
Casi la mitad de su vida una persona con útero convivirá con la menstruación, desde que aparece por primera vez —en promedio entre los 11 y 13 años (lo cual se conoce como menarca)— hasta su cese entre los 50 y 55 años con la llegada de la menopausia.
La menstruación sólo es una parte de un gran sistema complejo el ciclo menstrual, el cual inicia con la salida del flujo sanguíneo vaginal, lo que dura varios días (de 3 a 6). En cada persona el ciclo varía, en algunas puede ser corto, de 22 días, el más común es de 28 y en otras puede repetirse hasta cada 30 días.
“Aunque se manifiesta físicamente con la salida del flujo sanguíneo, eso no significa que el resto de los días no esté ocurriendo nada dentro del organismo, al fin y al cabo menstruar es un indicador de salud y de que se están llevando a cabo diversas funciones en beneficio de nuestro organismo”, afirma la licenciada María Isabel Salazar Gómez, responsable del Programa de Salud Sexual Integral de la Facultad de Medicina de la UNAM.
UN PROCESO BIOLÓGICO.
Para que el ciclo menstrual ocurra, es necesaria la interacción y regulación de las hormonas que se producen tanto en nuestro cerebro como en el ovario, a través del eje hipotálamo, hipófisis y ovario.
Cada región del eje cumple una función importante. El hipotálamo produce la hormona liberadora de las gonadotropinas (GnRH), la cual enviará una señal hacia la hipófisis para que se liberen tanto la hormona luteinizante (LH), como la foliculoestimulante (FSH), que a su vez viajan hasta llegar al ovario para que se lleve a cabo la ovulación.
Además, se producen dos procesos: el ciclo ovárico y el ciclo endometrial. El primero consiste en que el ovario va a secretar sus propias hormonas (estrógenos y progesterona), y en el segundo la interacción de ambas hormonas provoca que el endometrio (ubicado en el útero) crezca, se engrose, prolifere y en algún momento se desprenda.
Por lo tanto, podemos decir que la menstruación es este desprendimiento cíclico del endometrio que a su vez es producto de la interacción hormonal que ocurre desde el cerebro hasta llegar al ovario.
“El ciclo menstrual es único por persona, porque al fin y al cabo se vive de maneras distintas desde mi contexto social, familiar y desde mi propia vivencia, porque todos los cuerpos también son únicos; me gusta mucho semejarlo a la huella digital que también es única”.

RELEVANCIA DEL REGISTRO PERSONAL.
Para que una persona esté al tanto de si tiene un ciclo menstrual regular, es recomendable llevar un registro mínimo tres meses consecutivos. Anotar los días de sangrado, qué aspecto tiene el flujo cervical o del sangrado, la cantidad, su coloración, en qué momentos se sintieron cambios de ánimo, esto con el fin de mantener un registro del ciclo, lo que permite un mejor autoconocimiento.
A veces la menstruación puede aparecer antes o después de los días esperados, esto puede ser por factores como el estrés, por algún método anticonceptivo o alguna cuestión hormonal.
Salazar, especialista en sexualidad humana, comenta que aunque el ciclo menstrual se repite cada ciertos días, la menstruación no siempre se producirá el mismo día de mes, pero si se presenta durante la misma cantidad de días, eso es indicador de un ciclo regular, lo cual es indicativo de una buena salud. Pero si por el contrario pasan meses sin que ocurra lo más recomendable es acudir a una revisión médica.
Otro de los aspectos generalmente subestimado es el dolor. No todas las mujeres lo presentan, otras sí sufren episodios muy dolorosos que incluso llegan a ser incapacitantes.
“Naturalmente no tendríamos por qué vivir con dolor cuando tenemos el ciclo menstrual. A veces lo normalizamos porque decimos: como yo tengo que menstruar, pues ya también viene incluido el dolor y me lo tengo que aguantar. Y la realidad es que no, pues hay muchas formas en las que podemos aliviar este síntoma, ya sea con pastillas, tal vez con compresas calientes o con reposo”.
