Cultura

La elaboración de estas chocitas, hoy comunes en las fiestas decembrinas tiene una historia de diferentes culturas y continentes que simbolizaban protección mucho antes de convertirse en un adorno típico

Casitas y muñecos de jengibre: de amuletos medievales a ritual navideño

Casita y muñecos de jengibre Hoy son comunes en las celebraciones navideñas de muchas familias, tienen una historia que viene de diferentes culturas y continentes que simbolizaban protección
Casita y muñecos de jengibre Hoy son comunes en las celebraciones navideñas de muchas familias, tienen una historia que viene de diferentes culturas y continentes que simbolizaban protección

En los últimos años armar casitas de jengibre se volvió una de las actividades favoritas de muchas familias durante la temporada navideña, aunque parece una costumbre reciente, su historia se remonta a tiempos muy antiguos y su popularidad tiene un punto de arranque con un famoso cuento infantil que hizo que la tradición despegara.

Su forma más común se hace con galletas unidas con azúcar derretida y decoradas con glaseado y dulces; también existen versiones hechas con pan o pastel moldeado, aunque las de galleta siguen siendo las favoritas.

Táctica para vender

La costumbre tomó fuerza en Alemania a inicios del siglo XIX impulsada por la publicación del cuento “Hansel y Gretel” en 1812. En el cuento, los hermanos Grimm describieron una casa hecha de pan, dulces y azúcar, lo que inspiró a los panaderos a recrear pequeñas viviendas comestibles hechas con lebkuchen, una galleta con miel, pero que con el tiempo esta práctica se convirtió en parte del ambiente navideño y terminó adaptándose en América.

Aunque hoy al pan y las galletas de jengibre los relacionamos con la Navidad, en realidad son mucho más antiguos.

En China, el jengibre se empezó a utilizar hace cinco mil años con fines medicinales y al mismo tiempo que hay registros de recetas similares en la Grecia del 2400 a.C., otra versión apunta a que el monje armenio Gregorio de Nicópolis enseñó a preparar este dulce en Francia alrededor del año 992.

Tradición moldeada

En la Edad Media, particularmente en Alemania, su popularidad llevó incluso a la creación de gremios exclusivos para proteger las recetas, mientras que en Suecia las monjas lo preparaban por sus supuestos beneficios digestivos.

Existe otra tradición en la que se trata de moldear figuras de pan de jengibre que se atribuye a la corte de la reina Isabel I de Inglaterra, donde se preparaban galletas con la forma de los invitados.

Con el tiempo, estas piezas se transformaron en adornos, regalos y elementos festivos en muchas partes de Europa, algunos historiadores incluso creen que antes de usarse en Navidad, estas figuras servían como amuletos para alejar a los malos espíritus.

La historia de las casitas de jengibre mezcla historia y creencias de muchas partes del mundo, como la de dulces a base de miel de la antigua Roma, especias que trajeron los cruzados desde el Medio Oriente en el siglo XI y técnicas europeas que fueron evolucionando. Hoy, su elaboración es una actividad familiar clásica, ya sea días antes de la Navidad o durante la Nochebuena.

Casitas gigantes

Esta costumbre ha llegado a ser presentada en enormes exhibiciones. Cada año, el hotel Fairmont de San Francisco, en California, monta una casa de más de seis metros hecha con miles de piezas de pan de jengibre y cientos de kilos de dulces. En Texas, una estructura de más de 18 metros marcó otro récord, requiriendo toneladas de ingredientes.

Otros récords incluyen pueblos enteros de jengibre, como el del chef Jon Lovitch en Nueva York o el Pepperkakebyen en Noruega, donde miles de casitas se elaboran sólo para la exhibición navideña.

En el sur de Alemania, Dinkelsbühl presume un centro histórico de madera y colores cálidos que recuerda a los pueblos de cuento. Sus fachadas han hecho que muchos viajeros lo comparen con una aldea de jengibre hecha realidad.

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