CDMX — La diputada morenista María Teresa Ealy aseguró que las violencias hacia las mujeres, no sólo la que se da en el espacio político, busca que nosotras dudemos de nuestras capacidades, de que nos cansemos de los ataques y que abandonemos los espacios que hemos ganado, pero llamó a actuar de manera contraria, y defender en lo que se cree y en el propio talento.
Ealy aseveró que la realidad de las mujeres jóvenes en México es que enfrentan obstáculos visibles e invisibles, o más “sutiles”. Y esto limita un cambio en cómo México puede avanzar en mejores políticas públicas, porque se callan voces, nuevas perspectivas y se sotierra su talento.
“Soy María Teresa Ealy, diputada federal. Y más que el cargo, soy una mujer joven que decidió entrar en la política en un país que aún nos dice que este no es nuestro lugar. Y enfrentamos quién decide, quién participa y a quién se le da la voz. Y enfrentamos estructuras que se resisten a darnos espacios”, dijo la legisladora.
Refirió que actualmente en la Cámara de Diputados sólo 3.6 por ciento de los 500 legisladores tienen menos de 30 años, es decir, que sólo 18 mujeres ocupan una curul. Y las mujeres en la política, las jóvenes, son una necesidad real para la democracia, y las políticas públicas se quedan incompletas.
La legisladora encabezó este sábado el Segundo Parlamento Nacional de las Mujeres, en el que puntualizó que los retos son muchos, y el principal es defenderse de la violencia política de género.
“Las mujeres jóvenes enfrentamos estructuras que nos dicen que aún no estamos listas. Y se impide que opinemos sobre el futuro del país, y son dos barreras las que se nos imponen, lo que nos impide asumir cargos. Esta realidad está basada en estereotipos que niega reconocimientos de liderazgo, lo que no ocurre con los hombres”, aseguró.
María Teresa Ealy aseveró que aún en México los espacios se siguen ocupando años, años, tanto en partidos como en los congresos locales, y esto hace perder al país.
“El reto más grande que enfrentan las mujeres es combatir la violencia política de género, que tiene un fin muy claro, porque yo misma lo he vivido. Estos ataques van dirigirnos a ridiculizarnos, y buscan que dudemos de nosotras mismas, que nos cansemos y abandonemos nuestros espacios, espacios que históricamente se creyó que no deberíamos ocupar”.
Aseguró que combatir la violencia de género no es una posición feminista, sino una condición.
Y señaló que cuando las mujeres se apoyan los espacios se transforman.
