Opinión

Cicateros, olvidadizos y malagardecidos

Cuauhtémoc Cárdenas CIUDAD DE MÉXICO, 28OCTUBRE2026.- Familiares reportaron la muerte del Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, fundador del PRD y excandidato Presidencial en 1988. En la imagen; Cuauhtémoc Cárdenas en un mitin en el Zócalo Capitalino en 1987. FOTO: ARCHIVO /CUARTOSCURO.COM (Fotografía Archivo Cuartoscuro)

Mucho se ha escrito en torno de la muerte del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas pero muy poco en realidad sobre lo desdeñoso de sus exequias.

Podrán los corifeos subrayar la presencia de la señora presidenta (con A) en el vestíbulo del Palacio de Bellas Artes, pero ni así lograrán borrar la rencorosa displicencia dispensada por sus beneficiarios, contra quien puso los cimientos de una izquierda triunfante y fue, por derecho propio, el primer gobernador de la Ciudad de México, sea cual sea su denominación burocrática o su condición federativa: Departamento, CDMX o como se quiera. Jefe de Gobierno o gobernador.Lo mismo da..

Ni siquiera por tratarse del primer gobernante de izquierda democráticamente elegido en ésta cinco veces centenaria capital, tuvieron sus sucesores el decoro de llevar sus restos al patio del edificio de antiguo ayuntamiento y ofrecerle ahí la despedida institucional correspondiente.

Con poner su féretro en medio del edificio hubiera sido suficiente. Podrían haber economizado los ditirambos.También habrían podido colocarle encima de la caja el escudo de la ciudad, de haber estado en ese sitio. Pero actuaron como si nunca hubiera pasado, por ahí.

Prefirieron –como a Juan Gabriel--, darle honores de cantante o protagonista artístico y llevarlo al Palacio de las Bellas Artes como último recurso increíblemente admitido por sus hijos. Pero ya se sabe, Lázaro nunca se ha destacado ni por su enjundia ni por su capacidad política.

Es más bien dócil.

La explicación de tan desabrido homenaje “nacional”, es obvia: el ingeniero Cárdenas jamás aplaudió las ocurrencias de sus sucesores, especialmente de Andrés López, quien como él se empeñó en buscar la presidencia y usó la ciudad como plataforma. Él no pudo, pero quien le usurpó poderes y candidaturas dentro del PRD en abierta pelea con la sucesora de Cárdenas en la cárcel, años después, la obtuvo y desde entonces la distancia se hizo cada vez mayor.

El extremo fue la declaración de enemistad cuando el ingeniero participaba en una plataforma de análisis y propuestas políticas en un episodio de sobra conocido, pero del cual vale precisar (EF): en enero de 2023, cuando el entonces presidente calificó al ingeniero como su adversario político por su participación en la iniciativa opositora Colectivo por México (Mexicolectivo).

“Si asume una postura en contra de este proyecto [de transformación], lo considero pues su adhesión a este grupo [...] lo sitúa en una postura de adversario político”. Después hubo juegos malabares con las palabras y se trataba de distinguir entre adversario y enemigo. Pura hipocresía, el golpe ya estaba dado.

En ese sentido una cosa es la divergencia política, del todo comprensible, y otra la resentida amnesia contra la imagen de quien mucho hizo para lograr el basamento del Movimiento de Regeneración Nacional aun cuando nunca haya pertenecido a ´él ni pudiera definir el significado de ese rollo de la Cuarta Transformación como tantas veces lo dijo.

Pero el resentimiento definido por Gregorio Marañón como la peor de las enfermedades del alma, no suelta la mordida. Es como un mastín en el corazón con las quijadas trabadas por la rabia.

Ni siquiera en recuerdo de los tiempos gratos pudo Don Andrés salir de su reconcomio selvático. Prefirió quedarse en “La chingada” y no se apersonó en el velatorio. Más de uno lo habría visto con recelo.

Y si hemos hablado del resentimiento, hagámoslo las palabras de Don Gregorio:

“…Pero, si alguna vez alcanzan a ser fuertes, con la fortaleza advenediza que da el mando social, estalla tardíamente la venganza, disfrazada hasta entonces de resignación. Por eso son tan temibles los hombres débiles (y resentidos) cuando el azar les coloca en el poder, como tantas veces ocurre en las revoluciones. He aquí también la razón de que acudan a la confusión revolucionaria tantos resentidos y jueguen en su desarrollo importante papel…

“Cuando se le hace el bien a un resentido, quien lo hace queda inscrito en la lista negra de su incordialidad.

“Marañón cita una frase de Robespierre, quien fue un resentido mayor y llegó a decir: “Sentí desde muy temprano la penosa esclavitud del agradecimiento”.

“Los resentidos que rondan la corte del poderoso, se siente atraídos e irritados a la vez, por ello más preocupante que el odio y la envidia, es el resentimiento de muchos colaboradores que viven de su favor, esto explicaría claramente la conjura, la desafección súbita, la emboscada.

“La sorpresa del César frente a Bruto en las escalinatas del Senado romano, estigmatiza la ingratitud del resentido.

“El resentimiento es incurable, dice Marañón porque su única medicina es la generosidad.

“El éxito puede tranquilizar al resentido pero no lo cura jamás, a veces empeora porque al triunfar, entiende su éxito como una consagración solemne de que estaba justificado su resentimiento y esta justificación aumenta la vieja acritud. (LD)”.

“He rendido protesta, ante esta Honorable Asamblea Legislativa, como el primer Jefe de Gobierno de la Ciudad de México elegido por el voto mayoritario de sus ciudadanos.

“El empeño tesonero y valiente de fuerzas políticas y sociales, agrupadas en un amplio abanico de ciudadanos y organizaciones, de convicción y compromiso democráticos, logró desatar en nuestra capital el proceso electoral que culminó el pasado 6 de julio, que dio y da continuidad a las luchas de la Revolución Mexicana que el 20 de noviembre de 1910 convocara al país bajo las banderas del sufragio efectivo y la no reelección…”

Eso en lo democrático. En lo programático no se acaban todavía las deudas.

“Una administración surgida del compromiso y con el apoyo de la gente, tiene que ser una administración sensible ante las carencias, ante el dolor, humana y solidaria, para que la suma entonces de la mejora individual. Se transforme en el bienestar colectivo.

“Sólo así responderemos al mandato recibido y a la confianza que se nos está brindando”.

Pero cuando se cae el Metro y nada ocurre, cuando linchan personas ante los ojos incapaces del jefe de la policía, cuando en el News Divine la policía mata jóvenes; si se derrumban las escuelas sin inspección en un sismo; si se inundan las calles y no hay calle sin agujeros, cráteres o baches, si todo es la utopía de la conveniencia, todos ellos le siguen debiendo algo al ingeniero Cárdenas.

Si lo pueden pagar con el ejemplo, debieron hacerlo con el respeto y el reconocimiento urbano. Pero ni eso.

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