
La primera lluvia de estrellas de 2026 está más cerca de lo que crees. Aquí te decimos cuando es, y si será posible observarla desde México.
La lluvia de meteoros Cuadrántidas promete ser fugaz pero intensa. Su radiante se localiza en la antigua constelación Quadrans Muralis, hoy cercana a Boötes.
Este fenómeno resulta especialmente enigmático, ya que proviene del asteroide 2003 EH1, y no de un cometa tradicional, lo que la convierte en un evento de alto interés científico.
¿Cuándo es la primera lluvia de estrellas del año?
Pese a que su pico suele ser corto, la primera lluvia de estrellas de 2026 promete ser una de las más activas del año, ya que bajo condiciones ideales pueden observarse entre 80 y 120 meteoros por hora.
De acuerdo con el calendario de eventos astronómicos del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), el punto máximo de las Cuadrántidas ocurrirá el sábado 3 de enero de 2026.
¿La lluvia de estrellas Cuadrántidas podrá verse en México?
Entusiastas de la astronomía y parte de la comunidad científica en México se preguntan si será posible apreciar este fenómeno en el país.
El interés no solo se debe a su intensidad fugaz, sino también a su origen, ya que al provenir del asteroide 2003 EH1, su observación resulta clave para el estudio de este tipo de cuerpos celestes.
Sin embargo, de acuerdo con un comunicado de la UNAM, la observación desde gran parte del territorio nacional se verá fuertemente afectada por el brillo de la Luna llena.
Aun así, en algunas regiones del noroeste del país, con cielos despejados y oscuros, y con la Luna a la espalda, podrían observarse algunos meteoros por hora, solo basta que los ojos se adapten correctamente a la oscuridad del cielo nocturno.
¿Qué han significado las lluvias de estrellas desde la antigüedad?
Imagina el impacto visual y sensorial que tiene para nosotros observar un cometa o presenciar la belleza abismal de una lluvia de estrellas.
El impacto es inmenso, pese a que somos conscientes de que se trata de un fenómeno cósmico que ocurre con cierta frecuencia y forma parte de la expresión natural del cosmos.
Ahora imagina el impacto emocional, visual y psíquico en tiempos antiguos, cuando no se tenía conocimiento exacto de qué eran esas líneas que destellan velozmente en el cielo.
La majestuosidad de este fenómeno cósmico ha sido una fuente de inspiración para las artes, como el grabado de 1833 que muestra una lluvia de estrellas sobre Gettysburg.
Pese a que las antiguas civilizaciones dejaron escasos testimonios de lluvias de estrellas, hay algunos relatos que enmarcan los avistamientos de este fenómeno cósmico, comúnmente relacionado con un mal augurio.
Los chinos dejaron una referencia de una observación cometaria en El libro del príncipe de Huai-Nan (1057 a.C.), escrito por Liu An durante el reinado de Wu.
En el antiguo Egipto, en la estela de Tutmosis III, hallada en el primer patio del templo de Amón en Gebel Barkal, hay una inscripción que podría hacer referencia a un avistamiento de estrellas fugaces.
“Era la segunda hora cuando vino la estrella que venía desde el sur. Nunca había sucedido igual. Se lanzó (la estrella) hacia ellos en oposición. Nadie permaneció allí de pie. Yo los masacré como los que no existen, estando ellos tirados en su sangre”, dice el manuscrito obtenido de la astronomía en el antiguo Egipto.
Además, en el Cuento del náufrago, los egipcios mencionan un meteorito que, al superar la fricción de la atmósfera, impacta causando la muerte de muchos seres vivos.
Este es un relato de ficción, pero podría basarse en una experiencia real, de acuerdo con el Instituto de Astrofísica de Canarias.