
La exposición “Paisajes bajo sospecha” reúne a un grupo de jóvenes artistas cubanos que forman parte de una generación emergente dentro del panorama artístico nacional y cuyo trabajo ha comenzado a ganar reconocimiento en concursos, ferias y galerías.
Como sugiere su título, la muestra invita a mirar el paisaje desde la sospecha, como una herramienta crítica para descubrir las tensiones y capas ocultas que habitan los escenarios naturales y urbanos de la vida cotidiana. Las obras dialogan con la tradición social del arte cubano, pero también se abren al experimento contemporáneo, explorando nuevas formas de expresión visual y conceptual.
Jóvenes artistas cubanos cuestionan su entorno.
Los artistas Carlos Zorrilla, Javier Barreiro, Giselle Lucía Navarro, Omar Tirado, Greta Reyna, Lianet Martínez y Rosa Cabrera comparten una reflexión profunda sobre cómo el paisaje —ya sea natural, urbano o doméstico— se convierte en un espacio de transformación, crisis y memoria.
Por su parte, Giselle Lucía Navarro, también poeta, convierte la ciudad en un espacio de reconocimiento personal y colectivo, utilizando técnicas textiles que combinan lo tradicional con lo contemporáneo.
Mientras tanto, Omar Tirado, Greta Reyna y Lianet Martínez abordan el paisaje interior y doméstico desde la pintura, la instalación y la escultura. En sus obras, el hogar deja de ser un refugio para convertirse en un escenario de carencias y reconstrucciones identitarias, donde se mezclan la memoria familiar y los pequeños rituales cotidianos.
Finalmente, Rosa Cabrera, con su obra Axis Mundi, establece un vínculo entre lo sagrado y lo orgánico, creando una cartografía simbólica que interroga el paisaje como construcción cultural. Su trabajo plantea una reflexión sobre la memoria, la ruina y la resistencia.
“Paisajes bajo sospecha” propone así un recorrido por geografías en tensión, donde lo visible y lo invisible, lo propio y lo ajeno, se entrelazan para cuestionar el mundo que habitamos. Más que representar paisajes, los artistas los ponen en duda, los redefinen y nos invitan a mirar más allá de la superficie para encontrar las fisuras de lo cotidiano.
La muestra se convierte, en última instancia, en una declaración generacional, donde cada trazo y cada imagen son testimonio de una juventud que imagina nuevos horizontes en medio de la incertidumbre.