Opinión

Lecturas de Cuauhtémoc Cárdenas (primera parte)

Cuauhtémoc Cárdenas muere
Cuauhtémoc Cárdenas Murió a los 92 años de edad (Gobierno de la Ciudad de México)

Existe una vasta producción bibliográfica sobre Cuauhtémoc Cárdenas (1934-2026). Semblanzas de vida, entrevistas, recopilaciones de discursos e idearios políticos, memorias y libros en general de análisis histórico y político de la transición democrática en México en las postrimerías del siglo XX. Comparto en esta y la próxima entrega una pequeña muestra de dicha producción, en recuerdo de uno de las grandes figuras de la vida pública en México en las últimas décadas.

1. Cuauhtémoc Cárdenas, “Nuestra democracia”, en Polémica nacional, México, Ediciones El Caballito, 1976, pp. 116-132.

Este libro no está exclusivamente dedicado a Cuauhtémoc Cárdenas, pero tiene un atractivo doble: es muy probablemente el primero de contenido político en el que encontraremos su nombre, y es además uno de los pocos textos que existen escritos por él mismo. Se trata de un libro difícil de conseguir en el que se reúnen las conferencias de un grupo de notables convocados por una organización ya extinta llamada Tribuna de la Juventud. Dicho grupo, una especie de ateneo de corte nacionalista, publicó el volumen con motivo de su decimoquinto aniversario.

Escribe el prólogo Froylán López Narváez y se incluyen las ponencias de, entre otros, Daniel Cosío Villegas, Vicente Lombardo Toledano, Víctor Rico Galán, José López Portillo, José Revueltas, Emilio Portes Gil y Cuauhtémoc Cárdenas.

El texto tiene la virtud de presentarnos una lectura crítica del régimen, que no deja dudas sobre la inquietud democratizadora del joven Cuauhtémoc. “La generación de nuestros padres llevó a cabo una revolución (...) y nos está ofreciendo una obra importante y un ejemplo a seguir. La democratización de las actividades políticas y económicas, como condición para la transformación de las estructuras actuales hacia formas superiores, con un ritmo acelerado y con estabilidad en este proceso de desarrollo, es la tarea y la responsabilidad de esta generación”.

2. Jorge Laso de la Vega (Cord.), La Corriente Democrática. Hablan los protagonistas, México, Posada, 1987, 326 pp.

Jorge Laso de la Vega no sólo fue el dueño de la Editorial Posada, cuya pobre calidad editorial no fue impedimento para colocarse como divulgadora de algunos de los textos canónicos para la izquierda mexicana del último cuarto de siglo XX. Era también pariente o de Porfirio Muñoz Ledo y tuvo el privilegio de ser el primer editor que publicó un volumen dedicado a la Corriente Democrática del PRI, todavía antes de que se presentara la postulación de Cuauhtémoc Cárdenas como candidato del PARM a la Presidencia en octubre de 1987. Lamentablemente se trata de un libro armado sobre la marcha que no trasciende más allá de su valor testimonial. Se incluyen entrevistas con Porfirio Muñoz Ledo, Cuauhtémoc Cárdenas, Ifigenia Martínez, Miguel Alemán, Patrocinio González Blanco y Abel Vicencio Tovar, entre otros. Incluye un apéndice con los primeros documentos de la Corriente Democrática y una cronología de los hechos de marzo de 1985 a junio de 1987. El libro circuló bien en su momento y tiene la virtud de la anticipación.

