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Los problemas urinarios y renales son frecuentes en la medicina felina, pero muchos pueden pasar desapercibidos hasta que el gato presenta signos evidentes. Un experto explica cómo influyen la dieta, el estrés, la obesidad, el sedentarismo y el entorno

Enfermedades urinarias y renales en gatos: señales de alerta, causas y cómo prevenirlas

Gato negro
Gato negro Unsplash

Los gatos suelen ser expertos en ocultar que algo no está bien. Pueden continuar caminando, durmiendo o incluso acercándose a sus tutores con aparente normalidad mientras una enfermedad avanza silenciosamente. Por eso, cuando aparecen cambios en la manera de orinar, beber, comer o utilizar el arenero, prestar atención puede marcar una diferencia importante.

Entre los problemas que más preocupan en la medicina felina se encuentran las enfermedades de las vías urinarias y las enfermedades renales. Aunque pueden presentarse a cualquier edad, existen factores relacionados con el estilo de vida, la alimentación, el peso corporal, el estrés y determinadas condiciones médicas que pueden incrementar el riesgo.

Para el médico veterinario y especialista Julio Puente, uno de los principales cambios que ha experimentado el gato doméstico es precisamente su estilo de vida.

“El felino ha dejado de tener esa actividad de un felino, de ser cazador. Hoy, el felino pone a su amo o a su tutor o a su propietario a cazar por él. Y la mejor manera de cazar es ir al centro comercial y comprar las bolsas de alimentos”.

Su explicación parte de una idea central: los problemas urinarios y renales no deben analizarse únicamente desde el órgano que presenta el síntoma, sino tomando en cuenta el organismo y el ambiente del animal.

¿Por qué los gatos pueden desarrollar problemas urinarios?

Las enfermedades de las vías urinarias representan un motivo frecuente de consulta veterinaria en gatos. Sin embargo, detrás de un problema para orinar puede haber diferentes causas.

El especialista plantea que factores como la alimentación, el sedentarismo, la obesidad y el estrés pueden combinarse y favorecer la aparición de problemas urinarios.

“Son muchas, muchas cosas, muchos factores que favorecen la enfermedad de vías urinarias”, explica.

Desde esta perspectiva, el abordaje no debería limitarse a tratar únicamente la vejiga cuando existe una alteración urinaria.

El médico veterinario entrevistado defiende una visión integral del paciente y explica que, además del sistema urinario, deben considerarse otros sistemas y factores relacionados con el estado general del gato.

“Hoy vemos a la medicina como una medicina en redes”.

Esta visión incluye la relación entre el aparato digestivo, el sistema nervioso y el sistema urinario, así como factores ambientales que pueden influir en el comportamiento y bienestar del felino.

La alimentación, el peso y el sedentarismo pueden influir

Uno de los temas centrales señalados durante la entrevista fue el estilo de vida del gato doméstico.

A diferencia de un felino que se desplaza, explora y caza, muchos gatos que viven dentro de casa pasan buena parte del día durmiendo y tienen acceso constante a alimento.

El especialista considera que la dieta es uno de los elementos que debe revisarse cuando se evalúa la salud urinaria.

El médico veterinario entrevistado defiende una visión integral del paciente y explica que, además del sistema urinario, deben considerarse otros sistemas y factores relacionados con el estado general del gato.

“Hoy vemos a la medicina como una medicina en redes”.

Esta visión incluye la relación entre el aparato digestivo, el sistema nervioso y el sistema urinario, así como factores ambientales que pueden influir en el comportamiento y bienestar del felino.

La alimentación, el peso y el sedentarismo pueden influir

Uno de los temas centrales señalados durante la entrevista fue el estilo de vida del gato doméstico.

A diferencia de un felino que se desplaza, explora y caza, muchos gatos que viven dentro de casa pasan buena parte del día durmiendo y tienen acceso constante a alimento.

El especialista considera que la dieta es uno de los elementos que debe revisarse cuando se evalúa la salud urinaria.

