
Luis Rafael Herrera Estrella presenta el resultado de su trabajo científico muy relevante para México: “En la Unidad de Genómica Avanzada-Langebio Cinvestav logramos secuenciar el genoma de la grana cochinilla y ahora sabemos cómo produce el carmín, el pigmento que hoy es uno de los más apreciados y será un producto de altas ganancias en los mercados mundiales cuando se prohíban todos los colorantes sintéticos.
El Premio Crónica y quien fue elegido como miembro de la Royal Society del Reino Unido -la academia de ciencias más antigua del mundo-, cuenta que “ahora sabemos el método de cómo este insecto produce el color rojo, es decir, conocemos los genes y las enzimas y ahora las vamos a poner en una planta, levadura u otro sistema para potenciar la producción y México vuelva a ser el principal productor mundial de este pigmento.
Se estima, explica el doctor, que el mercado mundial puede llegar a los 3 mil millones de dólares anuales con aumentos permanentes. Además, beneficiará la salud de las personas, especialmente de los niños, porque ya no habrá colorantes sintéticos que pueden provocar cáncer o los que se usan en alimentos procesados como el rojo 3 en los gansitos.
EL INICIO
Luis Herrera Estrella cuenta que el carmín o color rojo se utiliza en México desde la época prehispánica en los en los murales y aún en tejidos de Oaxaca, Chiapas y otros estados. Ahora, explica, este pigmento se ha vuelto muy importante porque es natural, a diferencia de casi todos los colorantes rojos que se utilizan en el mundo que son sintéticos y están siendo prohibidos porque pueden causar cáncer.
También se ha vuelto muy popular ahora porque es un rojo intenso, muy bonito que cambia de tono dependiendo del pH (Potencial de Hidrógeno) que se le agrega. “Pero a la fecha, nadie sabía cómo se sintetiza este pigmento”.
Entonces, agrega, en la UGA logramos secuenciar el genoma de la grana cochinilla para conocerlo y entender el proceso de cómo produce el carmín y si sólo lo hace este insecto o requiere algún microorganismo que le ayude. Herrera Estrella explica que las teorías señalaban que era la cochinilla sola o con un hongo o bacteria que le ayudaba en uno de los pasos de síntesis.
Con trabajo, añade, logramos en la UGA saber cómo es el método de la grana cochinilla para producir el carmín. Lo que tenemos ahora, es el conocimiento de cuáles son los genes y enzimas que el insecto usa en la producción del carmín y con estos datos haremos pruebas y los colocaremos en levaduras, plantas u otros sistemas hasta tener el sistema adecuado que potencie la generación de este pigmento.
“Esto es un gran trabajo de mexicanos, muy relevante para la alimentación de los niños. También es una primicia que le estoy dando porque nadie lo sabe, no lo hemos publicado, apenas estamos trabajando en el manuscrito, entonces es una exclusiva para usted”.
GRAN VALOR
Luis Herrera recuerda que los españoles lo mantuvieron como un secreto porque después de la plata y el oro, el tercer producto de mayor valor que se llevaban era la grana cochinilla.
Actualmente, añade, se produce en Perú, en Bolivia y en México hay algunas pequeñas empresas locales y asociaciones con poco volumen. “Entonces la meta es crear un sistema de plantas o de otro tipo que potencie la producción de carmín en el país”.

Es un producto cuyo valor aumenta en los mercados mundiales por la prohibición de pigmentos sintéticos, como el rojo 3 que se usa en alimentos procesados.
Sí, porque se calcula que conforme prohíban los colorantes sintéticos, que será en los próximos 5 años, el mercado del carmín puede llegar a ser de unos 3 mil millones de dólares, con aumentos permanentes.
Porque se usa en muchas actividades. En México, si vamos a Oaxaca y compramos esos tapetes de lana que venden los artesanos, ellos todavía usan el carmín para teñir su lana y algodón, eso en escala local. Ahora, se va a utilizar en todos los cosméticos y alimentos, por lo que adquiere un valor más alto en los mercados mundiales.
No se utilizaba porque es más caro que los pigmentos sintéticos, pero en el momento en que los prohíban, no habrá de otra más que comprar carmín natural y porque además hoy la gente quiere que todos los alimentos y cosméticos sean con elementos orgánicos.