3. Cuauhtémoc Cárdenas, Nuestra lucha apenas comienza, México, Editorial Nuestro Tiempo, 1988, 164 pp.

La Editorial Nuestro Tiempo, dirigida por un grupo de académicos marxistas con los que Cuauhtémoc Cárdenas tuvo mucho contacto en los años del Movimiento de Liberación Nacional, a principios de la década de los sesenta (Alonso Aguilar, Fernando Carmona y Jorge Carrión), reunió los principales discursos de la campaña de Cárdenas antes y después de la elección del 6 de julio, en un volumen que apareció a finales de aquel convulsionado 1988. El libro incluye una larga entrevista con Cuauhtémoc, realizada en nombre del Movimiento del Pueblo Mexicano realizada por el profesor Luis González Souza. Reproduce, entre otros, el discurso de arranque de campaña en Michoacán del 29 de noviembre de 1987. El de la Ciudad Universitaria del 26 de mayo de 1988, en el que fija su postura sobre la educación superior; el de cierre de campaña en el Zócalo capitalino del 25 de junio; y el famoso discurso del 16 de julio del 88, en el que denuncia el fraude electoral y desconoce la legitimidad de Carlos Salinas. Podemos ver en estos discursos del primer Cuauhtémoc Cárdenas vaga precisión programática, y el mero esbozo de un programa nacionalista y de corte popular, muy poco aterrizado. Son discursos largos, planos y anticlimáticos, con todo y haber sido pronunciados ­leídos, literalmente­ en reuniones multitudinarias y apoteósicas.

4. Adolfo Gilly (coordinador), Cartas a Cuauhtémoc Cárdenas, México, ERA, 1989, 255 pp.

La campaña presidencial de 1988 fue algo más que la emergencia de un grupo disidente dentro del PRI y la unidad de la izquierda mexicana en torno a la candidatura de Cárdenas. Se trató de un verdadero revival del mito fundador del cardenismo como un fenómeno de masas íntimamente ligado a la inclinación caudillista de los mexicanos y su esperanza en el regreso mitológico de sus redentores. No hay que olvidar que hubo lugares como La Laguna donde la gente se volcó a la calle convencida de que el viejo general Cárdenas había regresado. Cuauhtémoc era visto como algo más que un disidente del PRI, era un auténtico salvador, el hijo del gran proveedor que habría de cumplir desde la más grande hasta la más pequeña de las demandas: desde rescatar al país de sus saqueadores, hasta un cochino, un padrinazgo para la quinceañera, o materiales de construcción para una escuela. Los miles de cartas que recibió durante su gira confirman esta realidad. Adolfo Gilly, y un equipo de investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana, se dieron a la tarea de clasificar e interpretar esta voluminosa correspondencia. Es un testimonio vivo, a ratos desgarrador y sorprendente, de lo que significó el 88 para millones de mexicanos. “Hemos aguardado con resignación la llegada de un Mesías mexicano ­le escribe un grupo de oaxaqueños después de la elección­, hoy lo tenemos en la persona de Cuauhtémoc Cárdenas, estamos prestos a ofrendar nuestras vidas y estamos esperando tres palabras de labios de nuestro redentor: ‘tomemos las armas’”. Del libro se agradece la iniciativa misma de la publicación de las cartas, que constituyen una fuente historiográfica original y directa. Estas cartas, pese a todo, están a la espera de una reinterpretación.

5. Luis Javier Garrido, La ruptura. La Corriente Democrática del PRI, México, Grijalbo, 1993, 224 pp.

Hasta antes de extraviarse en el delirio sartreano, esto es, la fiebre del profesor universitario que no resiste a la tentación de convertirse en padre intelectual de los movimientos estudiantiles emergentes, conservamos el recuerdo de Luis Javier Garrido como un buen investigador y un estudioso serio de la política nacional. Es el autor de un libro que sigue siendo fundamental para el estudio del PRI, y era por lo tanto a principios de los noventa de quien mejor se podía esperar un trabajo analítico sobre la importancia y el alcance de la ruptura del PRI que derivó en la creación de la Corriente Democrática. La expectativa se cumplió de manera parcial. En efecto, en 1993 Luis Javier Garrido publicó un estudio histórico de coyuntura -­no podemos decir que se trata de ensayos en el sentido estricto del género­, realizado con el apoyo de una beca de la Fundación Guggenheim, en el que acaso se despide de su temperamento analítico. Es un recuento extenso, plano y de cierta opacidad sobre el fenómeno de la Corriente Democrática. Útil como trabajo que ordena los datos, pero débil y limitado en su interpretación. Ello explica en parte su escasa distribución y su prematura desaparición de las librerías.

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