Una imagen que resume la política cultural de los últimos años es el reconocimiento internacional y la precariedad doméstica en la puerta de un museo cerrado —

“Los museos, la vitrina y el objeto custodiado pueden hacer lo que la diplomacia a veces no alcanza”, afirmó la Maestra Sandra Ontiveros Melgar, profesora investigadora del Colegio de Arte de la Universidad del Claustro de Sor Juana (UCSJ).
Sin embargo, en el marco del Día Internacional de los Museos, instituido el 18 de mayo de 1977 por el Consejo Internacional de Museos (ICOM), la especialista advirtió que, aunque la esencia de la efeméride es hermosa, en el caso de nuestro país se trata de “una idea con goteras”.
Afirmó que “la austeridad, aplicada a la cultura, no produce eficiencia, produce deterioro silencioso”, y reflexionó si México solo tiene infraestructura cultural con presupuesto acotado, o realmente aplica una política cultural nacional.
La docente de las licenciaturas en Estudios e Historia de las Artes, y en Estudios y Gestión de la Cultura de la UCSJ, señaló una alarmante paradoja.
“México presume una de las mayores densidades museísticas del planeta, con una red del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) que abarca 162 museos y casi 200 zonas arqueológicas, un patrimonio colosal que el año pasado atrajo a más de 51 millones de visitantes”.
No obstante, añadió, este músculo cultural coexiste con un debilitamiento presupuestal crónico.
Impacto del Recorte en el Patrimonio Nacional

Reveló que en México “el presupuesto de la Secretaría de Cultura lleva años adelgazando hasta rozar lo simbólico; el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) es responsable de custodiar ese patrimonio monumental, ha visto reducirse su financiamiento a casi la mitad en dos administraciones”, acusó.
Dijo que “el resultado ya no es abstracto ni burocrático, trabajadores que denuncian falta de insumos básicos, exposiciones que no se renuevan, infraestructuras que envejecen sin que nadie las atienda; la austeridad, aplicada a la cultura, no produce eficiencia, produce deterioro silencioso”, sentenció.
La experta sabe de lo que habla; cuando uno asiste al Centro Nacional de las Artes (Cenart), puede ver pancartas de trabajadores con exigencias por mejores condiciones laborales y presupuesto para operar, textos en cartulinas que son parte ya de otra exposición sin eco ni atención.
La también consultora nacional e internacional en materia de Gestión Cultural, Emprendimientos Artísticos, Culturales y Sociales, distinguió que en México “tener instituciones culturales no es lo mismo que tener una política cultural; la primera es herencia; la segunda es decisión”.
Un país puede heredar el museo más extraordinario del continente y, al mismo tiempo, no haber resuelto nunca si la cultura es un derecho que el Estado garantiza o un servicio que el mercado regula, explicó.
“Mientras esa pregunta siga sin responderse, cada sexenio reinventará la rueda con otro nombre y otro logotipo, y el presupuesto seguirá siendo el primer renglón que cede cuando aprieta el recorte”, afirmó.
Fama Internacional, Precariedad Doméstica
Recordó que el “momento en que el silencio se volvió estridente” cuando en junio de 2025, el Museo Nacional de Antropología cerró sus puertas por falta de personal de seguridad, precisamente el día en que fue galardonado con el Premio Princesa de Asturias de la Concordia”.
Dijo que “el galardón llegó puntual, el guardia, no; si hay una imagen que resume la política cultural de los últimos años en México, es esa, el reconocimiento internacional y la precariedad doméstica mirándose a los ojos en la puerta de un museo cerrado”.
Sandra Ontiveros Melgar indicó que a esto se suma la paradoja de ver un presupuesto público contraído, mientras las tarifas de acceso son elevadas
“El Estado cobra más por entrar a su historia mientras invierte menos en preservarla; no es una contradicción accidental, es un modelo”, expresó.
La especialista compartió que el lema de este año, que invita a los museos a tender puentes, es una metáfora justa, aunque incompleta.
“Los puentes también necesitan mantenimiento, personal que los cuide, presupuesto que los sostenga; sin eso, son monumentos a la intención, México tiene la colección, lo que parece faltarle es la convicción de que vale la pena pagarla”, indicó.
Finalmente, aseguró que celebrar hoy tiene sentido, “pero celebrar sin preguntarse qué condiciones harán posible que esos 51 millones de visitas sigan ocurriendo el año próximo sería, simplemente, otra vitrina vacía”.
Museo, Pilar de la Memoria Familiar
Desde una perspectiva educativa y familiar, el impacto de este día es profundo.
Para las nuevas generaciones, el museo complementa la educación formal, transforma los conceptos abstractos de los libros de texto (historia, ciencia, biodiversidad) en experiencias tangibles y multisensoriales.
Los museos son de los pocos entornos donde abuelos, padres e hijos pueden dialogar sobre el pasado, el presente y el futuro al mismo tiempo, para fortalecer la identidad cultural y la memoria colectiva familiar.
“Idea con goteras”, la Paradoja de Celebrar Museos en México, con presupuestos contraídos