APOYO SOCIAL PARA LAS PERSONAS MENSTRUANTES.
Que la menstruación sea un proceso natural, no la deja exenta de las cargas negativas social y culturalmente que la rodean, y que por muchos años han provocado sentimientos de vergüenza, miedo, pena, inseguridad, estigmatización.
Además, es un proceso rodeado de mitos que promueven la estigmatización. Por ejemplo, la licenciada Salazar Gómez comenta que frases como “estás en tus días” o “estás emocional, por eso actúas así”, entre otras más, sólo alimentan la connotación social negativa.
Uno de los mitos que más han trascendido es que la sangre menstrual es sucia, lo cual es falso, aclara la licenciada; sin embargo, esta idea también es parte de los tabús que se tienen sobre la sexualidad de la mujer. Hay lugares en donde todavía se realizan procesos de purificación o no se permite que una persona que está menstruando participe en la preparación de alimentos.
Otro mito es que se cree que sólo las personas que menstrúan deberían hablar de esta etapa, lo cual no debería de ocurrir al ser un tema que nos compete e interesa a todos como sociedad, pues las personas que no menstrúan conviven con otras que sí, como su mamá, hermanas, amigas o parejas, por lo tanto, por lo que debe ser conocido y abordado por todos.
“Es válido que todos la conozcan, con el fin de que también se conviertan en aliados, ser un apoyo si se requiere y evitar las burlas, más bien que se entienda que es un proceso natural, algo que pasan las personas que tienen útero”.
Sobre la menstruación también se ha dicho que tiene mal olor. Sin embargo, el flujo sanguíneo como tal no lo tiene, el problema en este sentido podría relacionarse sobre todo con los productos que se utilizan para la higiene menstrual (toallas sanitarias, tampón), si se pasa del tiempo máximo de estar colocados.
AVANCES EN MENSTRUACIÓN DIGNA.
En los últimos años, a nivel social se ha trabajado en dos aspectos, el primero es lograr una menstruación digna y el segundo en avanzar en materia legislativa.
La menstruación digna es parte del proceso de bienestar de la salud en general, que incluye la parte física, biológica, social y psicológica. Para lograrla, es necesario contar con políticas públicas que le permitan a una mujer transitar por este proceso de una manera digna y saludable.
El alcance de esta visión implica involucrar a la educación, con el fin de hablar en las escuelas sobre este tema a las niñas, incluso desde antes que empiecen a menstruar. Además, es necesario evitar la pobreza menstrual, explica la licenciada Salazar, la cual consiste en la carencia de productos de gestión menstrual y la infraestructura necesaria (agua, jabón, papel sanitario) para vivir esta etapa saludablemente.
Asimismo, promover que las mujeres hablen del tema sin tabús ni estigmas, dejarlas tomar decisiones sobre qué productos utilizar, cómo manejar el dolor en esos días.
“Es también evitar estos estigmas en ciertos lugares donde tristemente esperan que las niñas menstrúen para casarlas o emparejarlas, o para que tal vez puedan tener hijos y esa no es la única función. Es decir, las niñas siguen siendo niñas, aun así estén menstruando y no tendrían por qué tener esa carga social, porque son muchos factores que influyen para que una persona decida ser madre o no”.
En materia legislativa en México, uno de los primeros logros de distintos colectivos son el retiro del IVA a los productos para la higiene menstrual. Posteriormente, en algunos estados la legislación local otorga permisos con goce de sueldo por ausencia laboral por dismenorrea incapacitante (dolor menstrual). Un caso es el de la Ciudad de México, que desde 2023 aprobó dos iniciativas al respecto.
Desde el gobierno federal, a finales de 2025, se anunció la Estrategia Nacional por una Menstruación Digna, dirigida a estudiantes de secundaria y bachillerato. Propone la distribución “en los planteles públicos y privados de secundaria y bachillerato de materiales educativos, y se organizarán actividades escolares, campañas informativas, orientación integral y la entrega de kits de gestión menstrual a nivel nacional”.
*Colaboración de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM