Academia

Algunos centros de datos dedicados principalmente a IA pueden consumir entre 11 y 19 millones de litros diarios, equivalentes al uso doméstico de 30,000 a 50,000 personas.

La Huella Hídrica de la Inteligencia Artificial

Huella. Según datos recopilados por la IEA y estudios recientes, un centro de datos de 100 MW puede requerir hasta 2 millones de litros diarios de agua.

La huella hídrica es un indicador ambiental que mide el volumen total de agua dulce (expresado en litros o metros cúbicos) utilizado de forma directa o indirecta para producir los bienes y servicios que consumimos, o el que utiliza un individuo, comunidad o empresa en su vida diaria. De esta forma, todas nuestras actividades y necesidades representan una cantidad de agua específica que podemos reducir si conocemos opciones para hacerlo. Por ejemplo, consumir un bistec de res de 300 g tiene una huella hídrica de 4,500 litros de agua, contra 1,300 litros de su equivalente en carne de pollo.

De la misma forma, los servicios tienen huella hídrica y el es caso de la Inteligencia Artificial (IA), que se puede calcular a partir de tres rubros: el uso directo de agua para el enfriamiento de los servidores de los centros de datos, el uso indirecto de agua necesaria para generar la electricidad que consumen esos centros, y el agua utilizada en la fabricación de hardware (chips, servidores, sistemas de almacenamiento y redes).

Los modelos modernos de IA generativa (ChatGPT, Gemini, Claude, Copilot, etc.) operan en centros de datos de alta densidad computacional que utilizan miles de unidades de procesamiento gráfico (CPU) especializadas. Estas generan enormes cantidades de calor que deben disiparse continuamente a través de mecanismos como torres de enfriamiento evaporativo, sistemas de enfriamiento líquido, intercambiadores de calor o sistemas híbridos aire-agua.

La estimación más reciente de la Agencia Internacional de Energía (IEA) indica que los centros de datos consumieron aproximadamente 560 mil millones de litros de agua en 2023. De esta cantidad 373 mil millones de litros correspondieron a agua indirecta asociada a la generación eléctrica, 140 mil millones de litros al enfriamiento directo, y 47 mil millones de litros a la fabricación de equipos. Estudios recientes estiman que la huella hídrica mundial asociada a la IA podría alcanzar entre 4.2 y 6.6 mil millones de metros cúbicos anuales para 2027, equivalente al consumo anual de agua de varios países medianos.

Uno de los estudios más citados, desarrollado por investigadores de la Universidad de California, Riverside y la Universidad de Texas en Arlington, estimó que entre 20 y 50 consultas a ChatGPT pueden consumir aproximadamente 0.5 litros de agua, dependiendo de la ubicación del centro de datos, la temperatura ambiental y la fuente eléctrica utilizada.

Según datos recopilados por la IEA y estudios recientes, un centro de datos de 100 MW puede requerir hasta 2 millones de litros diarios de agua y algunos centros de datos dedicados principalmente a IA pueden consumir entre 11 y 19 millones de litros diarios, equivalentes al uso doméstico de 30,000 a 50,000 personas.

Aproximadamente dos terceras partes de los centros de datos construidos después de 2022 se localizan en zonas con escasez de agua o vulnerabilidad hídrica significativa. En México la mayor capacidad instalada se encuentra en Querétaro, en donde existe estrés hídrico elevado. Si bien es cierto que en México la huella hídrica de la IA no es todavía el principal consumidor de agua ya que la agricultura y el abastecimiento urbano siguen dominando, en regiones semiáridas con alta concentración de centros de datos, como Querétaro, la IA puede convertirse en un factor relevante de presión hídrica durante la próxima década. La magnitud del impacto dependerá menos del número de centros de datos y más de tres variables: tecnología de enfriamiento, origen del agua utilizada y transparencia ambiental de los operadores.

Sin embargo, también es un tema de conciencia y responsabilidad social. Cada persona, con la información correcta puede tomar mejores decisiones. Sin duda en lo individual podemos hacer ajustes a nuestros niveles de consumo y así disminuir nuestra propia huella hídrica.

Tendencias