“Los felinos son carnívoros estrictos”, afirma, al explicar su postura sobre las necesidades nutricionales de los gatos.

También señala que determinados alimentos procesados, premios y suplementos pueden representar una parte importante de la alimentación diaria si se proporcionan en exceso.

“Estamos abusando de los suplementos o los premios”.

Su recomendación general es revisar qué come el animal durante todo el día y no considerar únicamente su alimento principal. Los premios también forman parte de la dieta.

El especialista compara el consumo frecuente de este tipo de productos con una alimentación poco equilibrada en las personas.

“Es como si estuviera comiendo yo embutidos, embutidos, unas abritas todos los días. Unos taquis”, ejemplifica.

¿La obesidad aumenta el riesgo?

La obesidad aparece en la entrevista como otro factor que debe vigilarse.

Un gato con sobrepeso puede tener menor actividad física y desarrollar un estilo de vida todavía más sedentario. A esto pueden sumarse otros factores relacionados con la alimentación y el entorno.

El experto resume varios de estos elementos como factores que pueden acumularse:

“La obesidad, el sedentarismo, la dieta, y obviamente ellos son muy fáciles de estresar”.

Por eso, cuidar el peso del gato no solamente tiene que ver con su apariencia física. Mantener una condición corporal adecuada forma parte del cuidado general de su salud.

El estrés también puede afectar al gato

Uno de los aspectos más interesantes de la entrevista es la importancia que el especialista concede al entorno emocional del animal.

Los gatos pueden ser especialmente sensibles a cambios en su ambiente. Una mudanza, la llegada de otro animal, modificaciones en la rutina o incluso un ambiente doméstico conflictivo pueden convertirse en factores de estrés.

El experto recuerda el caso de un gato adulto que llegó a consulta después de una mudanza y había permanecido varios días sin defecar.

“Son neofóbicos, todo lo nuevo lo asusta, lo estresa”.

La expresión se refiere a la tendencia de estos animales a reaccionar ante situaciones nuevas o desconocidas.

Por eso, cuando un gato comienza a modificar sus hábitos de alimentación, evacuación o micción, es importante observar qué está ocurriendo tanto en su organismo como en su entorno.

¿Un gato puede dejar de orinar por estrés?

Sí puede existir una relación entre estrés y determinados problemas urinarios felinos, pero eso no significa que un gato que no puede orinar deba ser tratado en casa como si solamente estuviera estresado.

El propio especialista es contundente al respecto:

“Una vez enfermo requiere atención médica definitivamente. En casa no se puede solucionar”.

Este punto es particularmente importante en gatos machos, debido a sus características anatómicas y a la posibilidad de que una inflamación o un tapón obstruya el paso de la orina.

¿Cómo saber si un gato tiene problemas para orinar?

Una de las señales que los tutores deben vigilar es que el gato acuda repetidamente al arenero, adopte la posición para orinar, haga esfuerzo y no consiga eliminar orina.

El especialista advierte que este comportamiento puede confundirse con estreñimiento.

“Entonces, que no confundan el estreñimiento con problemas para la micción”.

La recomendación es observar qué ocurre realmente dentro del arenero.

No basta con saber que el gato estuvo ahí. Hay que comprobar si efectivamente orinó, cuánto orinó y si existe algún cambio respecto a su comportamiento habitual.

Señales que requieren atención

Entre los signos que deben hacer sospechar de un problema urinario están:

  • Intentar orinar repetidamente.
  • Adoptar la posición para orinar y no producir orina.
  • Hacer esfuerzo al intentar orinar.
  • Mostrar dolor o incomodidad.
  • Permanecer demasiado tiempo en el arenero.
  • Orinar fuera del arenero.
  • Presentar cambios repentinos en sus hábitos.
  • Dejar de comer.
  • Vomitar.

¿Por qué una obstrucción urinaria puede ser una emergencia?

La imposibilidad de orinar puede convertirse rápidamente en un problema grave.

El especialista explica que, cuando existe una obstrucción, la vejiga continúa recibiendo la orina que produce el riñón, pero esta no puede salir normalmente.

