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El creador transforma la memoria y la identidad mexicana en alta costura internacional

De Oaxaca al Fashion Week: Alonso Máximo y la moda que cuenta historias

Colección Morelia Eterna en el New York Fashion Week Emily Cinnamon (hija del Canelo Alvarez) modelando el vestido creación de Alfonso Máximo, parte de la colección "Morelia Eterna"

Desde Pochutla, Oaxaca, hasta las pasarelas más icónicas de New York, el camino de Alonso Máximo no comenzó entre reflectores, sino entre adversidades económicas, práctica constante y la convicción de que la moda no es sólo estética, también es memoria.

“Estamos tratando de transmitir historias, no nada más vestidos bonitos”, dice el diseñador oaxaqueño con una voz no suena a discurso aprendido, sino como la de alguien que ha tenido que sostener sus sueños con disciplina. Desde niño supo que quería dedicarse al diseño de modas, aunque el contexto no fuera sencillo. A pesar de no provenir de una familia con grandes recursos, sí tuvo un entorno que le enseñó a trabajar, observar y escuchar.

Morelia Eterna: La colección que nació del duelo

En febrero de 2026, Alonso Máximo presentó en Nueva York una de sus colecciones más personales: “Morelia Eterna”, un homenaje a su perrita Schnauzer, quien lo habría acompañado durante diez años. Así fue como esta colección y en especial la última pieza, no nació desde una tendencia ni desde una estrategia comercial, sino desde el duelo.

La colección incorporó símbolos profundamente ligados a la identidad mexicana: el calendario azteca como representación del tiempo eterno; el colibrí como energía que regresa; el axolote como transformación; el cactus como resiliencia. Cada elemento dialogando entre sí con la memoria y la permanencia.

Para él la moda puede —y debe— contar lo que pasa en la vida real “La moda pasa, pero las historias no”

El reto invisible

Presentarse en un escenario como el New York Fashion Week implica mucho más que creatividad, detrás de cada desfile hay logística, coordinación y aunque no se vea, un control emocional. “Uno de los retos más fuertes ha sido saber manejar la presión y un equipo grande”, reconoce.

Modelos, modistas, sastres, fotógrafos, diseñadores gráficos y asistentes conforman la estructura que hace posible un show de nivel internacional como los que ha dado. Para Alonso, el diseñador no es una figura solitaria sino más bien, es la cabeza visible de un engranaje colectivo. “Ser diseñador no nada más es hacer vestidos bonitos, sino tener un equipo grande para poder presentar un buen trabajo” admite.

Colección "Morelia Eterna" en el New York Fashion Week Emily Cinnamon (hija del Canelo Alvarez) modelando el vestido creación de Alfonso Máximo, parte de la colección "Morelia Eterna"

Ser mexicano en la alta costura internacional

Alonso se siente orgulloso de sus raíces y lo dice con firmeza: nunca ha dejado que el reconocimiento lo aleje de la humildad. “Antes que todo me siento orgulloso de ser mexicano y de donde vengo.”

En cada pasarela incorpora elementos de México en clave de alta costura y esa reinterpretación no siempre ha estado libre de críticas pues el diseñador nos compartió que en ocasiones ha recibido señalamientos por tomar símbolos culturales y transformarlos. “Todo está en cómo lo interpretas a la hora de realizar un diseño”, responde.

Para él, no se trata de exotizar ni de simplificar, sino de traducir identidad a un lenguaje contemporáneo con la intención de mostrar al mundo la cultura, el talento y la belleza de México, no únicamente las narrativas de violencia o crisis que suelen dominar la conversación internacional.

Disciplina por encima de distracciones

Si algo define su trayectoria es el enfoque y habla con honestidad sobre las renuncias que fueron necesarias para avanzar “a veces tienes que hacer a un lado amistades, dejar tu vida personal y dedicarte a donde quieres llegar.”

Comenta que dejó fiestas, salidas y distracciones para concentrarse en su meta. Asimismo recuerda un episodio particularmente duro, cuando en un show en el que apenas asistieron dos personas. Alguien le aconsejó que no continuara, pero él, renuente a olvidar su pasión, no escuchó. Hoy, sus presentaciones convocan audiencias completas en escenarios internacionales. Y agradece no haber hecho caso a aquellas voces que le sugerían rendirse.

“Hazlo sin miedo. Dedícale tiempo y lo lograrás.”

El legado: historias reales

Sobre el futuro de la industria de la moda tiene muy claro cuál es la clave: autenticidad. En su vida personal, cuando se le pregunta cómo quiere ser recordado, no habla de premios ni de pasarelas “que recuerden las historias que conté”

Su legado, dice, no serán los vestidos en sí mismos, sino lo que representaron: amor, verdad, resiliencia y dedicación —las palabras que resumen su filosofía— están presentes en cada colección.

Desde Oaxaca hasta Nueva York, Alonso Máximo insiste en que el éxito no es inmediato ni sencillo, es una construcción diaria sostenida por disciplina, fe y trabajo en equipo. Mientras la moda cambia y se transforma de temporada en temporada, él apuesta por algo que considera más permanente: contar historias reales que sobrevivan al paso del tiempo.

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