En la búsqueda de alternativas sustentables que respondan a problemáticas sociales, la ciencia ha encontrado utilidad en diversos desechos orgánicos. Uno de ellos es la cáscara de huevo que, lejos de ser inservible, posee un alto potencial para el desarrollo de biomateriales.
En la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), el profesor investigador del Área Académica de Ciencias de la Tierra y Materiales, Felipe Legorreta García, junto con el estudiantado a su cargo, encabeza una línea de investigación que transforma este residuo en productos con múltiples aplicaciones.
Todo comenzó hace seis años, durante la pandemia por COVID-19, cuando las limitaciones para acceder a materiales impulsaron la creatividad científica. En ese contexto, el equipo optó por trabajar con recursos disponibles en el entorno inmediato; uno de ellos fue la cáscara de huevo, abundante y rica en carbonato de calcio.
“Buscamos materiales que no tuviéramos que comprar. La cáscara de huevo resultó ser una opción accesible y con gran potencial”, explicó Felipe Legorreta.
Del residuo al biomaterial
A partir de un proceso que incluye limpieza, trituración y calcinación, es posible obtener óxido de calcio a partir de la cáscara de huevo, mejor conocido como cal. Este compuesto, ampliamente utilizado en la construcción, la agricultura y la industria, adquiere una nueva dimensión en el laboratorio universitario: la posibilidad de convertirse en hidroxiapatita, un biomaterial esencial en el cuerpo humano.
La hidroxiapatita es el principal componente mineral de huesos y dientes. Su estructura permite que se adhiera a estos tejidos, favoreciendo procesos de regeneración. En el caso de la salud dental, por ejemplo, puede contribuir a la remineralización de la dentina, una capa fundamental que protege el diente.
“Se adhiere a los dientes, los remineraliza y ayuda a recuperar el recubrimiento natural”, detalló Legorreta García. Este efecto resulta particularmente útil en casos de desgaste dental, sensibilidad o microfracturas.
Uno de los avances más relevantes del equipo de la UAEH es la eficiencia del método que han desarrollado para obtener hidroxiapatita. Mientras otros procesos pueden tardar horas o incluso días, esta técnica permite producir el material en cuestión de minutos, siempre que se controlen adecuadamente las condiciones químicas.
El desarrollo forma parte de un trabajo colectivo en el que el estudiantado juega un papel clave. De hecho, una de las líneas actuales se deriva de un proyecto académico en el que un alumno logró sintetizar hidroxiapatita a partir de simulaciones y pruebas reales, lo que dio pie a nuevas investigaciones.
Aplicaciones médicas y antibacteriales
Además del uso en odontología, el equipo explora la incorporación de metales como plata, cobre o zinc en la hidroxiapatita. Estos elementos potencian sus propiedades antibacterianas, lo que abre la puerta a aplicaciones en tratamientos contra infecciones, regeneración de piel e incluso purificación de agua.
En pruebas de laboratorio, la hidroxiapatita con plata ha mostrado la capacidad de inhibir el crecimiento bacteriano, el cual ocurre porque la plata interactúa con las células microbianas, afectando su estructura y evitando su proliferación. A partir de este principio, podrían desarrollarse desde pastas dentales hasta filtros para eliminar contaminantes en el agua.
De suplemento a fertilizante
Sin embargo, las aplicaciones de la cáscara de huevo no se limitan a la hidroxiapatita, otro de los productos obtenidos en el laboratorio son los acetatos de calcio, generados mediante la reacción entre la cáscara calcinada y ácido acético (vinagre). El resultado es un compuesto soluble y fácilmente absorbible, lo que lo convierte en un potencial suplemento alimenticio, como apoyo en casos de desgaste óseo.
Asimismo, estos compuestos pueden utilizarse como fertilizantes, pues, al ser solubles, los nutrientes son más accesibles para las plantas, favoreciendo su crecimiento. Esta alternativa resulta especialmente relevante en contextos donde se busca reducir el uso de químicos agresivos y promover prácticas agrícolas más sostenibles.
Usos industriales y domésticos
La cal derivada de la cáscara de huevo también tiene propiedades desinfectantes, ya que, al mezclarse con agua, genera hidróxido de calcio, una sustancia con un pH elevado capaz de eliminar bacterias. Esta característica amplía aún más su campo de aplicación, desde la limpieza hasta el tratamiento de suelos.
En el ámbito industrial, la cal es utilizada en procesos siderúrgicos para eliminar impurezas del metal, así como en la estabilización de terrenos. Su versatilidad demuestra que un material aparentemente simple puede tener un impacto significativo en diversos sectores.
Más allá de los resultados científicos, estos estudios destacan por su enfoque sustentable. Al reutilizar un desecho orgánico, se contribuye a reducir la cantidad de residuos generados diariamente y se promueve una economía circular.
El trabajo del equipo de la UAEH también contempla colaboraciones con otras instituciones y empresas, lo que permite ampliar el alcance de los estudios y explorar nuevas aplicaciones, como la regeneración de piel con materiales accesibles.
Un llamado a reutilizar
Para cerrar, el investigador Felipe Legorreta mencionó que uno de los retos principales es llevar estos desarrollos del laboratorio a la vida cotidiana. Esto implica procesos de validación científica, pruebas en modelos biológicos y, eventualmente, ensayos clínicos; no obstante, el potencial es claro: generar productos accesibles, eficaces y de origen nacional.
En este contexto, hizo un llamado a la sociedad para reconsiderar el valor de los residuos domésticos. “La cáscara de huevo es un recurso que estamos desaprovechando. Si se recolecta y se utiliza adecuadamente, puede convertirse en materia prima para múltiples productos”, afirmó al finalizar.