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El dominio de la lengua desarrolla la capacidad para el dominio de las matemáticas, dijo en conferencia en ECN

El corazón de la educación es la lengua y la escritura: Luis Fernando Lara

Conferencia Como parte de su Ciclo La educación y las culturas de la lengua, Luis Fernando Lara, miembro de El Colegio Nacional, dictó la conferencia “La ética del hablar y de las lenguas”. (ECN)

El corazón de la educación es la lengua y la escritura: su dominio es lo que permite comprender a los demás, aseveró el lingüista Luis Fernando Lara, miembro de El Colegio Nacional, al dictar la conferencia “La ética del hablar y de las lenguas”.

“El dominio de la lengua desarrolla la capacidad para el dominio de las matemáticas. El de la lectura, la posibilidad de entender creativamente las ciencias. Por ello, el resultado de la prueba PISA (estudio comparativo de evaluación de los resultados de los sistemas educativos, coordinado por la OCDE) es escandaloso, y no por la comparación con otros países, sino por lo que dice de nuestra propia educación: siete de cada 10 estudiantes no adquieren las habilidades básicas de matemáticas”.

A lo anterior habría que sumar que la mitad no entiende lo que lee y tampoco entiende los conceptos básicos de ciencias, “lo que nos debe preocupar enormemente, pues qué va a pasar con estos niños y jóvenes: van a quedar reducidos a una masa poblacional, sin educación, sometida a los peores trabajos y sin posibilidad de mejorar sus vidas”.

Desde su perspectiva, ello resulta profundamente injusto, sobre todo en un país cuya riqueza, aunque lo nieguen, siempre ha sido su gente: los responsables de la educación, de las políticas de educación, debieran tomar primero en cuenta lo que es la enseñanza de la escritura y la educación de la lengua; después vienen las matemáticas, que son otro lenguaje.

“Seguramente hay algunos casos excepcionales de muchachos que son buenísimos para las matemáticas y malos lectores, pero son casos excepcionales. En cambio, un buen lector, es capaz de acercarse a los conceptos básicos de ciencia y entenderlos”.

A lo largo del año, compartió Luis Fernando Lara, ha tratado de ayudar a la Secretaría de Educación Pública al mejoramiento de la educación, pero con los resultados de PISA, ahora se deberían desarrollar cursos compensatorios para corregir o dar herramientas sobre lo que no han aprendido en el pasado.

LA ÉTICA.

Las características fundacionales de todo discurso dan lugar a una ética: es decir, a un conjunto de principios y normas morales que rigen el comportamiento de una persona un grupo o una sociedad, y “en esta ética, el entendimiento es el valor que preside la articulación significativa del hablar y el escribir. Darse entender es un valor”.

“El reconocimiento del interlocutor —en su individualidad, en su personalidad y en su posición social— es el que determina las condiciones iniciales del acto en que uno habla. El hablante tome en cuenta que todo signo, toda expresión dice algo acerca de la realidad, de las emociones, puntos de vista, pensamiento del emisor y apela a su interlocutor”.

De esta manera, cuando una persona da a conocer sus ideas, sus sentimientos o sus temores, ya sea hablando en un programa de televisión o de radio, por escrito en la prensa o en el conjunto de medios de expresión que se reúnen bajo el título de redes sociales, lo hace públicamente: “está haciendo público su discurso, provenga de una sola persona, de un grupo, de una empresa periodística o de instituciones privadas o gubernamentales, hacer público un discurso implica siempre buscar y asumir que alguien lo recibirá o lo leerá”.

No es nunca un monólogo o un soliloquio, enfatizó el colegiado, sino que su carácter público le es inherente; por ello, el discurso periodístico, el que da noticia de algo, las publicaciones en las redes sociales y el discurso gubernamental son discursos públicos, “incluso el que elaboramos los miembros de El Colegio Nacional ante ustedes”.

“La civilización contemporánea, de la cual formamos parte los mexicanos, heredó dos principios básicos de la Revolución francesa: la igualdad de todos los seres humanos y su libertad. Hoy se ha reformulado el principio de la igualdad mediante las modernas doctrinas de los derechos humanos y del respeto a la dignidad humana, atribuyéndoles el máximo valor ético, como fruto del pensamiento crítico, a que dieron lugar cruentas épocas de oscurantismo religioso, de racismo, de guerras y de genocidios”, resaltó Luis Fernando Lara.

