Piden no trasladar la responsabilidad del bienestar de forma exclusiva a la persona, y reconocer la influencia determinante de la cultura organizacional —

En la antesala del Día Mundial de la Salud Mental, especialistas de la Universidad Iberoamericana afirmaron que esta depende de factores estructurales, el entorno laboral, familiar o escolar.
En el contexto nacional, cada minuto hay una llamada al 911 para denunciar violencia intrafamiliar; 60 llamadas cada hora, mil 438 al día, 129 mil 394 al año.
Señalaron que el estado emocional de los líderes en empresa, centros de empleo, escuelas y gobiernos, puede influir profundamente en los demás a través del contagio emocional.
Por ello, dijeron, es necesaria una responsabilidad colectiva que mejore las condiciones institucionales y que los líderes implementan actividades personales y de grupo que favorezcan mejores desempeños.
Alertaron sobre una brecha entre la magnitud del problema y los recursos públicos para atenderlo; “México destina apenas entre 1.3 y 2 por ciento del presupuesto sanitario, a salud mental, frente a una referencia internacional cercana al 5 por ciento.
Durante la mesa de análisis “Ansiedad, burnout y silencio: la epidemia que no se ve”, organizada por la IBERO en vísperas del Día Mundial de la Salud Mental conmemorado el 10 de octubre, cuatro especialistas concordaron en la necesidad de fortalecer los servicios públicos y las redes de apoyo comunitarias, familiares y educativas.
Pablo Gaitán Rossi, director del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad (Equide), afirmó que aumentar recursos no basta si no es fortalecida la prevención y la atención comunitaria.
Reveló que el financiamiento de la salud mental se encuentra por debajo de la referencia cercana al 5 por ciento que recuperó de recomendaciones internacionales de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Insuficiencia Financiera, una Dimensión del problema
Ana Lilia Villafuerte, coordinadora de la Maestría en Psicología Clínica; Cimenna Chao Rebolledo, académica del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (INIDE), y Alejandro Tapia de Jesús, académico del Departamento de Salud, advirtieron las relaciones del padecimiento.
Dijeron que la ausencia de salud emocional está relacionada con las condiciones de trabajo, el debilitamiento de los vínculos sociales y los riesgos al delegar el acompañamiento humano a dispositivos digitales.
Entre quienes presentan indicios de ansiedad, el indicador de satisfacción con la vida cae a 43 por ciento, frente a 64 por ciento entre quienes no los reportan.
Los Especialistas de la Ibero adviertieron que el problema también pasa por burnout laboral, debilitamiento de redes de apoyo y uso de IA como sustituto del relacionamiento humano.
Para mitigar el estrés cotidiano, recomendaron adoptar hábitos saludables como la actividad física consciente, la desconexión digital, la meditación y rutinas adecuadas de sueño.
También resaltaron la importancia de trascender medidas superficiales mediante un enfoque sistémico que garantice una atención integral y accesible para toda la población.
Salud Mental, Sin trasladar Responsabilidad
Cimenna Chao Rebolledo expresó que es necesario un enfoque de sistema integral para la salud mental desde un carácter multicausal y multisectorial.
Alertó con energía en su voz “no trasladar la responsabilidad del bienestar de forma exclusiva a la persona, y reconocer la influencia determinante de la cultura organizacional, los límites institucionales y la responsabilidad de los liderazgos”.
Dijo que la salud mental se ve impactada por diversos estresores y condiciones de contexto como la pobreza, la escolaridad, la seguridad y el entorno institucional, que se manifiestan en múltiples escenarios como el hogar, la escuela y el trabajo.
Planteó evitar soluciones fragmentadas pues tratar la salud mental únicamente “padecimiento por padecimiento” o abordar las problemáticas causa por causa resulta insuficiente y equivale a implementar solo una solución superficial.
Los expertos sugirieron un modelo basado en un sistema integral permite atender diversas vías de entrada y factores de estrés, lo que genera un impacto amplio a nivel poblacional en lugar de limitarse a atender casos aislados o elegidos.
Señales Tempranas
Ana Lilia Villafuerte dijo que la insuficiencia presupuestal representa un desafío, y es indispensable fortalecer la capacidad de las comunidades para identificar señales tempranas de deterioro emocional.
“Muchas personas no llegan a consulta diciendo que tienen ansiedad, depresión o burnout; en cambio, suelen expresar que ya no duermen bien, se sienten irritables, tienen dificultades para concentrarse o han perdido el interés en actividades que anteriormente disfrutaban”, reveló.
Añadió que existen cuatro dimensiones en las que pueden ser observados cambios relacionados con el malestar emocional; “el cuerpo, las emociones, el funcionamiento cotidiano y las relaciones sociales”.
Entre las señales mencionó modificaciones en los hábitos alimenticios, insomnio, cansancio persistente, dolores frecuentes, irritabilidad, desesperanza, dificultades para cumplir responsabilidades y aislamiento.
“La crisis es el último eslabón de la cadena, no el primero; no es necesario esperar a que una persona llegue a una situación crítica para ofrecer ayuda”, planteó.
Burnout, el Mal Silencioso

Otro de los problemas abordados durante la mesa fue el agotamiento laboral o burnout, sobre todo en profesiones caracterizadas por altos niveles de exigencia y responsabilidades de atención y cuidado.
Ana Lilia Villafuerte resaltó la importancia de reconocer que el desgaste laboral no depende exclusivamente de las capacidades individuales para manejar el estrés, “sino también de factores organizacionales como las cargas excesivas, la falta de reconocimiento y las condiciones de trabajo”.
Enseguida, Alejandro Tapia explicó que el estrés sostenido puede contribuir al desarrollo del agotamientoy que factores como las jornadas prolongadas, los traslados y la dificultad para desconectarse también afectan el tiempo disponible para la convivencia familiar.
El especialista relacionó estas condiciones con la tendencia a delegar parte del cuidado y entretenimiento infantil a dispositivos móviles, que puede generar nuevas dificultades en los hábitos digitales de las familias.
Los especialistas afirmaron que “la atención de la salud mental requiere mirar más allá de la persona y considerar los entornos en los que estudia, trabaja y convive”.
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