
Confesamos una admiración especial por estas tortugas que aunque no son veloces, ni ostentosas; su talento consiste en algo menos vistoso y mucho más difícil: sobrevivir durante décadas en ambientes donde el agua, el alimento y las temperaturas favorables nunca llegan con puntualidad. Las especies del género Gopherus han hecho de la paciencia una estrategia y de la austeridad, casi una profesión.
México alberga cuatro especies, las cuales ocupan una notable diversidad de ecosistemas y no únicamente el paisaje desértico que suele asociarse con este grupo. Gopherus flavomarginatus está vinculada a los pastizales y matorrales del Bolsón de Mapimí; Gopherus morafkai se encuentra principalmente en las laderas rocosas del desierto de Sonora y el suroeste de Arizona; Gopherus berlandieri habita el matorral espinoso del noreste de México y el sur de Texas; y Gopherus evgoodei se interna en los matorrales del centro-sur de Sonora y el norte de Sinaloa; además de la selva baja caducifolia, esta diversidad de ambientes refleja la capacidad de adaptación de cada especie a condiciones ecológicas particulares (Figura 1). El hecho de que el 50% de las especies de este género sean endémicas implica que su conservación a escala mundial depende de las decisiones y acciones que se lleven a cabo en México.
Figura 1. Distribución de las especies del género Gopherus en territorio nacional. Generada con Canva (2026) https://www.canva.com/.
Las tortugas del género Gopherus al igual que otras especies adaptadas a ambientes áridos, han desarrollado estrategias extraordinarias para administrar un recurso tan escaso como el agua. Aprovechan los episodios de lluvia para beber y almacenar agua en una vejiga de gran capacidad, reserva que pueden reutilizar durante los periodos de sequía. Por ello, manipularlas o asustarlas hasta que orinen puede hacerles perder parte de esa valiosa reserva hídrica. También optimizan su gasto energético: como son ectotermas, regulan su temperatura corporal ajustando sus periodos de actividad, tomando el sol cuando es necesario y refugiándose en la sombra, grietas o madrigueras cuando las condiciones ambientales se vuelven extremas (Figura 2). De acuerdo con la especie y localidad, reducen su actividad durante el invierno, el calor extremo o la estación seca. No dominan al clima; pero han aprendido a vivir en armonía con él.
Figura 2. Arquitectas de refugios. Las tortugas del género Gopherus excavan madrigueras que amortiguan las condiciones ambientales extremas y proporcionan refugio a numerosas especies de vertebrados e invertebrados, desempeñando un papel clave como ingenieras del ecosistema. Generada con Canva (2026) https://www.canva.com/.
Son principalmente herbívoras, y su dieta incluye pastos, hierbas, flores, frutos, hojas tiernas y cactáceas, aunque el menú cambia con las lluvias y el hábitat. Al viajar y defecar, dispersan las semillas de estas plantas junto con sus excretas que sirven como abono, manteniendo así la flora del desierto. Su reproducción también avanza sin prisa: la fecundación es interna, las hembras ponen huevos y el cortejo puede incluir movimientos de cabeza, persecuciones, empujones y mordidas. Lentas, sí; aburridas, nunca. Tardan años en alcanzar la madurez sexual, tienen pocas crías y, a cambio pueden vivir durante varias décadas.
Aquí aparece su gran paradoja. Un individuo adulto puede resistir sequías y largos periodos de escasez, pero la población en su conjunto es muy vulnerable. Su estrategia de supervivencia depende de que los adultos vivan durante muchos años, pues reemplazarlos toma demasiado tiempo. La pérdida y fragmentación del hábitat, los incendios, la construcción de tramos carreteros, los atropellamientos y la captura ilegal reducen el número de adultos reproductores, una pérdida que la población tardará décadas en sustituir. Por eso, cuando desaparece un adulto, no solo se pierde un individuo: se pierde una parte del futuro de toda la población. Su recuperación, literalmente, avanza a paso de tortuga.
Además, no son simples ocupantes del paisaje, se sabe que Gopherus flavomarginatus excava madrigueras que amortiguan los extremos de temperatura, conservan un microclima más estable y, cuando quedan disponibles, pueden ofrecer refugio a otros organismos. En ese sentido, no solo forma parte del ecosistema: también contribuye a construirlo. Por ello, se le considera una auténtica ingeniera ecológica.
Las señales de alarma son claras, la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza que es el inventario más completo del estado de conservación de especies de animales y plantas a nivel mundial, clasifica a Gopherus flavomarginatus como en peligro crítico y a Gopherus evgoodei y Gopherus morafkai como vulnerables. Gopherus berlandieri conserva una evaluación global de preocupación menor publicada en 1996, demasiado antigua para describir con seguridad su situación actual. En México, la NOM-059 vigente todavía usa la taxonomía anterior y no reconoce por separado a Gopherus morafkai y Gopherus evgoodei. El proyecto publicado en 2025 propone modificar el mecanismo de actualización y separar la lista de especies de la propia norma, pero todavía no es definitivo. Las categorías también envejecen cuando no se genera información nueva.
No han sido completamente olvidadas, pero el conocimiento sobre ellas sigue siendo muy desigual. Para numerosas poblaciones mexicanas aún faltan censos repetidos y datos comparables sobre su supervivencia, reproducción, movimientos, dieta, salud, diversidad genética y respuesta a las sequías, los incendios y el cambio climático. Gopherus evgoodei fue descrita apenas en 2016 y todavía se desconocen aspectos básicos de su vida silvestre. Conservar estas tortugas requiere proteger los paisajes que habitan, reducir la mortalidad causada por las actividades humanas y sostener investigaciones de largo plazo. Ellas llevan millones de años adaptándose en ambientes difíciles, ahora nos toca a nosotros asumir con igual cuidado, la responsabilidad de no perderlas.
Para saber más
Murphy, R. W., Berry, K. H., Edwards, T., Leviton, A. E., Lathrop, A., & Riedle, J. D. (2011). The dazed and confused identity of Agassiz’s land tortoise, Gopherus agassizii (Testudines, Testudinidae) with the description of a new species, and its consequences for conservation. ZooKeys, 113, 39–71. https://doi.org/10.3897/zookeys.113.1353
Edwards, T., Karl, A. E., Vaughn, M., Rosen, P. C., Meléndez Torres, C., & Murphy, R. W. (2016). The desert tortoise trichotomy: Mexico hosts a third, new sister-species of tortoise in the Gopherus morafkai–G. agassizii group. ZooKeys, 562, 131–158. https://doi.org/10.3897/zookeys.562.6124
Henen, B. T., Peterson, C. C., Wallis, I. R., Berry, K. H., & Nagy, K. A. (1998). Effects of climatic variation on field metabolism and water relations of desert tortoises. Oecologia, 117(3), 365–373. https://doi.org/10.1007/s004420050669
Becerra-López, J. L., García-De la Peña, C., Romero-Méndez, U., & Ramírez-Bautista, A. (2017). Plant cover effect on Bolson tortoise (Gopherus flavomarginatus Legler 1959, Testudinidae) burrow use. Nature Conservation, 17, 57–69. https://doi.org/10.3897/natureconservation.17.11582
Nota de verificación. Las categorías globales se cotejaron con la Lista Roja de la UICN disponible en agosto de 2026. La situación de la NOM-059 y de su proyecto de actualización se verificó en el Diario Oficial de la Federación.
1 Red de Estudios Moleculares Avanzados (REMAv), Instituto de Ecología A.C. (INECOL), Xalapa, Veracruz, México.
2 Investigadora por México-SECIHTI.