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“Este país es muy centralizado y se expresa en lo que es la Ciudad de México, donde ya no cabemos, justo por esa centralización y porque todo se construye y se lleva allá”. Esto conlleva el abandono de regiones que no tienen “tanta fuerza política para lograr que sus justas demandas sean escuchadas”, agrega

“Es falso que pongan atención los gobiernos en las regiones de México”: Martínez Assad

Conferencia. Pablo Vargas y Carlos Martínez Assad en la conferencia de la FUL de Hidalgo. (Eleane Herrera)

Los nuevos sentimientos de la región; El laboratorio de la Revolución; y Los rebeldes vencidos son algunos títulos en los que el sociólogo e historiador, así como Premio Crónica, Carlos Martínez Assad plantea una perspectiva histórica descentralizada, que abre caminos para la crítica política actual.

“Cuando les ha servido, entonces los jerarcas políticos sí van a las regiones”, comentó el doctor en sociología política y escritor.

Durante la presentación editorial que realizó en el Auditorio Nicolás García de San Vicente del Polifórum Carlos Martínez Balmori, en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), en la 38° Feria Universitaria del Libro (FUL), Carlos Martínez Assad habló de su obra y posturas, moderado y comentado por el doctor en Ciencias Sociales, Pablo Vargas.

“Miren, para los más jóvenes: este país ha sido y es un país muy centralizado, que se expresa de manera muy clara en lo que es la Ciudad de México, donde ya no cabemos, justo por esa centralización y porque todo se construye y se lleva allá”, indicó Carlos Martínez Assad.

Esto conlleva el abandono de las regiones que no tienen “tanta fuerza política como para lograr que sus justas demandas puedan ser escuchadas”.

Como ejemplo, el sociólogo recordó que desde que era estudiante de secundaria en el estado de Hidalgo, “escuché que se estaba construyendo la carretera Pachuca-Huejutla. Y bueno, ¿qué creen? Se sigue construyendo todavía, es una falsedad que pongan atención los gobiernos en las regiones de México”.

“Perdón si incomodo a alguien con esto, pero pues lo pueden ver, ¿no?”, continuó ante un par de grupos de estudiantes de la UAEH, llevados por sus maestros a la conferencia.

Desde su perspectiva, esa lógica también se está repitiendo con las inundaciones en Ciudad de México, cuya vocación de estar construida sobre un lago y ser afluente de varios ríos siempre presenta problemas en las etapas de lluvias.

“Cuando en los años 50 ya no sabían qué hacer con el agua, dijeron ‘Bueno, vamos a mandarla para Hidalgo’ y se construyó un gran proyecto, que fue el distrito de riego número tres, que vino a irrigar gran parte del estado de Hidalgo, particularmente lo que se conoce como El Mezquital”, señaló.

“Gracias a esa inversión cambió totalmente la economía, la sociedad de esa región porque generó una mayor y mejor agricultura y tal, pero, es decir, los desechos de la Ciudad de México se convirtieron en las verduras, en los vegetales, en la carne, en fin, un montón de productos que se consumen”, agregó.

Si bien el tema del agua es un problema muy serio actualmente en la Ciudad de México, Carlos Martínez Assad opinó que no se podrá resolver si los gobiernos siguen con una vocación centralista y no voltean a ver lo que sucede en otras regiones del país.

Conferencia. Libro.

“¿Cuántas regiones de México carecen de agua? ¿Cuántas regiones tienen siempre graves problemas? Las norteñas, desde luego, Chihuahua, Zacatecas, Durango, etcétera. Bueno y en cambio tenemos Tabasco y Chiapas que no saben qué hacer con el agua, se tira al mar porque no hay manera de aprovecharla, porque no hay una infraestructura que haya logrado captar esa agua de los ríos más caudalosos que tiene México, -el Usumacinta y el Grijalva- y yo digo ¿si canalizamos el agua? ¿por qué no podemos hacer un ducto, como hacen los ductos de petróleo de Texas a Campeche?”, expuso.

Reiteró el cuestionamiento sobre por qué no puede haber ductos de agua de esa región, donde abunda, hacia otras partes de México y supuso que la respuesta sería “porque es muy caro”

“Entonces siguen invirtiendo todo en Dos Bocas y aquello no ha compensado la cantidad de recursos que se invirtieron en una refinería, que hasta el momento está refinando muy, muy poco, nada que ver con la progresión inicial que habían hecho”, observó.

Conferencia. Libro.

