
En México, el orden Carnívora está representado por 33 especies, que pueden presentar una amplia variedad de tamaños. Hay unos de talla pequeña que pesan alrededor de 100 g, como las comadrejas; otros considerados medianos o mesocarnívoros, como los cacomixtles y coyotes, que pesan entre 3 y 20 kg; y hasta existen especies cuyos individuos alcanzan pesos superiores a 70 kg, como los jaguares u osos negros. Los carnívoros tienen un papel importante porque son especies clave en la dinámica y el mantenimiento de los ecosistemas. A pesar de que en los últimos años se han desarrollado varios estudios sobre este grupo, aún hay vacíos importantes en el conocimiento de sus características biológicas y ecológicas. En México existen dos especies de carnívoros muy peculiares que solo podemos encontrar en una isla del Caribe mexicano: el mapache pigmeo (Procyon pygmaeus) y el pizote enano (Nasua narica nelsoni). Ambos carnívoros son nativos y endémicos de la Isla Cozumel, México, es decir, que solo podemos encontrarlos en esta isla que se encuentra en el grandioso mar Caribe mexicano. ¿Pero cómo cruzaron los 17 km que separan la costa de la Península de Yucatán de Cozumel? La presencia de ambos carnívoros en la isla sigue siendo un enigma; no se sabe con exactitud cuándo llegaron sus ancestros a Cozumel, pero todo indica que quedaron aislados en la isla hace miles de años, mucho antes de que los mayas la colonizaran. Se cree que, en algún momento prehistórico, probablemente al final de la última glaciación, cruzaron hacia Cozumel. Esto pudo ocurrir cuando el mar estaba más bajo y quizá existía una conexión terrestre, o quizá mediante “rafting” natural sobre vegetación arrastrada por tormentas. Una vez aisladas las poblaciones, el mar limitó el intercambio de individuos con las poblaciones continentales y a partir de ese momento han ido evolucionando de forma independiente, adquiriendo características propias.
Y es que, si bien son parecidos a sus contrapartes continentales, presentan diferencias muy evidentes, por ejemplo, el tamaño. Ambos carnívoros son notablemente más pequeños, una característica común en animales insulares conocida como enanismo insular. El mapache pigmeo es la especie más pequeña del género, con un peso promedio de 3 kg, mientras que el pizote enano llega a pesar entre 2 y 3 kg. Asimismo, presentan diferencias en la coloración del pelaje respecto a sus parientes del continente. El mapache pigmeo presenta tonos amarillentos-grisáceos, destacando la cola por sus tonos amarillos o dorados, mientras que el pizote enano presenta una coloración marrón-rojiza.
Debido a estas características morfológicas, además de las evidencias arrojadas por los análisis genéticos, ambos se reconocen como especies diferentes a las continentales. Sin embargo, el estatus del pizote enano aún sigue en debate y se requieren más análisis para poder establecerlo como una especie distinta.
Respecto a su distribución dentro de la isla, ninguno de los dos tiene presencia en toda la isla; los mapaches prefieren las zonas de manglar y dunas costeras, mientras que los pizotes enanos tienen mayor presencia en los sitios de selva baja y dunas costeras. Desafortunadamente, ambos carnívoros presentan poblaciones muy reducidas; en consecuencia, ambas especies se consideran gravemente amenazadas. El mapache pigmeo tiene un estatus de protección nacional como especie en “Peligro de Extinción” y como especie “En Peligro Crítico” a nivel internacional. Para el pizote enano la situación es más complicada, dado que tiene un estatus como subespecie, está clasificado como “Amenazada” a nivel nacional y de “Preocupación menor” a nivel internacional.
En este contexto, es fundamental ampliar el conocimiento sobre la historia natural y la ecología de ambos carnívoros insulares, así como mantener el monitoreo de sus poblaciones para generar información que contribuya al diseño de estrategias orientadas a mantener o mejorar sus condiciones. Por ello, actualmente estamos desarrollando una investigación enfocada en profundizar en el conocimiento de la ecología y la genética poblacional de ambas especies, con el propósito de determinar el estado actual de sus poblaciones y evaluar sus tendencias demográficas. Asimismo, en el caso del pizote enano, buscamos contribuir a esclarecer la controversia sobre su estatus taxonómico. En conjunto, los resultados de esta investigación permitirán evaluar el estado de conservación de ambos carnívoros endémicos de Cozumel e identificar sus principales prioridades de conservación.
a Centro de Investigación en Biodiversidad y Conservación, Universidad Autónoma del Estado de Morelos (CIByC-UAEM). Avenida Universidad 1001, 62209 Cuernavaca, Morelos, México. sophialara482@gmail.com (SALL-G); dvalen@uaem.mx (DV-G).
b Red de Biología y Conservación de Vertebrados, Instituto de Ecología, A.C., Carretera Antigua a Coatepec 351, El Haya, 91073 Xalapa, Veracruz, México. andres.lopez@inecol.mx (AML-P); alberto.gonzalez@inecol.mx (AG-R).