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Gastrotheca amaru fue identificada en los bosques nublados de Huancavelica, a 2,590 metros de altura

Descubren una nueva rana marsupial dorada en los Andes peruanos

Descubren en bosques de Andes peruanos a una nueva especie de rana marsupial Nueva especie de rana marsupial de color dorado-amarilla, 'gastrotheca amaru' (Alessandro Catenazzi/EFE)

Una pequeña rana de color dorado-amarillo se convirtió en una nueva especie para la ciencia tras ser localizada en los bosques nublados de los Andes peruanos. El hallazgo ocurrió en una zona de conservación de Huancavelica, donde los investigadores encontraron en ells características que permitieron distinguirla de otras especies conocidas.

La nueva especie fue bautizada como Gastrotheca amaru y fue registrada en el Área de Conservación Regional Bosque Nublado Amaru-Huachocolpa-Chihuana, en la provincia de Tayacaja, región de Huancavelica, en el centro de Perú.

El ejemplar fue localizado en los bosques húmedos de la cuenca baja del Mantaro, a 2,590 metros sobre el nivel del mar, un entorno caracterizado por sus condiciones de humedad y por una gran diversidad de especies.

Para determinar que se trataba de una especie hasta entonces desconocida para la ciencia, los investigadores analizaron su morfología, sus características bioacústicas y su información genética. Su coloración dorado-amarilla, junto con la forma de la cabeza y el hocico, permitió diferenciarla de otras ranas del mismo género.

¿Por qué se denominó marsupial?

Gastrotheca amaru pertenece al grupo conocido como ranas marsupiales, llamadas así por una característica poco común: las hembras cuentan con una bolsa o marsupio en la espalda donde transportan sus huevos y crías.

Esta particular adaptación permite distinguirlas de muchas otras especies de anfibios y forma parte de las características que hacen especialmente interesantes a estas ranas.

El descubrimiento de Gastrotheca amaru no fue el único resultado de la investigación. El equipo también documentó por primera vez en Huancavelica la presencia de Hyloscirtus armatus y Rhinella leptoscelis, dos especies cuya distribución conocida se amplía con estos nuevos registros.

El trabajo fue realizado por Víctor J. Vargas y Kevin Rivera, de la Asociación Pro Fauna Silvestre Ayacucho y su Colección Científica, además de Alessandro Catenazzi, de la Universidad Internacional de Florida y del Instituto Peruano de Herpetología.

Más allá de sumar una nueva especie a la lista de anfibios conocidos, el hallazgo muestra cuánto queda todavía por descubrir en los bosques nublados de los Andes. Estos ecosistemas albergan condiciones particulares de humedad, altitud y vegetación que permiten la existencia de especies que pueden tener distribuciones muy reducidas.

Por ello, el descubrimiento también refuerza la importancia de conservar estos espacios: conocer que una especie existe es apenas el primer paso para comprender su distribución, su función dentro del ecosistema y las condiciones que necesita para sobrevivir.

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