo su control no ha dimensionado lo que significa resguardar el acervo que está en esas instalaciones.
Claro, los últimos productos del canal son materiales digitalizados, pero no es así con las décadas en las que se produjo material analógico con diferentes requerimientos para garantizar que no se echen a perder.
La “huelga” por lo demás ha dejado de tener cualquier sentido, toda vez que los reclamos principales fueron atendidos. Es una prueba más de que es más fácil inicial un paro de actividades que levantarlo.
Radio IPN ‘sube el volumen’
El IPN es mucho más grande que sus problemas y estos se demuestra con su emisora radiofónica que ha decidido lanzarse a fortalecer sus contenidos y su oferta a una audiencia que pretende no limitarse a los propios politécnicos.
El IPN estrena horarios y nuevos programas con una oferta de más de 50 producciones. Se trata de un relanzamiento al que deseamos todo el éxito posible. Educación, ciencia, tecnología, cultura, deporte, entretenimiento y música, todo con un nuevo matiz más apropiado para los tiempos que corren.
Las radiodifusoras públicas jugaron un papel muy relevante en épocas del país en las que era necesario ampliar la oferta a la ciudadanía y en las que, incluso, la necesidad de mayor pluralidad encontraba respuesta en sus micrófonos. En estos días, una opción desde el Poli es una magnífica idea.
Deadline en la UNAM
La comisión de expertos que analiza el examen de admisión as licenciaturas de la UNAM ya se puso un deadline para exponer sus hallazgos. Viernes o, máximo, sábado, habrá una comunicación sobre lo que se deberá hacer. El rector les dio la mayor de las libertades para recomendar la ruta de reparación a un proceso que no logró ser terso; lo mismo pueden indicar que debe limpiarse el examen, que proponer la reposición a través de un examen presencial que muchos piden.
La respuesta podría venir antes de los días señalados, pero parece que los comisionados han optado por analizar todo al detalle y no dejar cabos sueltos.
La trampa sin rostro
La UNAM vive una trama en la que, al día de hoy, no hay un solo caso demostrado de alguien que haya sido aceptado en sus aulas gracias a que hizo trampa en el examen de admisión.
En efecto, en los miles de videos que circulan en redes, no hay un solo alumno concreto, con nombre y apellido, que haya logrado un lugar y se haya hecho patente que truqueó el examen. Todas las referencias son “dijeron”, “se habla en redes”, “un alumno confesó”, pero no hay un solo caso concreto que pruebe esos dichos.
Al tercer día de suspensión de las inscripciones de nuevo ingreso, programadas originalmente para esta semana, hay muchas historias negras de estafas en el examen y ni un solo caso demostrado.
Es una trampa de la que todos hablan, pero que no tiene rostro.