
En un momento en el que los embarazos no planeados y las infecciones de transmisión sexual siguen siendo un desafío en América Latina, y específicamente en México, el modelo de negocio de DKT LATAM Norte destaca por su enfoque innovador: combinar sostenibilidad financiera con impacto social directo.
En entrevista, Denisse Beltrán, Directora de Marketing de DKT LATAM Norte, explica cómo esta organización ha logrado posicionarse como un actor clave en la región, rompiendo estigmas y ampliando el acceso a métodos anticonceptivos en poblaciones vulnerables.
¿Cómo funciona DKT?
A diferencia de las farmacéuticas tradicionales o las ONG, DKT ha desarrollado un modelo único que combina negocio con propósito social.
“Somos una empresa híbrida, no somos ni una ONG ni una empresa de la Big Pharma, somos una empresa de mercadeo social”, explica Denisse Beltrán.
La clave está en su operación: comercializan productos de salud sexual —como anticonceptivos y condones— y reinvierten casi todas sus ganancias en programas sociales.
“Ese dinero que generamos como empresa lo invertimos en programas de marketing social o proyectos sociales… el 98% lo invertimos”, detalla.
Este modelo les permite ofrecer productos accesibles mientras financian iniciativas como educación sexual y acceso gratuito a anticonceptivos para mujeres migrantes.
Educación sexual: la apuesta para cambiar el futuro
Uno de los pilares de la organización es DKT School, un programa educativo que busca cerrar las brechas de información en jóvenes.
“Sabemos que México y Latinoamérica estamos en el ranking de embarazos en adolescentes… entonces vamos gratuitamente y hacemos estas capacitaciones”, señala Beltrán.
El enfoque es integral y adaptado por edades, desde primaria hasta universidad, abordando temas como:
- Pubertad y ciclo menstrual
- Uso correcto del condón
- Prevención de violencia sexual
- Métodos anticonceptivos de corto y largo plazo
Además, el programa no solo informa, también entrega herramientas:
“Les damos pastillas anticonceptivas de emergencia… es mejor tenerla y prevenir que después tener un mayor problema”.
Uno de los principales desafíos ha sido enfrentar barreras culturales profundamente arraigadas.
“El principal reto es la cultura y los prejuicios que existen en el tejido social”, afirma Beltrán.
Recuerda que incluso hubo instituciones educativas que rechazaban el programa:
“Había escuelas que no nos abrían la puerta porque decían que íbamos a ‘pervertir’ a sus alumnos”.
Sin embargo, el impacto ha cambiado percepciones. Hoy, el programa ha alcanzado cifras significativas:
“Este año estamos llegando al millón de personas impactadas y educadas en sexualidad integral”.
¿Cómo llega DKT a las comunidades vulnerables?
DKT opera en más de 10 países en LATAM Norte, con estrategias adaptadas a cada contexto local.
“Tenemos equipo en todas las regiones… incluso en zonas de difícil acceso”, comenta Beltrán. La clave está en la consolidación de equipos locales que conocen el contexto cultural; la adaptación de precios según la región y las alianzas con distribuidores y organizaciones
“Es una cuestión cultural de ayudarnos a ayudar, es un ganar-ganar”.
En una era dominada por la tecnología, DKT ha apostado por una estrategia digital agresiva.
“Nuestra estrategia principal es digital… hoy tienes 10 o 20 segundos para conectar con la audiencia”.
Esto incluye influencers, redes sociales, contenido educativo interactivoy activaciones en eventos.
Además, combinan lo digital con acciones en territorio como reparto de productos en conciertos o espacios públicos.
Urge una política pública de educación sexual
Para Beltrán, el mayor cambio debe venir desde las políticas públicas.
“Urge una política de educación sexual integral… el contenido actual no es suficiente”.
México enfrenta un problema crítico:
“Somos el país número uno en embarazo adolescente dentro de la OCDE”.
La solución, afirma, está en la prevención:
“Si educamos desde el principio, podemos prevenir muchas cosas y cambiar la economía del país”.
Para más información puedes visitar las redes scoailes de DKT, en Instagram, Facebook y su página web.