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Artículo de la doctora Teresa García Gasca, académica y ex rectora de la UAQ

“A seis años de la pandemia, la Guerra en Oriente Medio”, de Teresa García Gasca

Paciente con COVID-19 es trasladado en camilla por un trabajador de la salud en un hospital de México
Foto: Cuartoscuro Foto: Cuartoscuro (Una ambulancia que traslada a un enfermo de Covid-19 fue recibida en el Triage del Hospital General./Daniel Augusto)

Viernes 13 de marzo del 2020, nos despedimos en las aulas y en las oficinas. Se aproximaba un puente y regresaríamos el martes 17 a continuar con las labores. COVID-19 ya hacía estragos en Asia y Europa; el paciente cero en México había sido diagnosticado el 28 de febrero. Un hombre de 35 años de edad de la Ciudad de México que regresaba de Italia. En Querétaro otro hombre, de 43 años proveniente de España, fue diagnosticado el lunes 2 de marzo.

El 17 de marzo no regresamos a estudiar, ni a trabajar. Nuestra vida cambió y se ralentizó por dos largos años. Desde entonces se registraron más de 779 millones de casos y, lamentablemente, más de 7 millones de decesos. Los hospitales se desbordaron, personas morían en las calles en distintas ciudades del mundo, algunas enfermaban en sus casas y otras decidieron no salir de sus hogares durante meses.

Más allá de la enfermedad, la vida nos cambió. Sin duda como cambió la vida de quienes vivieron otras pandemias como la de la viruela del siglo XVI o la de la gripe española de inicios del siglo XX. Tal vez subestimamos la pandemia efímera de influenza AH1N1 del 2009. Parecía inverosímil que, en pleno siglo XXI con tecnologías como la de la ingeniería genética, la del ADN recombinante y de CRISPR-Cas9; en plena era de la comunicación, de la información y en los albores de la inteligencia artificial, una infección viral nos hiciera reconsiderar nuestro lugar en el planeta.

Un coronavirus capaz de encontrar en el ser humano un hospedero adecuado para completar su ciclo, proveniente de vectores silvestres como murciélagos y pangolines que fueron usurpados durante años de sus hábitats naturales en China para ser expendidos en mercados como alimento para humanos. No comprendimos que hay que respetar el orden natural de cada ser vivo en el planeta. Tal vez lo entendimos un poco entonces, pero somos de memoria corta.

Y no satisfechos con el golpe a la cara que recibimos en aquel 2020, vemos con normalización la Guerra en Ucrania desde 2022, el genocidio israelí contra Palestina desde 2023 y hoy los ataques estadounidenses contra Irán que han desembocado en algo mucho más grave y que pone en tensión y en riesgo la paz mundial. Miles de civiles heridos, fallecidos, desplazados o viviendo días interminables de terror por la decisión de unos pocos hombres (que nunca mujeres) sedientos de poder a un nivel demencial.

Y a todo esto, toneladas de contaminación ambiental derivadas de las detonaciones y de las nubes tóxicas por bombardeos a refinerías, vertidos de petróleo en el mar, contaminación de acuíferos y millones de toneladas de escombros tóxicos. Más presión para el planeta que, ya de por sí, está en riesgo grave por el cambio climático y la crisis hídrica.

Así las cosas, parecía por un momento que la pandemia nos enseñaba algo más que comunicarnos a distancia o hacer compras por internet. Se nos olvidó la empatía y la solidaridad; al normalizar actos de guerra socavamos a la humanidad.

La Dra. María Elena Bottazzi, codirectora del Centro de Desarrollo de Vacunas del Texas Children's Hospital, es una de las científicas más importantes del mundo.
Teresa García Gasca. Teresa García Gasca. (La Crónica de Hoy)

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