
Siete de los 16 signos vitales para la ‘salud’ del planeta se encuentran en un estado alarmante, y aunque algunos de los otros 9 presentan una mejoría, ésta ha de ser más contundente, advierte el informe «El estado del clima 2026», que recoge la revista BioScience.
El estudio, de un equipo internacional de investigadores entre los que está Unai Pascual, del Centro Vasco para el Cambio Climático (BC3), en el norte de España, subraya que el sistema climático de la Tierra se está volviendo rápidamente inestable ante lo que urge adoptar “medidas decididas y rápidas”.
La peor noticia, explica Pascual, es que “el calentamiento global se está acelerando”, pasando de un aumento de temperatura de 0,05 grados por década entre 1880 y 1970, a 0,19 grados por década entre 1970 y 2010 y 0,36 grados por década desde entonces.
“Al ritmo actual, se podrían alcanzar los 2 grados de aumento de temperatura por encima de los niveles preindustriales antes de 2050”, explica el investigador del BC3.
El pasado mes de julio de 2026 fue el mes más caluroso jamás registrado en la mayor parte de zonas del Hemisferio Norte, y las temperaturas oceánicas globales alcanzaron un máximo histórico ese mes.
La principal causa del calentamiento sigue empeorando: el consumo de combustibles fósiles aumentó un 0,9 % en 2025, con el petróleo (+1,0 %), el carbón (+0,4 %) y el gas (+1,3 %) alcanzando máximos históricos, y las emisiones anuales de dióxido de carbono (CO2) relacionadas con la energía superaron por primera vez las 41 gigatoneladas.
Las concentraciones de CO2, metano y óxido nitroso volvieron a alcanzar niveles récord en 2026.
En mayo de 2026, el dióxido de carbono atmosférico superó las 428 partes por millón, aproximadamente un 50% por encima de los niveles preindustriales y, en general, más elevado que en cualquier otro momento de los últimos 2 millones de años.
Tan elevada concentración de CO2 atmosférico constituye un “punto de inflexión climático”, advierte Pascual, y de él se derivan alteraciones importantes, entre ellas el debilitamiento de la circulación atmosférica de retorno del Atlántico o el calentamiento de los océanos.
Los científicos han visto que el espesor de los glaciares y la masa de hielo de Groenlandia se encuentran en mínimos históricos debido al cambio climático.
Además, la pérdida mundial de cobertura arbórea debido a los incendios alcanzó los 10,8 millones de hectáreas en 2025, el tercer nivel más alto registrado nunca.
Más víctimas
Un otoño con un fenómeno de El Niño muy intenso “podría contribuir de manera sustancial al calentamiento global en los próximos meses, lo que situaría a 2026 en camino de convertirse en uno de los años más calurosos desde que hay registros”, advierten los investigadores.
El informe documenta también el creciente número de víctimas humanas causadas por fenómenos meteorológicos extremos durante el último año, citando entre otras las 14.000 muertes atribuidas en Europa a la ola de calor del pasado junio, las 708 causadas por las lluvias monzónicas en Indonesia, o las 95 por el huracán Melissa en Estados Unidos (octubre de 2025).
El calentamiento continuado debilita los sumideros de carbono, acelera la pérdida de hielo, degrada los ecosistemas y todo eso provoca una liberación adicional de gases de efecto invernadero, recuerda Pascual.
“Estamos siendo testigos de la rápida desestabilización del sistema climático de la Tierra. Esto ya no es una advertencia para el futuro; es un diagnóstico del presente”, señala el investigador.
Los autores subrayan que reducir las emisiones sigue siendo esencial, pero “ya no es suficiente por sí solo”. Abogan por medidas de adaptación que puedan aplicarse rápidamente, como actuaciones de alivio climático en las ciudades (menos tráfico, más verde), restauración de humedales, manglares y otros ecosistemas que absorben gran cantidad de CO2, refuerzo de la preparación ante incendios forestales o preservación del agua dulce.
Buenas noticias
A pesar de estas tendencias preocupantes, el informe también destaca que hay signos “alentadores de cambio”. Uno de ellos es que las energías renovables supusieron el 43% de la generación eléctrica mundial en 2025, y el consumo de energía solar y eólica creció un 18% el pasado año.
“Por primera vez en más de un siglo de generación eléctrica dominada por el carbón, las fuentes de energía renovables han superado al carbón a nivel mundial en 2025, lo que marca un punto de inflexión histórico en la transición hacia la generación limpia”, apunta el investigador del BC3.
La tasa de deforestación en la Amazonía brasileña también ha seguido disminuyendo en 2025 por cuarto año consecutivo.
Los autores inciden en la importancia de la “acción colectiva para un cambio transformador para el planeta: incluso las acciones relativamente pequeñas pueden contribuir a grandes cambios cuando se multiplican entre otras comunidades e instituciones”.