Es lo que le comentaba del rojo 3.
En Estados Unidos y Europa está prohibido, pero aquí en México aún no. Lo vemos en los alimentos procesados que deben tener un color rojo intenso y sólo lo logran con pigmentos sintéticos que hacen daño a la salud.
PLANTAS QUE ROMPEN LOS SUELOS COMPACTOS
El otro proyecto que trabaja Luis Herrera Estrella es conocer los mecanismos que utilizan algunas plantas para penetrar suelos compactos. “Esto de suelos compactos suena un poco raro, pero es que la mecanización de la agricultura hizo que los suelos se compacten, además de que se erosionan con la lluvia y la parte superficial pierde la materia orgánica, lo que reduce la productividad de los cultivos hasta 40%.
En la UGA, agrega, estamos investigando por qué hay ciertas especies de plantas que tienen la capacidad de penetrar estos suelos y mantener una alta productividad. “Queremos entender cómo la raíz detecta que hay y cambia su estructura para tener mayor capacidad de penetración y romper esos suelos para tener acceso al agua y nutrientes que requiere para su desarrollo.
¿Cómo se siente con esta distinción de la Royal Society?
Es un enorme honor haber sido elegido como miembro de la Royal Society del Reino Unido, la academia de ciencias más antigua del mundo y a la cual pertenecieron muchos de los científicos más importantes de la historia de la humanidad: Isaac Newton, Charles Darwin y Albert Einstein, entre otros, y ahora me toca a mí.
Durante la ceremonia de ingreso, lo que también es un gran honor, voy a firmar el mismo libro que rubricaron estas grandes personalidades y entonces el nombre de uno queda ahí asentado junto con el de ellos.
Esta designación también fue una gran sorpresa porque las nominaciones para ingresar son anónimas y confidenciales y te enteras hasta que fue aprobada, los cual supe una semana antes de que se hiciera el anuncio oficial y me dio muchísimo gusto.
Un punto importante es que hasta el día de hoy, en la Royal Society hay tres científicos mexicanos miembros, pero hasta el pasado 27 de mayo, sólo había dos: el doctor José Sarukhán Kermez (ingreso en 2003), pionero en ecología y biodiversidad, exrector de la UNAM; y la doctora Susana Magallón Puebla (ingreso en 2025), la primera mujer mexicana en la sociedad, experta mundial en la evolución de plantas con flores, y ahora el doctor Luis Rafael Herrera Estrella. Lo interesante es que esta tercia mexicana pertenece a las ciencias biológicas y botánicas y muestran la excelencia de la ciencia mexicana en genética vegetal y recursos naturales.
CEREMONIA
En su discurso de ingreso, el doctor Luis Herrera cuenta que hará una breve semblanza de lo que es su trabajo y los logros concretados, además de dar su opinión sobre el estado de la ciencia en el mundo y México.
Entonces, se le pregunta ¿cómo ve la actual ciencia en México y el mundo?
En los últimos seis años hubo a nivel mundial una reducción en los apoyos para la ciencia, tanto en Estados Unidos por las políticas del presidente Trump, quien buscó recortar el presupuesto a los institutos de salud, a la National Science Foundation. Por fortuna el congreso americano contuvo esos intentos y se mantuvo el presupuesto, pero no se aumentó en los últimos tres años. Normalmente en EU se incrementa de 5 a 10% por año para rebasar un poco la inflación, pero ahora está un poco reducido porque no hubo el incremento anual.
Lo mismo pasó en Europa y en México la situación es complicada, porque antes el Conacyt tenía pocos fondos, y ahora que se transformó en la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), su presupuesto no aumentó y resulta que es una secretaría más costosa que el Conacyt.
En realidad, tenemos menos fondos y los fideicomisos que existían en el Conacyt, como los fondos mixtos o los fondos sectoriales, con los cuales había acceso a más de un financiamiento simultáneo. Se podía tener un proyecto de ciencia básica y otro con alguna institución.
Y eso pasaba hace ocho años, además de becas para estudiantes y, aunque eran montos más pequeños a los otorgados en EU y Europa, lográbamos establecer, con los pocos recursos, grupos de investigación muy competitivos a nivel mundial.