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Pensamos que un clima agradable lo decide todo, pero lo que buscas en el menú también define con quién y en dónde vives

Clima o dieta ¿qué determina la distribución geográfica de los murciélagos?

Murciélago. Murciélagos filostómidos y su gradiente latitudinal de riqueza. Centurio cenex (arriba izquierda), Chrotopterus auritus (izquierda abajo), Lonchorhina aurita (derecha arriba) y Choeronycteris mexicana (derecha abajo). En el centro: Mapa del gradiente latitudinal de riqueza de la familia Phyllostomidae, colores más cálidos representan un mayor número de especies. (Martín Y. Cabrera Garrido.)

¿Alguna vez te has preguntado por qué solo hay ajolotes en México o por qué no hay jirafas silvestres en América? Estos son algunos ejemplos de que las especies no se reparten el planeta de forma equitativa y de que cada especie requiere de diferentes condiciones y de recursos para poder sobrevivir. Por ejemplo, imagina tu ciudad perfecta, ¿qué tipo de clima debería tener? si te gusta el calor quizás pienses en una ciudad playera; si te gusta el frío quizás preferirías vivir en una ciudad en la montaña. ¿Qué tipo de comida debería tener? La comida en Yucatán, por ejemplo, es muy diferente de la comida del centro de México. Estos factores también son características importantes para delimitar las distribuciones geográficas de las especies, por lo que han sido ampliamente estudiados por los científicos. Por ejemplo, se ha observado que lugares con climas cálidos albergan un mayor número de especies que lugares con climas muy fríos. Otro factor importante, pero menos estudiado, es el papel de las interacciones biológicas; es decir, un lugar puede ser climáticamente agradable para una especie, pero la disponibilidad del alimento y la presencia de competidores pueden impedir su persistencia.

En el mundo existen más de 1500 especies de murciélagos. Sin duda son bastantes, aunque aquí vamos a destacar a un grupo muy particular: la familia Phyllostomidae (pero vamos a llamarlos solo filostómidos). Esta familia se compone de 230 especies, más o menos el 15% de todas las especies de murciélagos del mundo. Los filostómidos viven únicamente en el continente Americano, sus especies habitan desde Argentina y Chile hasta el sur de Estados Unidos. Algunas especies habitan en zonas desérticas, otras en regiones montañosas, aunque su mayor diversidad (número de especies) se concentra en regiones cercanas al ecuador, por lo que la mayoría prefiere climas cálidos. Una de las características que les permitió conquistar los cielos nocturnos de América fue su dieta que va desde insectos, fruta, néctar, carne e incluso sangre.

Ahora imagina que vives dentro de una familia muy numerosa, sin duda algunos hermanos van a querer pelearse por la última galleta. Esto mismo ocurre en la naturaleza, cuando el alimento es escaso, las especies se “pelean”, o mejor dicho, compiten por el recurso. En casos muy extremos, la competencia entre especies es tan fuerte que una termina por excluir a la otra del lugar (en ecología se le llama exclusión competitiva). Es un hecho de que tanto el clima como las interacciones biológicas son importantes, pero ¿habrá alguna más importante que la otra para delimitar la distribución de las especies? ¿será que la competencia por el alimento entre especies de filostómidos es un factor que pueda limitar su distribución geográfica? En el Laboratorio de Macroecología Evolutiva del INECOL nos hicimos esas mismas preguntas y pensamos que quizás las especies que se alimentan de los mismos recursos (por ejemplo, mismas frutas) pueden competir a tal grado de excluirse y limitar sus distribuciones geográficas. Para resolver nuestras preguntas tuvimos que obtener información actual y precisa sobre: 1) la distribución geográfica, 2) las preferencias climáticas y, 3) las especies de plantas y/o animales que son consumidas por los filostómidos.

Contrario a lo que pensamos originalmente, los filostómidos que comen cosas parecidas, no tienden a excluirse geográficamente, sino que más bien habitan en los mismos lugares y prefieren los mismos climas. De hecho, en lugares cerca del ecuador, se pueden encontrar hasta 80 especies distintas de filostómidos. Pero entonces, ¿cómo le hacen los filostómidos para habitar el mismo lugar sin competir por el alimento? En lugar de competir por los recursos, los filostómidos han desarrollado mecanismos que facilitan su coexistencia. Tomar turnos para salir por la cena es uno de estos mecanismos. Por ejemplo, se ha visto que algunas especies de murciélagos nectarívoros salen apenas cae la noche, mientras que otras especies salen horas más tarde; de esta forma las flores tienen tiempo de producir más néctar y puede ser aprovechado por más especies. Para poder coexistir, algunas especies como el murciélago blanco hondureño (Ectophylla alba) han optado por especializarse en el consumo de un solo tipo de fruta (Ficus colubrinae), mientras que otras especies como el murciélago cola corta de Sebas (Carollia perspicillata) optan por consumir muchas plantas de diferentes especies.

El clima fue más importante en delimitar la distribución de las especies que la dieta. Pero no solo eso, el clima también es importante en modular la disponibilidad y la explotación de los diferentes recursos. Por ejemplo, en regiones desérticas encontramos plantas de agave, cuyo néctar de flores es alimento para algunos murciélagos como el murciélago magueyero menor (Leptonycteris yerbabuenae), mientras que en los bosques encontramos frutas como la guayaba (Psidium guajava) que son consumidas por varias especies de murciélagos de los géneros Artibeus,Carollia, Sturnira, entre otros.

En este trabajo aprendimos que las especies de murciélagos prefieren coexistir que excluirse. También aprendimos que el clima es un factor importante no solo para los murciélagos sino para los recursos de los que se alimentan. En esta era donde el cambio climático producto de las actividades humanas ha incrementado las temperaturas promedio y cambiado los ciclos estacionales de lluvia, la coexistencia entre los murciélagos filostómidos y los recursos que consumen pueden ser alteradas, poniendo en riesgo la integridad de los ecosistemas. Este resultado es preocupante y demuestra la importancia de estudiar los diferentes factores que determinan las distribuciones geográficas de las especies para así poder conservarlas de manera más efectiva.

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