“El riñón produce la orina y la manda a la vejiga”.

Si el bloqueo permanece, aumenta la presión en el sistema urinario y pueden aparecer complicaciones importantes.

El experto incluso compara la situación con una experiencia cotidiana para explicar la gravedad del problema:

“Imagínate una hora, dos horas, tres horas intentando orinar y la vejiga se va distendiendo”.

De acuerdo con su experiencia clínica, algunos pacientes llegan después de varios días sin poder orinar, ya con vómitos, falta de apetito y debilidad.

Por ello, ante una dificultad evidente para orinar, recomienda acudir al veterinario lo antes posible y no esperar a que el gato empeore.

“Yo creo que no recomendaría que pasara más de un día”.

Esta recomendación debe entenderse como una señal de urgencia: si un gato no puede orinar, no es conveniente esperar deliberadamente 24 horas para buscar atención.

¿Qué ocurre cuando hay una obstrucción de la uretra?

El entrevistado explica que, en algunos casos, puede formarse material mucoso durante un proceso inflamatorio y producirse un tapón que impide el paso de la orina.

“Y forma un moco cuando hay un proceso inflamatorio y se hace un tapón, se seca y se hace un tapón que impide que pueda salir”.

La atención veterinaria puede incluir diferentes procedimientos dependiendo de la causa y de la gravedad del caso.

El especialista menciona que, ante una obstrucción uretral, uno de los manejos convencionales consiste en colocar una sonda para permitir la salida de la orina.

Posteriormente pueden realizarse estudios para determinar qué está provocando el problema.

Entre ellos se encuentra el examen general de orina, que permite evaluar elementos como cristales, bacterias y pH.

¿Las infecciones urinarias son la principal causa?

No necesariamente.

Durante la entrevista, el especialista señala que existen otros problemas que pueden explicar las dificultades urinarias en gatos.

Entre ellos menciona la cistitis idiopática felina y la presencia de cálculos o urolitos.

Sobre las infecciones urinarias, plantea que en determinados casos pueden aparecer como consecuencia de otros procesos que afectan previamente a la vejiga.

“Creo que la infección de vías urinarias es consecuencia de tener inflamada la vejiga por un cálculo”.

En este punto es importante distinguir entre una infección urinaria y otras enfermedades del tracto urinario. No todos los gatos que tienen dificultades para orinar presentan una infección bacteriana.

¿Qué es la cistitis idiopática felina?

La cistitis idiopática felina es una enfermedad que puede provocar inflamación de la vejiga y síntomas urinarios sin que exista necesariamente una causa única identificable.

El especialista entrevistado relaciona esta condición con factores de estrés y con el entorno del gato.

“La cistitis idiopática felina es una condición asociada al comportamiento propio del felino y puede ser en hembras o en machos”.

Entre los elementos ambientales que considera importantes están los ruidos, los cambios en casa y la convivencia.

Por eso, evaluar únicamente al gato desde el punto de vista físico puede dejar fuera información relevante.

El entorno de la casa también importa

Una de las reflexiones más llamativas del especialista es que los tutores deberían prestar atención al ambiente donde vive el gato.

No solamente importa qué come o cuánto pesa. También importa con quién vive, dónde duerme, dónde come, dónde juega y dónde utiliza el arenero.

“¿Dónde vive? ¿Con quién vive? ¿Cómo lo atiende? ¿Qué come? ¿Qué no come? ¿Vacunas? ¿No vacunas?”

El especialista considera que todas estas variables ayudan a construir una imagen más completa del estado de salud del animal.

Incluso menciona situaciones familiares conflictivas como posibles fuentes de estrés para un gato sensible al ambiente.

¿Dónde debe colocarse el arenero?

La ubicación del arenero puede parecer un detalle menor, pero para un gato puede ser determinante.

El especialista recomienda colocar el arenero en un sitio tranquilo, accesible y alejado de ruidos intensos.

“Es importante elegir el lugar más confortable, menos estresable y que sea agradable para el felino”.

