El diseño de paisaje no constituye un adorno urbano, sino una imperiosa necesidad ambiental y psicoconductual; Interlomas es ejemplo de Anticiudad —

Para Mario Schjetnan Garduño y Ricardo Prado Núñez, ganar las Medallas Bellas Artes 2026 en Arquitectura y Patrimonio Arquitectónico es un mensaje directo sobre la urgencia del equilibro ambiental y el aprecio por los edificios históricos.
Ambos arquitectos mexicanos poseen extraordinarias trayectorias profesionales y aportaciones al desarrollo, preservación y fortalecimiento de la edificación nacional, desde hace más de medio siglo de trabajo ininterrumpido.
Por ello, el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) otorgará a estos mexicanos ilustres su máxima presea, el miércoles 9 de septiembre en la catedral del arte nacional.
Paisaje como Infraestructura Ambiental Humana
Mario Schjetnan Garduño y Ricardo Prado Núñez conversaron en exclusiva con Crónica para desmenuzar qué significa recibir esta distinción y revelar sus visiones sobre el urbanismo contemporáneo y el alto rigor de la restauración patrimonial inmobiliaria.
“Obtener la Medalla Bellas Artes es un mensaje directo sobre la urgencia del equilibrio ambiental, la recibo con orgullo y gratitud”, afirmó Schjetnan Garduño, director de Grupo de Diseño Urbano con casi 50 años de trayectoria ininterrumpida
Para el galardonado, el diseño de paisaje “no constituye un adorno urbano, sino una imperiosa necesidad ambiental y psicoconductual; recuperar la naturaleza en las ciudades resulta estratégico ante los desafíos globales del cambio climático”
“Tiene que ver con con aspectos de la de la naturaleza, de los espacios abiertos de la ciudad. de este equilibrio natural tan importante y que ha sido tan alejado del desarrollo urbano que hemos fomentado en nuestras ciudades”, explicó,
Con una singular pasión y energía en su voz, dijo que el acceso a los espacios abiertos y verdes es un derecho humano fundamental de la ciudadanía.
“Los habitantes merecen caminar seguros bajo la sombra de los árboles y disfrutar de la tranquilidad urbana”, afirmó.
Añadió que la ciudad debe entenderse como la relación armónica entre los espacios construidos y las áreas públicas destinadas a la congregación.
“No podemos simplemente densificar el entorno urbano sin aportar un equilibrio equivalente de espacios verdes y recreativos”, expresó.
Su magnífica creación expresada a través de proyectos emblemáticos como el Parque Ecológico de Xochimilco, el Parque Bicentenario y La Mexicana, demuestran la viabilidad de sus ideas y afirmaciones.
Estos parques funcionan como infraestructura socioambiental indispensable, que transforma positivamente la conducta de las personas en la metrópoli, y orienta la necesaria convivencia humana.
“La arquitectura mexicana de paisaje resalta globalmente por nutrirse de la rica biodiversidad local y de nuestras profundas raíces históricas; proyectos en desiertos, costas y zonas arqueológicas fusionan armónicamente los ecosistemas con el legado cultural nacional”, indicó.
El reportero le pregunta sobre la meta presidencial de construir un millón de viviendas en este sexenio; Schjetnan piensa unos instantes y considera que es una decisión administrativa y política muy acertada.
Sin embargo, advierte que la vivienda social debe integrarse plenamente con transporte público, escuelas y parques cercanos, para que posea externalidades positivas.
Interlomas, la Anticiudad de la Especulación Inmobiliaria
En contraste con el éxito del parque La Mexicana, en Cuajimalpa CDMX, considerado el mejor en su tipo en el país, el arquitecto califica la zona de Interlomas, en el municipio de Huixquilucan, estado de México, como la negación del urbanismo contemporáneo.
“Este desarrollo representa la anticiudad, dominada por la especulación inmobiliaria, la excesiva densidad y la dependencia del automóvil”, censuró el especialista.
Añadió que “en Interlomas resulta imposible transitar a pie, carece de plazas públicas que fomenten la convivencia vecinal y el equilibrio social; sin espacios de congregación accesibles para todos los ciudadanos, el tejido urbano pierde su sentido humano esencial”.
