Academia

En las comunidades indígenas, la relación con la naturaleza se teje entre memoria, experiencia y significado. Los mamíferos silvestres no solo habitan los bosques, caminan junto a la gente en los relatos, las creencias y las prácticas cotidianas

Tesoros peludos: mamíferos silvestres y saberes ancestrales mazahuas

Therya ixmana Coyote-mindyo (Canis latrans), registrado a través del monitoreo participativo con cámaras trampa. Fotografías: Yuriana Gómez-Ortiz y Universidad Intercultural del Estado de México.

Vivo en una comunidad mazahua al norte del Estado de México, una tierra donde los animales silvestres son parte de nuestra vida. Mi abuelo Balta me ha enseñado que estos mamíferos son mucho más que animales: son parte esencial de nuestra historia, nuestros símbolos y nuestras creencias. Los animales grandes, como el coyote, son parte de las historias que nos dan miedo, pero también nos inculcan respeto. Para nosotros, sus movimientos y sonidos pueden ser señales de que algo bueno está por venir o pueden anunciar malas noticias. Estas historias y creencias no son solo cuentos viejos; aunque a veces son ricos en misticismo y fantasías, nos ayudan a entender cómo debemos relacionarnos con la naturaleza que nos rodea, respetando a los animales y el equilibrio del bosque.

                 Cada tarde, mi abuelo me recogía de la escuela y juntos emprendíamos una aventura camino a casa. Un día, junto al río, encontramos unas huellas misteriosas. “¡Mira, el rastro del mindyo!”, exclamó. “¿De quién?”, pregunté curioso. “¡Del coyote!”, aclaró, y así comenzó a compartir conmigo las historias y saberes ancestrales de nuestra comunidad jñatrjo (mazahua) sobre estos fascinantes mamíferos.

                 En la escuela aprendí que los mamíferos son un grupo con una gran variedad de especies, ¡y una de sus características principales es que tienen pelo! La m

ayoría son placentarios, lo que significa que las crías crecen dentro de la mamá durante varias semanas, conectadas a ella a través de la placenta. Pero también hay marsupiales, como los canguros de Australia o los tlacuaches de México, que tienen una gestación más corta dentro de la mamá y las crías terminan de crecer y desarrollarse en un saco llamado marsupio. ¡Y hasta existen mamíferos que ponen huevos, como el ornitorrinco! También me enseñaron que los podemos clasificar por lo que comen: los carnívoros, que tienen colmillos largos y afilados para desgarrar la carne; los herbívoros, con dientes fuertes y anchos para triturar plantas; los omnívoros, con dientes de diferentes formas y tamaños como nosotros, que comemos de todo; también están los insectívoros con dientes pequeños y afilados que se alimentan de bichos pequeños como los artrópodos (insectos, arañas, etc.) y los carroñeros que se encargan de la materia en descomposición. En cuanto al hábitat, algunos mamíferos se han adaptado al medio acuático, como las ballenas y delfines, otros vuelan, como los murciélagos, y otros, como los coyotes o conejos, viven en la tierra.

                 Pero mi abuelo dice que la importancia de los mamíferos también va más allá de lo que aprendemos en la escuela. Aunque mi abuela se enoja cuando un coyote se lleva una gallina o un conejo se come sus semillas, mi abuelo explica que estos animales son esenciales para el bosque. Gracias a ellos, nacen nuevas plantas y árboles y se controlan las plagas de insectos, ¡e incluso las de ratones y ratas! Lo que aprendo en la escuela es diferente a lo que mi abuelo me cuenta, porque él me enseña sobre la conexión que tenemos con los animales que viven en nuestro entorno. Mi abuelo también conoce a gente que cree que algunos animales pueden curar enfermedades, es decir, que les atribuyen “poderes” medicinales. Además, algunos los valoran como mascotas o adornos. Él también recuerda que, cuando era niño y los conejos eran abundantes, podían disfrutar de su carne.

                 ¡Descubrí un tesoro de peludos en mi comunidad! Resulta que hay diferentes mamíferos viviendo aquí. Un día, llegaron personas de la Universidad Intercultural del Estado de México con el objetivo de documentar la presencia de mamíferos para la región mazahua. Nos explicaron la importancia y el papel ecológico que juegan estos animales para nuestra comunidad y para el planeta entero. Comentaron que, existen más de 550 especies de mamíferos registradas para México, de las cuales poco más de 100 se encuentran en el Estado de México. Los bosques de encino destacan como el hábitat que alberga más especies de este grupo. Los investigadores nos invitaron a participar en un monitoreo mediante el uso de cámaras trampa, ¡unas cámaras especiales que toman fotos de los animales sin que tengamos que estar ahí todo el tiempo! Yo fui el primero en apuntarme y mi abuelo me apoyó. También se involucraron vecinos, familiares y otras personas de la comunidad. ¡Fue una gran aventura! Ya que no solo aprendimos a usar las cámaras, sino también a observar con atención, escuchar y dialogar sobre lo que ocurre en nuestro territorio.

                 En esta aventura, capturamos a los mamíferos con fotografías, la identificación y el intercambio de saberes permitieron que los conocimientos de los abuelos y de la comunidad se integrarán con lo que he aprendido en mi escuela y con lo que conocen los investigadores, demostrando que cuando la ciencia y el conocimiento comunitario caminan juntos, la conservación se vuelve más fuerte. Hoy, ya no miramos al bosque de la misma manera; dejamos de ver a los mamíferos como animales lejanos o problemáticos y comenzamos a reconocer sus historias y su papel en el ecosistema. Así aprendimos a valorarlos y a cuidarlos y, por fin, ¡puedo decir que conozco a mis vecinos peludos! Y aquí te presento algunos:

                 El animal más importante e impresionante es el coyote (Canis latrans), al que en jñatrjo (mazahua) llamamos mindyo, miño, ¡o incluso “tío”! Es el carnívoro más grande presente en la comunidad, y en la cosmovisión mazahua es un personaje al que debemos tener respeto. Por ello, hay quienes lo consideran el guardián del bosque. Por un lado, hay historias que nos dan miedo y otras que nos generan respeto por el coyote. Se cree que, si lo maldices o te molestas con él, puede llegar a tu hogar, te duerme, te orina y se come desde las gallinas hasta los borregos, perjudicando la economía familiar. Pero, por otro lado, se le atribuyen poderes simbólicos y curativos; los abuelos cuentan que frotar grasa de coyote en las patas de los caballos traía buena suerte, pues se creía que les daba mayor velocidad en las carreras.

                 Desde el punto de vista biológico, el coyote es un audaz mamífero, habitante del bosque y visitante constante de entornos suburbanos, agrícolas y urbanos. Se reproduce generalmente una vez al año y en promedio tiene seis crías. En buenas condiciones del hábitat, puede vivir hasta 20 años. Es un hábil cazador y oportunista que se alimenta de pequeños mamíferos (ardillas y ratones), aves, serpientes e incluso insectos y frutos. Y aunque en ocasiones puede generar conflictos con las personas, porque también llega a alimentarse de borregos y gallinas ¡Su presencia es una buena señal de la salud del bosque!

                 El armadillo de nueve bandas, cuyo nombre científico es Dasypus mexicanus, es conocido en mi comunidad mazahua como k´inkjua. Este animal, fácilmente reconocible por su caparazón, era antiguamente una importante fuente de alimento para nuestra gente. Además, en el conocimiento tradicional mazahua, se le atribuían propiedades medicinales. Los relatos de los abuelos cuentan que algunas partes de su cuerpo se utilizaban para curar heridas, inflamaciones, dolores de oído e incluso para aliviar molestias en mujeres embarazadas. Por eso, el armadillo forma parte de nuestra memoria cultural. Y no solo eso, ¡también es importante para el bosque!

                 El armadillo es un mamífero placentario de hábitos nocturnos y solitarios que habita los bosques y zonas agrícolas cercanas a la comunidad. Se alimenta de hormigas, termitas, larvas, lombrices y otros invertebrados. Sus crías se gestan dentro de la madre por aproximadamente 120 días y particularmente casi siempre nacen cuatro crías idénticas en la camada. En condiciones naturales, puede vivir más de 10 años, siempre y cuando su hábitat se conserve y no sea depredado por algún carnívoro. A pesar de su valor en la memoria cultural, puede ser visto como problemático cuando excava parcelas o cultivos. Sin embargo, al remover la tierra en busca de comida, ayuda a que el suelo se ventile y se enriquezca con nutrientes, así se mejora la infiltración del agua al subsuelo y beneficia a otras especies que dependen de un suelo sano. Algunas personas dicen que es bueno dejarle unos surcos de cultivo a la orilla de la parcela para que se alimente.

                 El tlacuache norteño (Didelphis virginiana), conocido como ndikue o nrrunkue, es un marsupial muy curioso; es común encontrar a las hembras cargando a las crías en su dorso. En las fotografías pudimos observar que las hembras gestantes usan su cola prensil para transportar materiales como hojas y ramas secas para acondicionar sus madrigueras. En la tradición local, el consumo de la carne de este mamífero era asociada con propiedades medicinales, ya que los abuelos cuentan que su carne era consumida y recomendada para la falta de apetito en niños y mujeres embarazadas. También, cuentan que le han visto trepar los magueyes para alimentarse del néctar de las flores del agave pulquero. En México, se le reconoce como un héroe cultural que brindó el fuego a la humanidad. Se cuenta que se compadeció de los humanos, que en sus inicios vivían en el frío y en la oscuridad, y robó una brasa de fuego a los dioses, la entregó a la humanidad, pero perdió el pelo de su cola en el proceso estos saberes se han transmitido de generación en generación.

                 De acuerdo con los investigadores, el tlacuache, debido a su tamaño mediano, sus hábitos nocturnos y alta capacidad reproductiva, ha logrado adaptarse a zonas con alta presencia humana. Su periodo de gestación es corto, de aproximadamente 30 días, en este periodo pueden tener hasta 21 crías inmaduras; sin embargo, no todas sobreviven ya que la hembra solo cuenta con 13 mamas para alimentarlas. Prefiere habitar áreas cercanas a fuentes de agua, donde encuentra alimentos como vertebrados, invertebrados, frutas, granos y a veces hasta carroña. Desde el punto de vista ecológico, el tlacuache es un gran aliado, que ayuda a dispersar semillas y es un consumidor oportunista; es así que, contribuye a la regeneración del bosque y al equilibrio de los ecosistemas donde habita.

Therya ixmana María de Lourdes Zamudio-Tovar y Yuriana Gómez-Ortiz. (Universidad Intercultural del Estado de México).

                ¡Ah, y también conocí al que hace enojar a mi abuela! Se trata del cacomixtle o zorrita cacomixtle (Bassariscus astutus), al que llamamos ndyobu. Antiguamente, se valoraba mucho su bello pelaje para hacer artesanías y adornos. Pero ¡cuidado!, se dice que si lo molestas, ¡se vengará comiéndose tus pollitos!, por ello, aunque mi abuela pasa corajes no lo maldice. A pesar de las travesuras que se le atribuyen, el cacomixtle cumple una función ecológica importante, ya que ayuda a controlar poblaciones de roedores, evitando que se conviertan en plagas, y contribuye al equilibrio del ecosistema. Este pequeño mamífero tiene un periodo de gestación de aproximadamente 54 días. Suele tener camadas de alrededor de tres crías, que llegan a vivir hasta siete años en condiciones naturales. Le gusta vivir de noche y es un excelente trepador. Su dieta es variada e incluye roedores, conejos, ardillas e insectos, lagartijas, ranas y carroña.

                 Otros de nuestros vecinos peludos son el ardillón de rocas (Otospermophilus variegatus) y la ardilla gris (Sciurus aureogaster), a los que llamamos mijñi. Aunque a veces los vemos como una plaga porque se comen las semillas de maíz, también sabemos que estos roedores son grandes aliados del bosque. Al esconder semillas para guardarlas y luego olvidarse de dónde las pusieron, ¡ayudan a que nazcan nuevos árboles! Y, como sucede con el cacomixtle, también hay advertencias: cuentan que, si matas a un ardillón, ¡su familia vendrá a vengarse comiéndose tus pollitos! Lo cual nos invita a respetarlos.

                 Ambas especies son principalmente diurnas. El ardillón de rocas habita zonas abiertas, rocosas y laderas cercanas a áreas agrícolas, mientras que la ardilla gris prefiere árboles y zonas con mayor cobertura vegetal. Su dieta es variada e incluye semillas, frutos, granos, brotes, flores y, en ocasiones, insectos. Tienen periodos de gestación cortos, de aproximadamente 30 a 45 días, y pueden tener de dos a ocho crías por camada. En condiciones naturales, pueden vivir de entre cinco y ocho años. Ecológicamente, además de ser excelentes dispersores de semillas, forman parte de la cadena alimenticia, sirviendo de presa para otros animales, lo que ayuda a mantener el equilibrio del ecosistema.

                 A la comadreja, también conocida como onza o hurón (Neogale frenata), la llamamos ts’imbenguama, a veces se le acusa de robar pollos, pero en mi comunidad también sabemos que es una cazadora muy hábil y una experta en controlar las plagas de los cultivos. Y, como ocurre con otros animales, también hay una creencia curiosa: se dice que, si le dices groserías a una comadreja, ¡se vengará comiéndose tus pollos! Aunque, ya casi no se ven por acá. Este mamífero pequeño es de hábitos principalmente nocturnos, se alimenta de roedores, insectos, reptiles pequeños y aves. Su periodo de gestación es corto, de alrededor de 42 días, y suele tener varias crías por camada. Su presencia es importante porque ayuda a controlar a especies que podrían convertirse en plagas ¡Un equilibrio delicado entre el daño y el beneficio!