El pensamiento de Jürgen Habermas le ha servido de sustento para pensar que la libertad, la igualdad y el respeto al otro son tres valores superiores de una ética del discurso público; a partir de ese convencimiento, retomó la idea de los valores superiores del artículo sobre relativismo cultural y universalismo ético del libro Estado plural, pluralidad de culturas (1998), del filósofo mexicano Luis Villoro, para proponer que esos valores superiores de los que hablaba Habermas, se unen al valor supremo de todo discurso, que es su orientación al entendimiento, “a la búsqueda de la comprensión entre los dialogantes”.

“El discurso orientado al entendimiento es un ideal, por supuesto”, agregó. “Debe formar parte de la ética del hablar del gobernante, de la propaganda electoral, la prensa, los mensajes públicos en redes sociales y la enseñanza, en particular si consideramos la complejidad de las sociedades modernas que se consideran o buscan ser democráticas, como la mexicana: quienes emiten un discurso al público deben hacerse responsables de lo que dicen y de cómo lo dicen, además de responder a la responsabilidad que conllevan sus actos”.

Ello no quiere decir que su responsabilidad discursiva se judicialice, que se someta a leyes y normas a las que se atribuye una vigilancia y sanciones propias de un gobierno autoritario y represor, porque eso daría lugar a cadenas de demandas, contrademandas y amparos, “como las que llevan a cabo muchos funcionarios públicos mexicanos, cuyo objetivo es coartar la libertad de expresión”.

“Se ofende un presidente municipal o un diputado porque alguien lo critica, pero son representantes de la población y tienen una responsabilidad ante esa población; entonces: por qué no hemos de poderlos criticar, cuando es el fundamento de todo diálogo entre personas”.

La orientación al entendimiento no es idea nueva, especificó el lingüista: en el pasado prehispánico de México, se consideraba que la principal virtud del Tlatoani era hablar bien, no en el sentido gramatical y normativo, sino por su capacidad para dilucidar, distinguir, diferenciar los asuntos que le correspondía resolver, “dando lugar a la concordia, no a la discordia. Ese era el papel central del dirigente: llevar a su pueblo a la concordia. Darse a entender y lograr la concordia es fundamental para los seres humanos”.

“Una ética del hablar no busca prohibir las manifestaciones verbales en sí mismas, sino educar a los hablantes en valores humanos que trascienden la moral del momento. No es una mera corrección política, sino la necesidad contemporánea cada día más urgente: respetar la dignidad humana y la vida en democracia”.

Lara señaló que la ética del hablar debe partir de un hecho fundamental: se debe orientar al entendimiento, para lo cual debe cumplir con tres valores superiores: la libertad de expresión, la igualdad de derechos de los seres humanos y el respeto a la dignidad humana.

“El discurso debe ofrecer la información que requiera su tema. No más y tampoco menos, lo que se llama ‘máxima de cantidad’. El discurso debe ser tal que lo que afirme sea verdadero, o acerca del cual no tenga prueba suficiente de su veracidad, ‘máxima de cualidad’; que lo que diga sea relevante en la situación de diálogo en que se encuentre, ‘máxima de relevancia’ y, por último, que sea breve, ordenado, claro, y preciso, la ‘máxima de modo’”.

El cómo se logra esta brevedad, el orden de claridad y la precisión, compete a todos los funcionarios de gobierno, políticos, periodistas, maestros de escuela y profesores universitarios, conforma la ética del discurso, agregó el colegiado.

“El problema es que el discurso público mexicano se caracteriza por el sectarismo, la demagogia, la irresponsabilidad y el desprecio, incluso, la persecución a quien piensa diferente. Si seguimos así, la república se destruye”.

La conferencia “La ética del hablar y de las lenguas”, dictada por Luis Fernando Lara, miembro de El Colegio Nacional, se encuentra disponible en el Canal de YouTube de la institución: elcolegionacionalmx.

Como parte de su Ciclo La educación y las culturas de la lengua, Luis Fernando Lara, miembro de El Colegio Nacional, dictó la conferencia “La ética del hablar y de las lenguas”.

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