
Salud mental de la madre, culpa, cansancio, presión social, condiciones que hacen posible o dificultan la lactancia y la necesidad de mayor acompañamiento; corresponsabilidad, condiciones médicas, información confiable, espacios adecuados y libertad para tomar decisiones, son algunos de los temas expresados en un grupo de postparto en una red social, en torno a lo que diversas mamás hubieran querido saber sobre la lactancia o sobre las principales dificultades que enfrentaron hace algunos meses o años.
“Me hubiese gustado que el foco además de los beneficios ya conocidos para los bebés, fuera también el impacto de la lactancia materna en el bienestar y la salud mental de la madre en el postparto”. “Seguir gestionando espacios de lactancia para que estés cómoda y más cultura para que te sientas en libertad de amamantar donde quieras”. “Creo que se habla poco de la culpa y la presión social que rodean a la lactancia materna”.
¿Por qué algo tan natural es tan difícil de realizar en la actualidad? La lactancia materna es uno de los triunfos evolutivos de los mamíferos, actividad a la cual debemos ese nombre; sin embargo, en el caso de muchas sociedades humanas parece una actividad desaprendida y con muchos obstáculos para las mujeres.
La lactancia materna es el punto de inicio más prometedor para el desarrollo de los humanos que nacen y ofrece la nutrición y protección a la salud que necesitan, en tanto que para las mamás tienen también importantes beneficios, como la reducción del cáncer de mama, de ovario y la diabetes tipo 2. Es barato, eficaz y, bajo acompañamiento y condiciones, la manera más sencilla para el desarrollo inicial de las personas, familias y naciones. No obstante, hay numerosos retos que hace algunas generaciones no estaban ahí.
Es por ello que cada año se lleva a cabo la Semana Mundial de la Lactancia Materna, una iniciativa que busca generar conciencia y acción entre sociedades y países para mejorar su implementación.
“Aunque la mayoría de las mamás desean establecer una lactancia materna exclusiva por todos los ENORMES beneficios que ofrece, no siempre es posible lograrlo, o al menos no como lo hubieran querido. Y es que muchas veces intervienen circunstancias ajenas al deseo de la madre, como cuestiones médicas, la hospitalización prolongada del recién nacido (como fue mi caso) o incluso factores psicoemocionales”. “Para quienes deseaban establecer la lactancia y no pudieron hacerlo como esperaban, la culpa es de lo que más pesa”.
Estos son algunos de los comentarios que recibió Ariadna Solís Rodríguez, especialista en lactancia y psicoterapia perinatal, en su grupo de postparto.
ASESORAMIENTO PROFESIONAL.
Este año, el lema de la Semana es “Lactancia materna para un comienzo sostenible en la vida: fortalecer lo que funciona”. En ese sentido, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Organización Mundial para la Salud (OMS) recogen algunas de las experiencias que enfatizan algunos de esos aspectos que han encontrado “funcionan” para incrementar la lactancia.
De acuerdo con las organizaciones, mediante el informe “Invertir en la lactancia materna salva vidas y dinero”, la evidencia recopilada muestra que el acompañamiento profesional puede tener un efecto considerable. Una revisión de 38 estudios concluyó que el asesoramiento y la educación sobre alimentación infantil aumentaron la lactancia exclusiva en un 58%, mientras que la aplicación de los Diez Pasos para una Lactancia Materna Exitosa en hospitales se asoció con un aumento del 45% de la lactancia exclusiva a los seis meses.
“En mi experiencia, la mayor parte de los casos que logran una lactancia exitosa es por el acompañamiento profesional, que abarca una parte psicoemocional de contención muy importante, distinto al que ofrece la familia o red de apoyo”, señala Ariadna Solís.
“Muchas veces hay dudas técnicas, pero el mayor porcentaje de la consulta se relaciona con temas familiares, emocionales y hormonales”, agrega en entrevista. Regularmente hay mucha información proveniente de otras mamás, amigas o de contenidos en redes sociales, expuestos desde la vivencia personal o familiar que pueden entorpecer la lactancia, añade. “No obstante, el acompañamiento profesional se brinda desde la evidencia y fuera del sistema familiar”.
