Cultura

La autora explora los vínculos que sostienen la vida desde una mirada íntima y universal en su nuevo libro ilustrado por Maricarmen Zapatero, publicado por Santillana

Ave Barrera teje la maternidad y los afectos en El hilo que nos une

La escritora mexicana Ave Barrera regresa a las librerías con El hilo que nos une, un libro ilustrado publicado por Santillana que aborda la maternidad, el crecimiento y los vínculos afectivos desde una perspectiva sensible, poética y profundamente humana. A través de la historia de una niña que descubre cómo el cariño de su madre va hilvanando cada uno de sus pasos, la autora propone una reflexión sobre los lazos que nos sostienen a lo largo de la vida, incluso cuando estos se tensan, se enredan o parecen perderse.

Ave Barrera (Cortesía)

Aunque el libro dialoga con temas presentes en su obra previa, Barrera aclara que este proyecto surge como “otra cara” de sus inquietudes literarias. En contraste con la complejidad de textos como Notas desde el interior de la ballena, aquí la autora se propuso comunicar un mensaje dirigido a las infancias, centrado en el crecimiento y en la importancia de los afectos para enfrentar los desafíos de la vida. “Quería escribir para niños y hablar de cómo ese hilo que nos une nos acompaña en las dificultades de crecer”, explica.

Si bien la metáfora del hilo parte de la herencia materna y de las ancestras, especialmente de las mujeres ligadas históricamente a las labores de costura, la historia se abre hacia una concepción más amplia de los vínculos. En El hilo que nos une, la maternidad no se limita a lo biológico: también se puede maternar desde el afecto, desde relaciones profundas que no necesariamente comparten la sangre. La protagonista, al crecer, transmite ese hilo a otro niño, en un gesto que simboliza la continuidad del cuidado y del amor más allá de los modelos tradicionales.

Esta mirada tiene un anclaje personal para la autora. Barrera comparte que el libro está dedicado a Matías, hijo de su pareja, con quien mantiene un vínculo afectivo profundo. “No es un vínculo sanguíneo, pero sí un vínculo muy fuerte. También se puede maternar de esa otra manera”, afirma, subrayando que el amor se manifiesta en múltiples formas de cuidado que se replican y se transmiten a lo largo del tiempo.

El detonante creativo del libro fue una imagen poderosa y cotidiana: una niña observando a su madre coser, jugando con los hilos en el suelo, hasta que la madre la sienta en su regazo y cosen juntas. Para Barrera, ese momento representa una conexión esencial, el instante en el que se despierta la certeza de “yo también puedo”, una sensación que acompaña y fortalece a lo largo de la vida.

El proceso de creación de El hilo que nos une fue profundamente colectivo. Desde la concepción de la idea junto con el editor Manuel Mesa, hasta el trabajo editorial con Elena Bazán y la colaboración con la ilustradora Maricarmen Zapatero, el libro se fue “bordando” entre varias manos. Texto e ilustraciones se desarrollaron de manera simultánea, en una suerte de simbiosis donde las imágenes no repiten lo escrito, sino que dialogan con él y lo expanden. “Ella también escribe esta historia con imágenes”, destaca Barrera sobre el trabajo de Zapatero.

Escribir para las infancias, señala la autora, es un ejercicio orgánico que la conecta con su propia niñez y con una manera más limpia y curiosa de mirar el mundo. Más que pensar en etiquetas comerciales, Barrera cree que las historias nacen con su propio destino lector. “Me gusta mucho escribir para infancias porque me pone en contacto con una sensibilidad distinta de la realidad”, confiesa.

Respecto a los hábitos de lectura actuales, la autora reconoce que las niñas y los niños de hoy tienen acceso a una enorme diversidad de contenidos, desde libros hasta series, cómics y plataformas digitales. Lejos de ver esto como una desventaja, considera que existe un flujo natural entre formatos, siempre que haya acompañamiento y libertad para elegir. “Los niños son súper abiertos, no tienen tantos prejuicios como nosotros”, afirma.

Aunque El hilo que nos une fue presentado recientemente en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, Barrera aún espera el encuentro directo con lectores infantiles, un momento que anticipa con entusiasmo. Mientras tanto, el libro ya encontró a su primer lector: Matías, quien, según cuenta la autora, lo ha leído más de veinte veces.

Con una narrativa breve pero profundamente emotiva, El hilo que nos une se presenta como un libro que abraza, una invitación a reconocer los lazos visibles e invisibles que nos acompañan y nos sostienen. “Es un abracito —dice Barrera— para decirle a las personas que queremos que ahí está el hilo, atado con ellas”.

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