
La época de los grandes imperios a través de la fuerza se niega a morir. Las grandes potencias se siguen dividendo el mundo: en América, Estados Unidos ha demostrado que para ser “great again” requiere mantener el control del territorio más allá de sus fronteras y sus recursos naturales.
Lo que durante dos décadas se teorizó como un “imperio de red” —un dominio sutil basado en organismos internacionales y flujos económicos— se ha desvanecido con el asalto del gobierno de Donald Trump en territorio venezolano, que culminó con la captura de su presidente, Nicolás Maduro.
En entrevista para Ciencia por México, Erick Galán Castro explica las implicaciones de este evento, calificándolo como la “prueba máxima” para las instituciones globales y el derecho internacional.
“Lo primero que me vino a la mente después de los ataques que se dieron en Venezuela fue pensar en los argumentos de algunos especialistas –Michael Hardt y Antonio Negri– que nos decían que la época de los grandes imperios ya había pasado”, señala Erick Galán Castro, Investigador por México adscrito a la Universidad Veracruzana (UV).
Los argumentos de los autores de “Imperio”, explica, implican que estos imperios territorializados y centrados en lugares y en centros muy específicos –que de algún modo trataban de disputar territorios y recursos– ya habían pasado y estábamos entrando en la nueva forma de dominio, el de implementar el poder hacia la red y los organismos internacionales. “Hacia una impronta más económica que propiamente militar o política”, añade el antropólogo y sociólogo, quien investiga temas de seguridad ciudadana, construcción de paz y acción colectiva, entre otros.
Las tensiones de EU con Venezuela cada vez más frontales a lo largo del 2025 y su intervención militar a inicios de este 2026 son consecuencia de la soberanía que Estados Unidos reclama sobre América y sobre el hemisferio, señala el académico.
“Ha vuelto a la narrativa de la doctrina Monroe, ahora resignificada como doctrina ‘Dunroe’, con la implementación del poder desde la fuerza y el uso de operativos militares donde lo que se argumenta es la hegemonía de Estados Unidos por un territorio que reclama como suyo”.
Más allá de Venezuela, la amenaza se ciñe sobre otros países, desde Groenlandia, hasta aquellos que Estados Unidos ha denunciado como productores de droga y desde donde surge el narcotráfico, como México, apunta.

PRESIÓN A MÉXICO.
Recientemente, el presidente Donald Trump volvió a referir que México es controlado por los cárteles de la droga. “Es muy triste ver lo que le ha pasado a ese país”, dijo el jueves a la cadena Fox News. Aunque México ha mantenido una postura de “docilidad diplomática” que lo ha mantenido a salvo de intervenciones directas, el académico advierte que el país no está fuera del radar.
“México no es el objetivo inmediato, pero sí es el ‘siguiente’ en términos de presión”, explica. Con la renegociación del T-MEC en puerta y con un tono cada vez menos cordial desde Washington, el país deberá navegar en un entorno donde la planificación racional ha sido sustituida por reacciones viscerales y amenazas arancelarias, agrega. “Hay que tomar con mucha cautela estos momentos, México no es el ‘peligro’ más fuerte a nivel Latinoamérica para EU, pero sí vamos a tener una mayor presencia estadounidense en términos de amenazas”.
BOTÍN, EL CONTROL DE RECURSOS.
El acto bélico de EU sobre Venezuela trató de ser justificado mediante argumentos policiales en busca de la defensa democrática ante la dictadura de Maduro y si bien, hay actos flagrantes de su gobierno contra la población venezolana, el control sobre las reservas probadas de petróleo –las mayores en el mundo– y otro tipo de recursos estratégicos, como minerales raros, es insoslayable.
Eso también lo hace un espacio de disputa, dice, por lo que hay que resaltar lo que mencionó Marco Rubio (secretario de Estado): “No necesitamos el petróleo de Venezuela. Tenemos suficiente petróleo en Estados Unidos. Lo que no vamos a permitir es que la industria petrolera en Venezuela sea controlada por adversarios de Estados Unidos”, como Rusia, China o Irán.
El control sobre el territorio venezolano implica también una estrategia sobre la política interna que se impondrá desde EU. La estrategia actual parece haber desplazado a figuras de la oposición civil, como la Nobel de la Paz, María Corina Machado, en favor de una negociación de facto con sectores del régimen chavista que aún controlan las armas, como Delcy Rodríguez, quien fue nombrada presidenta encargada.
“Mantener el gobierno chavista es meramente estratégico ante la incertidumbre de cómo se coordinará la influencia de Estados Unidos y cómo va a lograr hacerse del control de la industria petrolera, como ha asegurado Trump”, apunta el Investigador por México.
“Pienso que el reto para María Corina Machado y para Edmundo González –ex candidato presidencial en las elecciones de 2024– es tratar de fortalecer su importancia y su legitimidad a partir de sus resultados electorales y tratar de generar mayor confianza”.
Para Latinoamérica, menciona el sociólogo, esta emergencia genera zozobra por la reimplementación del viejo imperialismo, donde nuevamente veremos a Estados Unidos comportarse con la región como si fuera su patrio trasero. “Sólo que esta vez será mucho más radical, mucho más a la fuerza, mucho más visceral que en otros momentos”.

NUEVO-VIEJO ORDEN MUNDIAL.
En su análisis, Galán Castro destaca un mensaje peligroso para el planeta: si la potencia de occidente ignora la legalidad internacional y los consensos de la ONU, se abre la puerta para que Rusia y China actúen con el mismo cinismo en regiones como Ucrania y Taiwán.
“Es la ruptura de una regla básica del orden mundial”, advirtió el entrevistado. En esta nueva era de la posverdad, la justificación no es legal, sino emocional. El argumento del “Make America Great Again” se impone sobre la ley doméstica estadounidense, saltándose incluso la aprobación del Congreso bajo la narrativa de una “emergencia nacional”.
“Lo primero que está a prueba son tanto el derecho internacional como las instituciones internacionales que generaban algún tipo de consenso, como la ONU. Lo sucedido en Venezuela con esta invasión es la prueba máxima que revelará si las instituciones internacionales son competentes o si han perdido su capacidad de juicio, puesto que este acto rompió un orden y equilibrio”, ahonda el académico.
“Si EU ha actuado así en Latinoamérica y Rusia ha declarado que puede hacer lo mismo en Ucrania, y sin mayores problemas China también, nos están poniendo en una situación que Thomas Hobbes calificaba como ‘derecho de espada’. El uso de la fuerza por parte de EU en ese sentido se percibe ahora como la ruptura de una regla básica de orden mundial (…) Entonces, estas instituciones y derecho internacional estarán a prueba para tratar de garantizar que cualquiera de estas tres potencias no mantenga este ‘derecho’ a través de la fuerza”.

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