“Una de las cosas que me hubiera gustado saber es cómo sobrevivir al mar de consejos”, señala una de las mamás en el grupo.

REGRESAR AL TRABAJO.
Las organizaciones de las Naciones Unidas señalan en su informe 2026 otros dos elementos clave para lograr una lactancia exitosa entre la población, las condiciones laborales y la regulación de la venta de fórmulas-sucedáneos de la leche materna.
El documento refiere que la licencia de maternidad remunerada se asoció con un incremento del 52% en la lactancia exclusiva, mientras que contar con espacios y políticas adecuadas en el lugar de trabajo facilita que las madres puedan extraer y conservar leche después de reincorporarse a sus empleos.
Al respecto Solís Rodríguez (IG: @centroirekua) explica que, en su experiencia como asesora de lactancia, gran parte de las mujeres que tendrán un bebé y piensan en lactar imaginan que regresarán a trabajar de manera normal tras el embarazo. No obstante, llegado el momento se dan cuenta de las fallas de esta percepción y se enfrentan con una realidad laboral muchas veces incompatible con esta nueva faceta de madre. “Se dan cuenta de que van a dejar a su bebé, algo que no es natural”.
En México, la licencia de maternidad otorga 12 semanas (84 días naturales) con goce de sueldo íntegro, divididas en seis semanas antes y seis semanas después del parto. Este periodo se encuentra por debajo del estándar mínimo de 14 semanas recomendado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y rezagado frente a modelos internacionales, enfatiza el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE). Países como Noruega y Suecia ofrecen hasta 16 meses. A su vez, en nuestro país, la Ley Federal del Trabajo establece una licencia de paternidad de solo cinco días laborables con goce de sueldo por el nacimiento de un hijo o hija, una cifra considerablemente inferior al promedio de 12.7 semanas otorgado por los países miembros de la OCDE, añade GIRE en su artículo “Comparación semanas de maternidad/paternidad en México vs. estándar internacional”.
Una mamá en el periodo postparto, más allá de los tres meses que ofrece el sistema laboral en México, experimenta cambios físicos y hormonales; su demanda de leche dificulta realizar otras tareas, mientras la sociedad y el trabajo exigen que se reintegren en un esquema en el cual las mujeres no se pueden desempeñar igual, señala Ariadna Solís.
“Muchas veces no tienen ni tiempo de bañarse o realizar actividades normales de la vida cotidiana antes del embarazo, su cerebro cambió (mommy brain) y entonces la exigencia de volver a trabajar lo hace mucho más difícil. Hay quienes pueden y otras que tienen el privilegio de no regresar a laborar, pero mayoría no y lo hacen en malas condiciones”.
En diversas ocasiones tienen que hacerlo en ámbitos laborales muy competitivos que incluye mantener su estatus frente a otras mujeres y hombres, donde ser mamá se vuelve una desventaja, agrega. “El ambiente corporativo las trata aún peor”.
Ahora bien, explica la psicoterapeuta perinatal, pueden regresar y tener acceso a un lactario digno y trabajar sólo siete de las ocho horas porque se les dio una para sacarse la leche, pero mantener las buenas condiciones puede ser una situación frágil donde la mamá tendrá otros retos psicoemocionales [por ello la importancia del primer punto, acompañamiento profesional] que pueden dificultar la experiencia hasta que deciden “tirar la toalla”. Es entonces que viene en cascada otro problema.
FÓRMULAS QUE NO SON LECHE.
“Otro tema relacionado es también la producción. Yo justo llegaba a leer quienes hasta banco de leche hacían y yo sólo producía lo que tomaba mi bebé”, continúa el chat. “El tema sobre los mitos que hay en torno a la producción de leche me parece importante”.