                 ¿Hueles eso? ¡Es un zorrillo! Estos animales (Conepatus leuconotus, Mephitis macroura y Spilogale angustifrons), conocidos como ïjmï, tienen un olor muy particular que usan como defensa cuando son atacados. En mi comunidad valoramos su presencia y su significado cultural, ya que en los relatos se menciona el uso de algunas partes de su cuerpo para tratar enfermedades como las reumas, la diabetes o los problemas circulatorios. ¡Pero a mi abuelo le gustan aún más! Dice que en la milpa son sus aliados para controlar las plagas de insectos y roedores.

                 Son mamíferos medianos y pequeños, de color blanco y negro, principalmente nocturnos y omnívoros, que se alimentan de insectos, pequeños vertebrados, frutos y restos orgánicos. Su periodo de gestación varía entre 59 y 77 días, y suelen tener camadas de entre dos y seis crías. En condiciones naturales pueden vivir entre seis y 10 años. La tarea de los zorrillos en el ecosistema es fundamental. Efectivamente, ayudan a regular poblaciones de insectos y roedores, contribuyendo al reciclaje de nutrientes y al mantenimiento del equilibrio del suelo, y favoreciendo a la salud del ecosistema en la milpa y el bosque.

                 El conejo (Sylvilagus spp.), al que llamamos kjua’a, es quizás el mamífero que más nos gusta. Antes era una fuente importante de alimento, y ahora algunas personas lo tienen como mascota. Es un elemento importante en nuestra cultura: sus patas y su cola aún se consideran amuletos de buena suerte. Aunque este mamífero también causa algunos daños a cultivos, mi abuelo dice que también es bueno dejarle unos surcos en la milpa para que coma. El conejo, es un animal de hábitos crepusculares y nocturnos. Se reproduce constantemente durante todo el año; su gestación dura alrededor de 28 a 30 días. En condiciones naturales, pueden llegar a vivir de tres a cinco años. Y, desde el punto de vista ecológico, ¡es fundamental para el equilibrio del bosque! Además, este mamífero es una pieza clave en la cadena alimenticia. Pues se alimenta de plantas y es el alimento de varios carnívoros.

                 Y, finalmente, ¡una gran sorpresa! En las fotos de las cámaras trampa apareció un mapache (Procyon lotor), también llamado nzikue o ts’ijuaxï, un tesoro peludo que muchos creíamos perdido y del cual ya no hay historias que contar. Aun así, los abuelos se emocionaron mucho al verlo, ¡algunos decían que no lo veían desde que eran niños! Este animalito es muy curioso, siempre busca el agua y se cree que lava sus manos y sus alimentos, aunque en realidad usa el agua como medio para intensificar su sentido del tacto y conocer mejor sus alimentos. El mapache es un mamífero nocturno, omnívoro y oportunista, muy adaptable; se alimenta de frutos, insectos, pequeños vertebrados y plantas. Su periodo de gestación es de aproximadamente 63 días y suele tener camadas de dos a cinco crías. En vida silvestre puede vivir entre 10 y 12 años. Además de controlar distintas poblaciones de vertebrados e insectos y ser dispersor de semillas, su presencia contribuye al equilibrio de los bosques. Por ello, saber que aún vive en nuestro territorio nos llenó de alegría y nos recordó la importancia de cuidar nuestros bosques y ríos.

                 Aprendí que, aunque a veces los mamíferos pueden causar molestias, entendemos que cumplen un papel fundamental en el equilibrio del bosque y la comunidad, un equilibrio del que también dependemos. Las creencias y prácticas son parte de nuestra cultura y nos recuerdan que convivimos con nuestros vecinos peludos desde hace generaciones. También aprendemos a mirarlos con respeto y responsabilidad; reconocemos la importancia de proteger a los animales y no poner en riesgo su vida para obtener beneficios personales. ¡Imagínense! ¡Tantas especies de mamíferos viviendo en nuestro país, y algunas especies solo están aquí con nosotros y no se encuentran en ningún otro lugar del mundo! Saberlo, nos invita a actuar para que no se pierdan y no se vuelvan solo historias y leyendas. Esta aventura nos enseña a todos a valorar más nuestra tierra y su biodiversidad.

                 Este es el tesoro que me regaló mi abuelo. Hoy comprendo que cada mamífero cumple una función vital en el bosque y que también forma parte de nuestra identidad. Su cuidado y preservación contribuyen a la armonía entre comunidad y naturaleza.

Therya ixmana 5(2):61-64

https://mastozoologiamexicana.com

Universidad Intercultural del Estado de México.

San Felipe del Progreso, Estado de México, México.

zamudioml.ds@gmail.com (MLZ-T), yurianagomezortiz@gmail.com (YG-O)

*Autor de correspondencia

Tendencias