NUEVOS SENTIMIENTOS

“Estamos presentando Los nuevos sentimientos de la región, libro que también tiene su propia historia editorial, seis instituciones lo avalan: el Colegio del Estado de Hidalgo, Colegio de Jalisco, Colegio Mexiquese, Colegio de Puebla, el Colegio de Veracruz y el Colegio de Tlaxcala”, introdujo por su parte, el especialista en Gobierno y Administración Pública, Pablo Vargas, quien además de compartir su meticulosa lectura de este libro, fue promotor de su publicación, según informó Martínez Assad.

“Un apoyo impresionante para lograr que seis instituciones, colegios de varias entidades federativas apoyaran la publicación de este libro”, indicó el autor.

De acuerdo con Pablo Vargas, “Los nuevos sentimientos de la región” es tanto un libro de continuidad como de cambio.

Anteriormente publicado bajo el título “Los sentimientos de la región: El viejo centralismo a la nueva pluralidad” (Grijalbo, 2001), el libro ya hablaba de teoría y método de la historia regional, como aportes para una nueva historiografía.

“En este nuevo libro, Carlos Martínez Assad nos entrega un texto más comprensivo y de mayor amplitud para el conocimiento de lo regional y las regiones de México, una nueva acometida de la versión anterior por relatos, pasajes inéditos e información abordadas con lucidez y gran memoria”, sintetizó.

A lo largo de 10 capítulos, el libro pasa por momentos históricos fundamentales de México para revisar la manera en que se estructuró el país a través de las regiones.

“Tenemos 32 entidades federativas y aparte un gran número de regiones, ¿verdad? Es importante saber cómo se establecieron las regiones en nuestro país”, incitó a los jóvenes.

Conferencia. Libro.

Opinó que este tipo de publicaciones permiten una revalorización histórica de aspectos espacio-territoriales para alentar nuevos proyectos de investigación y la reinterpretación de problemas acuciantes en el momento actual y del futuro inmediato.

Estructurada en 3 partes, la obra expone desde actores sociales y políticos, las tensiones entre poderes locales, gobiernos estatales, y la cuestión del centralismo en relación con los gobiernos federales, así como la economía, la religión e identidades de “lo mexicano”, continuó Pablo Vargas.

“Proporciona nuevos fundamentos en los temas de regiones e historia social, a la par como lo hicieron la geografía y la sociología al adaptarse a esta nueva era que implica sobre todo una internacionalización de la sociedad, de la economía, de las telecomunicaciones”, calificó.

Concluyó que Carlos Martínez Assad demuestra que se pertenece más a una región que a un país y que “no queda duda que los aportes, los datos y las reflexiones de este libro motivan a seguir nuevos estudios regionales cada vez con mayor portento teórico y analítico”, que además “alientan a entender las regiones y su papel en una época de cambio global, en que se reconstruyen los estados nacionales y las identidades culturales”.

IDENTIDADES REGIONALES

Aunque a través del pensamiento histórico descentralizado es más fácil ver los errores de la actualidad, Carlos Martínez Assad subrayó que el libro “no es una crítica del gobierno”.

“El libro es una crítica a cómo es tan difícil ver y seguir lo que sucede en las regiones. Cada una de las regiones de México tiene una enorme riqueza, un potencial y lo que pasa es que históricamente no han sido tan puesto en relieve”, explicó.

En general, se habla de México como si fuera un conjunto homogéneo, cosa que fue desmentida con la llegada de los estudios regionales. De acuerdo con el sociólogo e historiador, éstos mostraron que cada región tiene sus peculiaridades, sus propias formas de economía, expresión política, cultural y literaria.

“La Historia parecía no tener importancia más allá de lo que de lo que nos contaban de lo que sucedía en la capital. Toda la historia patria”, destacó e indicó que hasta la fecha la historia oficial insiste mucho en esa homogeneidad.

En ese sentido, el autor recordó que la identidad nacional que se forjó en el siglo XIX tomó como estandarte el mestizaje de indígena con español (como pasado único y común a todos los mexicanos), el cual a su vez originó una de las obras más notables de Octavio Paz: El laberinto de la soledad.

Ahí, el famoso pensador mexicano “vuelve a insistir en que se trata de una sola identidad y es lo que yo contradigo, a lo que me opongo en el capítulo final de este libro donde hablo de las identidades regionales”, detalló Carlos Martínez Assad.

“Hay una identidad propia en cada en cada región de México, a lo mejor hasta de cada poblado. Somos una suma de identidades que hay que conocer, primero, y hay que valorar en su sentido más amplio: aquello que permite configurarnos como mexicanos, que no sea necesariamente la que se expresa en este arquetipo, que es una expresión forjada por la historia nacional o por la historia oficial”, añadió.

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