El tercer punto descrito en el informe de la UNICEF-OMS se centra en la regulación de la comercialización de sucedáneos de la leche materna. En los países cuya legislación está ampliamente alineada con el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna, la tasa media de lactancia exclusiva alcanza el 54%, frente al 24% en aquellos sin medidas legales de este tipo.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2025, sólo el 34.2% de los bebés menores de 6 meses en México reciben lactancia materna exclusiva, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (2021-2023). Al mismo tiempo, un 27.2% son alimentados con fórmulas comerciales u otros líquidos desde los primeros días de vida (ENSANUT 2022). Es una de las prevalencias más bajas de América Latina.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Pública, estudios recientes han documentado un elevado nivel de exposición a la promoción de sucedáneos de la leche materna: El 98% de los puntos de venta promocionan estos productos, muchas veces utilizando afirmaciones nutricionales no reguladas; el 84.4% de las mujeres encuestadas estuvieron expuestas a este tipo de publicidad; un18.8% del personal de salud reportó haber sido contactado por empresas para promover fórmulas infantiles.
A su vez, en medios digitales, el 94% de madres y padres con acceso a internet reportaron haber visto publicidad de estos productos, lo que se asoció con una menor posibilidad de lactancia materna exclusiva.
Sobre este último punto y, de acuerdo con el Primer Informe de Infracciones al Código en México –realizado por un conglomerado de organizaciones públicas y de salud titulado Código LactancIA México–, y con datos recopilados entre abril de 2025 y enero de 2026, se documentaron más de mil presuntas infracciones en plataformas digitales que reflejan el incumplimiento del Código.
El monitoreo muestra que las redes sociales, sitios web y plataformas digitales se han convertido en espacios clave para la promoción indebida de fórmulas y alimentos infantiles. Entre las prácticas destacan: Publicidad directa y encubierta dirigida a madres, padres y personas cuidadoras; declaraciones nutricionales y de salud sin respaldo científico; estrategias que idealizan a las fórmulas comerciales infantiles y debilitan la confianza en la lactancia y contacto directo con familias mediante clubes, líneas de atención y contenidos de crianza patrocinados por las mismas empresas.
“Muchas veces los mismos pediatras prescriben su uso y regalan muestras”, añade Ariadna Solís y explica que por más que una mamá y familia estén convencidos de la lactancia, si las condiciones no son favorables y no reciben el apoyo y orientación necesarios, es muy probable que “tiren la toalla” y preparen la fórmula para el bebé ante el cansancio y agotamiento.
La ingesta innecesaria de sucedáneos lácteos actuará siempre en detrimento de la función biológica de la producción de leche materna, señala la experta. “Si se está estableciendo esa producción a la par de lo que consume el bebé e interfiere otro alimento, el cerebro de la mamá ya no lo registró”.
Ese déficit se va incrementando cada vez más y propicia un círculo vicioso donde se consume cada vez más fórmula porque se produce cada vez menos leche, agrega. A su vez, puede provocar otras dificultades como el cansancio de la madre, dolor y el llamado síndrome de confusión de succión, entre otros.
“Yo agregaría también que la lactancia es muy cansada porque depende 100% de la mamá, y cuando es mixta en algunas tomas pueden ayudar papá o alguien más”, expresa una de las madres consultadas.
“Siempre hubo culpa por no producir suficiente, porque a veces ya no quería darle, aunque sentía que debía hacerlo... tenía dolor. Mi esposo me dejaba la carga todas las noches, puesto que, como yo no trabajaba, era mi ‘labor’. Y bueno, el destete fue otro rollo, más culpa porque no quería hacer sufrir a mi hijo…”.
“Creo que hablar más de estas realidades y reconocer que la lactancia materna no siempre depende del deseo o del esfuerzo de la madre puede ayudar con esa culpa y a ofrecer más empatía a quienes atraviesan una etapa que ya de por sí es muy vulnerable”.
Ariadna Solís enfatiza que la complejidad de maternar y lactar en la actualidad se debe en buena medida al exceso de información y a los mitos que alimentan la culpa de muchas mamás. “Muchas veces estos provienen de las redes sociales o de la comparación entre mamás, lo cual las abruma”.
La culpa, explica, no es la lactancia, sino de cómo se genera una presión social y familiar sobre cómo están ejerciendo la maternidad. “Ser madre y ejercer la maternidad y lactancia en la actualidad es un gran reto, si bien por esta presión, exceso de información y redes sociales, porque también es un problema sistémico que todos debemos contribuir a resolver”.