Por ejemplo, colocar el arenero junto a una fuente constante de ruido puede hacer que el animal evite utilizarlo.

Los gatos tienen preferencias claras respecto a sus zonas de descanso, alimentación, juego y eliminación.

¿Cuántos areneros necesita un gato?

Otro error frecuente es tener varios gatos y colocar solamente un arenero para todos.

El especialista recomienda distribuir varios areneros dentro del hogar para permitir que los animales tengan alternativas.

“No tener solamente un arenero, sino tener dos o tres. Tener el número de gatos también que se tienen”.

Más allá de una cifra rígida, la idea fundamental es evitar que un gato tenga que competir constantemente por el acceso al lugar donde realiza sus necesidades.

Los areneros deben mantenerse limpios y ubicarse en zonas tranquilas.

Enfermedad renal: ¿por qué es más frecuente en gatos adultos?

La enfermedad renal es otro de los grandes problemas que pueden afectar a los gatos, especialmente durante la edad adulta y geriátrica.

El problema es que, en muchos casos, los signos aparecen cuando la enfermedad ya ha avanzado.

El especialista señala que algunos gatos comienzan a perder peso, dejan de acicalarse, presentan debilidad, falta de apetito y permanecen más tiempo postrados.

Los análisis de laboratorio pueden detectar alteraciones en determinados parámetros relacionados con la función renal.

La prevención y los controles periódicos, por ello, adquieren especial importancia.

“La mejor medicina, tanto en humanos como en veterinaria, es la medicina preventiva”.

¿Qué hacer después de que un gato supera un problema urinario?

La recuperación no necesariamente significa que el problema haya desaparecido para siempre.

El especialista recomienda mantener seguimiento y realizar modificaciones en el estilo de vida.

Entre sus recomendaciones se encuentran:

  • Revisar la alimentación.
  • Controlar el peso.
  • Incrementar la actividad física.
  • Vigilar la función renal.
  • Realizar controles veterinarios periódicos.
  • Evaluar vejiga y riñones cuando el médico lo considere necesario.
  • Mantener agua disponible.
  • Mejorar el ambiente del gato.
  • Vigilar el comportamiento en el arenero.

Una de las recomendaciones centrales es no abandonar el seguimiento simplemente porque el gato volvió a orinar normalmente.

“¿El animal sanó? No. Hay que dar continuidad al monitoreo clínico”.

El especialista también menciona estudios de laboratorio y ecografías como herramientas de seguimiento, dependiendo de las necesidades de cada paciente.

¿Qué alimentos recomienda para los gatos?

En la entrevista, el especialista recomienda prestar especial atención a la calidad de la fuente proteica.

Su postura es priorizar alimentos cuya proteína sea de origen animal y seleccionar dietas de calidad.

“Buscaría las croquetas de calidad”.

También menciona categorías comerciales como alimentos premium y superpremium, aunque no recomienda una marca específica.

La señal que ningún tutor debería ignorar

Entre todas las recomendaciones de la entrevista hay una que destaca por encima de las demás: si un gato intenta orinar y no puede, la situación requiere atención veterinaria inmediata.

No se debe asumir que se trata de estreñimiento, estrés o un comportamiento pasajero.

Una obstrucción urinaria puede comprometer rápidamente la salud del animal y provocar complicaciones graves.

Como explica el especialista:

“Es importante que desde los primeros signos de disuria, que es la dificultad para poder orinar en el felino, sea atendido a la brevedad posible”.

El cuidado de la salud urinaria y renal de un gato, finalmente, no depende de una sola acción. Requiere una combinación de alimentación adecuada, hidratación, actividad, control de peso, reducción del estrés, higiene del arenero y revisiones veterinarias.

Y aunque los problemas renales suelen preocupar especialmente cuando el gato llega a una edad avanzada, la prevención comienza mucho antes.

Como resume el experto entrevistado, la clave está en no esperar a que aparezca una enfermedad para empezar a cuidar la salud del animal:

“¿Por qué no hacerlo de manera preventiva?”, concluye.

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