A pesar de los severos retos ambientales, Schjetnan Garduño transmitió un mensaje de optimismo realista a las nuevas generaciones profesionales de arquitectos, muchos de los cuales son o fueron sus alumnos.
Dijo que confía en que “los jóvenes arquitectos tienen la capacidad técnica y ética para revertir el daño urbano existente”.
Resguardar la Identidad Cultural de México
En otra conversación periodística, Ricardo Ignacio Prado Núñez, docente de posgrado en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), también galardonado por su ejemplar trayectoria, afirmó que dedica su vida a la conservación de inmuebles clave para la memoria histórica de México.
Explicó que asesora la restauración de monumentos emblemáticos como el Palacio Nacional y las esculturas de los Indios Verdes, en la Alcaldía Gustavo A. Madero CDMX.
El trabajo técnico y ético de Prado Núñez resguarda el patrimonio edificado que sostiene la identidad cultural de nuestra nación.
También con una singular pasión que transmite alegría y dominio de su profesión, explicó que entre sus mayores retos está diagnosticar las monumentales esculturas de mármol en la fachada del Palacio de Bellas Artes.
Tras un fuerte sismo, Prado Núñez coordinó un estudio especializado que innovó al utilizar ultrasonido para verificar su integridad física.
“Este análisis tecnológico permitió comprobar que las hermosas piezas monolíticas se encontraban completamente sanas y sin fisuras internas preocupantes”, recordó.
Esa exitosa intervención en el Palacio que ahora lo condecora, representa una gran satisfacción para su carrera, de acuerdo con lo que reveló.
Restaurar lo Mal Restaurado
En el ámbito de la ética, el catedrático universitario señaló que frecuentemente debe “corregir intervenciones negligentes de épocas pasadas; el mayor reto consiste en restaurar lo mal restaurado, con la aplicación rigurosamente las teorías y normativas vigentes”.
Prado Núñez resaltó que cualquier intervención en bienes catalogados requiere obligatoriamente de proyectos ejecutivos autorizados por las dependencias federales; el INBAL y el Museo de Antropología vigilan estrechamente que sean respetadas estas licencias.
El restaurador concordó con el caso de una cafetería canadiense en Tlalpan, CDMX, que alberga el mural prehispánico de Chávez Morado.
Aunque la obra luce impecable, Prado Núñez explicó que “ninguna entidad privada puede intervenir el patrimonio sin previa autorización legal”.
Como buen Maestro, enseguida explicó con claridad los procedimientos; resaltó la vigencia de técnicas artesanales virreinales como las mezclas de cal y cortes de piedra.
“Estos métodos tradicionales, transmitidos por siglos, garantizan la autenticidad histórica de las estructuras antiguas de cantera”, detalló.
No obstante, el galardonado promueve la integración de tecnologías modernas como el rayo láser, resinasy fibras de carbono, innovaciones científicas, avaladas por el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, (ICOMOS), para complementar los trabajos de conservación contemporáneos.
El experto comentó que un principio fundamental de la restauración moderna, regido por documentos como la Carta de Venecia, es la reversibilidad.
“Cualquier adición a un inmueble histórico, como techar patios con velarias, debe poder retirarse sin dañar la estructura”, indicó.
Prado Núñez afirmó que “demoler o modificar inmuebles catalogados de valor histórico o artístico constituye un delito federal; las empresas constructoras y particulares deben respetar el catálogo nacional de monumentos para evitar graves sanciones legales”.
Para consolidar una verdadera cultura ciudadana de aprecio al patrimonio, planteó “educar a los niños desde temprana edad, inculcarles el amor y cuidado de los monumentos históricos, asegura que las futuras generaciones valoren su real herencia”.
Ética, Innovación y Formación Patrimonial
Confió que no obstante su avanzada edad que le impide subir a los andamios, él continúa transmitiendo su vasto conocimiento teórico; actualmente brinda valiosas asesorías a sus exalumnos de la UNAM, quienes lideran empresas constructoras especializadas en restauración.
Mario Schjetnan Garduño y Ricardo Prado Núñez recibirán la Medalla Bellas Artes 2026 el próximo miércoles 9 de septiembre en el majestuoso Palacio de Bellas Artes.
El muy merecido homenaje celebra su invaluable contribución a la arquitectura, el paisaje y la conservación histórica.
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