Opinión

Propuesta 2 Una justicia que escucha

La magistrada presidenta del Tribunal de Disciplina Judicial

Detrás de cada expediente y resolución hay una historia humana y, detrás de cada demora, una expectativa que permanece en espera.

Por eso, al cumplirse un año de la instalación del Tribunal de Disciplina Judicial del Poder Judicial de la Federación, considero especialmente relevante uno de los cambios que estamos impulsando: que la voz de quienes utilizan el sistema de justicia forme parte de la evaluación de quienes tienen la responsabilidad de impartirla.

Por primera vez, las personas usuarias de los juzgados participan en este proceso a través de 4 mil 890 encuestas de satisfacción, distribuidas entre personal jurisdiccional y personas usuarias del sistema de justicia. Asimismo, el Órgano de Evaluación del Desempeño Judicial emitió 643 resoluciones: 570 satisfactorias y 73 no satisfactorias.

¿Qué significa esto para una ciudadana o un ciudadano? Significa que el desempeño judicial comienza a observarse también desde la experiencia concreta de quien acude ante un tribunal. Significa reconocer que la calidad de la justicia no depende únicamente de producir una resolución jurídicamente correcta, sino también de la oportunidad, el profesionalismo y el trato con el que se presta el servicio.

He insistido en que evaluar no es sancionar. La evaluación tiene una naturaleza primordialmente preventiva y remedial, cuyo objetivo es detectar problemas, mejorar prácticas, fortalecer capacidades y procurar que los órganos jurisdiccionales funcionen cada vez mejor.

La disciplina aparece cuando existe una conducta irregular y debe hacerlo siempre respetando plenamente el debido proceso. En este primer año fueron sancionadas 75 personas servidoras públicas mediante 79 sanciones. Todas esas decisiones están sujetas a reglas, garantías y medios de impugnación.

Hay, además, una frontera que debemos expresar con toda claridad: el Tribunal vigila la conducta, no el criterio jurisdiccional. No revisamos el sentido de las sentencias ni intervenimos en la libertad jurídica de juezas, jueces, magistradas y magistrados.

También hemos procurado que esta nueva visión de la justicia salga al territorio, pues se crearon seis Visitadurías Regionales en el Sureste, Pacífico, Norte, Centro-Bajío y Ciudad de México (Regiones I y II), a fin de que la evaluación se acerque a los lugares donde cotidianamente se imparte justicia, pues no se debe conocer la realidad judicial únicamente desde el escritorio, sino desde donde surgen los problemas y pueden construirse las soluciones.

Ese espíritu de cercanía se refleja igualmente en la atención ciudadana. En nuestro primer año se dio respuesta a mil 137 solicitudes y dudas. Si un asunto no correspondía al Tribunal, se orientó a la persona para llevarla hacia la autoridad competente. Escuchar también significa acompañar.

Un año después, el nuevo modelo comienza a mostrar resultados medibles.

Sin triunfalismos y con plena conciencia de cuanto falta por hacer, podemos afirmar que hemos empezado a construir una justicia que se observa, que se evalúa y que escucha.

Una justicia más cercana no se consigue solamente llevando instituciones a las regiones. También se construye cuando la voz de quien solicita justicia forma parte del esfuerzo por mejorarla.

Ese es el compromiso que asumimos hace un año y que hoy reiteramos: fortalecer la justicia para servir mejor a las personas.

Magistrada Presidenta del Tribunal de Disciplina Judicial

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