
Uno de los espectáculos más formidables que se presentan en los grandes teatros del mundo es el ballet que ha fascinado a generaciones enteras de público que han sucumbido al embrujo, al encanto de su arte. Generalmente en el ballet se nos cuenta una historia, un argumento, pero los intérpretes no hablan, bailan acompañados por una orquesta, pero no es cualquier baile, son danzas llevadas al más exagerado extremo de perfección técnica y de la belleza. lo mismo puede decirse de la música y la orquesta. Entre las obras más emblemáticas, “Giselle” destaca no solo por su belleza, sino también por la profundidad emocional de su historia.
El ballet Giselle se estrenó en 1841 en la Ópera de París, fue creado por el coreógrafo Jean Coralli y el compositor Adolphe Adam. Pero un dato interesante es que la música de la variación de Giselle del primer acto no es original de Adam, fue compuesta por Riccardo Drigo en 1887, (aunque hay quienes erróneamente suelen atribuirlo a Ludwig Minkus)
La trama gira en torno a Giselle, una joven y enfermiza campesina cuya vida se derrumba cuando descubre que su amado, Albrecht, es en realidad un noble, comprometido con otra mujer. La angustia de Giselle, a causa de esta traición, la conduce a la locura y después a la muerte. En el segundo acto es de noche, vemos en el bosque la tumba de Giselle, su espíritu regresa como una wili. Las willis son fantasmas de mujeres que buscan vengarse de los hombres que las traicionaron antes de su matrimonio y les produjeron la muerte, los obligan a bailar hasta morir exhaustos. El duque Albrecht se presenta desconsolado para llevar flores a la tumba de su amada Giselle, aparecen las willis y quieren matarlo, pero Giselle lo salva ya que su amor es más fuerte que la muerte.
Giselle es una pieza fundamental en el repertorio clásico de ballet y ha perdurado por más de 180 años gracias a su música maravillosa, su coreografía innovadora y su narrativa impactante y poderosa.
La compañía nacional de danza del INBA (CND) inició una breve temporada de este ballet con sólo ocho funciones. Tuvimos el gusto de asistir a la primera magnífica presentación. Una orquesta magníficamente dirigida por un especialista: Yhovani Duarte Pérez, (más de dos décadas junto al Ballet Nacional de Cuba) logró una interpretación que equilibra intensidad, lirismo y sensibilidad escénica.
En el estreno bailaron Ana Elisa Mena como Giselle, Alejandro Hidalgo como el noble Albrecht y Elisa Ramos como la reina de las Willis. Hay que destacar que no solo bailan estupendamente y están en un muy buen momento de su carrera, sino que actúan de maravilla y su expresión corporal y facial es de lo más conmovedora, dicho de otra forma son jóvenes muy expresivos desde el punto de vista actoral, además de expertos bailarines.
Habrá varios elencos y se podrá apreciar el trabajo de otros destacados solistas de la Compañía.
Enhorabuena a la CND por este éxito, recomendamos al lector, que se dé la oportunidad de presenciar este espectáculo que el INBA pone para ustedes.