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El cierre del ciclo de la 7a generación de la UIP de la UNAM, contó con la conferencia magistral a cargo de la escritora

“El periodismo tiene que ver con la espera y la esperanza”: Poniatowska

Clase magistral Elena Poniatowska estuvo en compañía de Rosa Beltrán, en la Sala Julio Bracho del CCU. (Eleane Herrera)

Las cosas no salen bien a la primera, alecciona la conferencista: de frente a la séptima generación de la Unidad de Investigaciones Periodísticas (UIP) de la UNAM, la periodista y escritora Elena Poniatowska comparte que la perseverancia es el primer instrumento del oficio.

Antes que la entrevista exclusiva, el gran reportaje o la novela celebrada, está la paciencia de tocar puertas que no se abren y volver a intentarlo, señala desde sus más de 7 décadas de trabajo.

“El periodismo tiene que ver con la espera y la esperanza”, expresa.

“Ningún político te da una entrevista de inmediato, ningún pintor te abre la puerta de su estudio, ninguna actriz te recibe luego-luego, porque no lo necesitan. La perseverancia es un instrumento esencial en el periodismo, también lo es en la escritura de novelas y de cuentos”, continúa.

Para Poniatowska Amor, ser periodista, escritor, conferencista, guionista o de cualquier manera utilizar la escritura para dar un mensaje, significa sumergirse a fondo en el oficio, ejercerlo y no olvidar la voluntad propia a la par que las herramientas necesarias para “lograr que el otro hable, se comunique”.

“La perseverancia es una virtud en la que he creído toda la vida, tanto como lo es también la curiosidad, el interés y la constancia, es decir, hacer lo mismo, repetir lo mismo, buscar a la gente y hacerlo con una capacidad de entrega que tiene que durar toda la vida”, agrega en tanto que vivo ejemplo de quien a sus 94 años continúa buscando historias.

Con esta conferencia magistral a cargo de Elena Poniatowska Amor, en compañía de Rosa Beltrán, cierra el ciclo de estudios de la 7a generación de la Unidad de Investigaciones Periodísticas (UIP) en la Sala Julio Bracho del CCU.

AMOR ES UN APELLIDO MEXICANO.

Además de la constancia, la trayectoria de Elena Poniatowska se ha distinguido por la búsqueda de historias sobre “los otros”.

“Así como quien va enhebrando un hilo en una tela, pude ver a muchísimos mexicanos valiosos que me daban sus palabras y su experiencia de vida. Eso me nutrió y fue un alimento enorme para seguir viviendo todavía hoy”, comparte.

Actualmente, la escritora y periodista todavía se sienta frente a una máquina (ahora computadora) y busca personajes de la vida real que puedan interesar a sus lectores.

Aunque en reiteradas ocasiones se le ha considerado pionera en el reporteo y abrepuertas para mujeres en el periodismo, Elena Poniatowska no se considera a sí misma de esa manera.

Ariel Estrada (estudiante) le pregunta al respecto de los retos que persisten y qué podemos hacer ante ellos, a lo que Poniatowska Amor responde directamente: “yo no abrí la brecha”.

“Antes que yo hubo otras mujeres periodistas, Elvira Vargas por ejemplo, que llegó a ser editorialista, es decir, ella daba su opinión personal, su opinión sobre los acontecimientos políticos; otra periodista Rosa Castro; otra que llegó a ser jefa de redacción se llamaba Sara Moirón y para todo decía ‘chingado’ o ‘por un chingado’, era muy grosera”, enumera.

Asimismo, la ponente se declara agradecida con el periodismo mexicano porque además de ser fuente de información, en muchos niveles fue el oficio que le permitió integrarse en este lugar, al que llegó cuando tenía 10 años de edad -“porque mi madre se apellidó Amor y es mexicana, por eso vinimos”.

A través del periodismo, pudo “abrir una puerta a mi país, a un país al que le debo todo, México”.

Al pensar en su definición de escritura concibe que “escribir es simplemente mirar, ver y escuchar. Bueno, no, también obviamente reflexionar sobre lo que se ve. El periodismo para mí ha sido la posibilidad de tratar con gente con que jamás hubiera podido tratar, si no es porque decía: soy periodista”, agrega.

A las y los nuevos escritores les recomienda leer la literatura de la onda y a todo ese “tipo de gente que tenía la rebeldía dentro suyo”.

Advierte que así como uno piensa, habla. Y así como uno habla, así escribe. Más allá de posibles etiquetas de estilo y géneros literarios, Elena Poniatowska observa que “la escritura” no es más que la palabra escrita.

“Al menos así es como yo lo he hecho”.

INFORMACIÓN ARTIFICIAL.

Cuando Elena Poniatowska comenzaba a abrirse paso, el periodismo se construía frente a una desgastada máquina de escribir.

“Las Remington, eran muy duras, se rebotaban como balas. No había lo que ustedes tienen a su alcance, los celulares, el internet, el correo electrónico, ni mucho menos la inteligencia artificial”, recuerda.

Cada reportero escribía en la redacción, que era una especie de sitio sagrado. Las notas iban sobre una hoja de papel barato que se llamaba revolución -“el papel tenía que ser muy barato, porque el periódico era bastante duro”- y se hacían pocas copias al carbón.

Contra las herramientas que los jóvenes están perfeccionando en la actualidad, Poniatowska antepone al reportero novato, que debe “confiar en su inteligencia e intuición” así como en el respeto a sí mismo y ser suficientemente crítico ante lo que ve.

“Hoy por hoy, el periodismo electrónico -seguramente todos ustedes se están dedicando a ello- tiene retos nuevos. La información que encontramos en diversas redes sociales, está abarrotada de influencers o blogueros que acaparan espacios. El periodismo no es solo describir lo que le sucede a otros, sino informarlo”, manifiesta.

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