Cultura

El Museo del Estanquillo inaugura la muestra “Adolfo Mexiac y su tiempo”, conformada por 348 piezas, entre grabados, pinturas, fotografías, dibujos, tapices, carteles y libros

La gráfica de Mexiac es el grito permanente contra quienes buscan silenciar la lucha social

Exposición La exposición es una mirada a la trayectoria creativa de Adlfo Mexiac.

La gráfica de Mexiac no es una reliquia del siglo XX; es un grito vigente que nos demuestra que aunque el opresor cambie de técnica y se esconda tras algoritmos, su intención de silenciar la lucha social permanece intacta

Adolfo Mexiac y su tiempo” es una muestra que reúne 348 piezas, entre grabados, pinturas, fotografías, dibujos, tapices, carteles y libros, que invitan a recorrer la trayectoria y el compromiso social del gran pintor, muralista y grabador mexicano, originario de Michoacán.

La muestra, con la obra de uno de los artistas fundamentales del siglo XX en México, abrió este 17 de enero en el Museo del Estanquillo, en el Centro Histórico de la CDMX, y rinde un homenaje a su inigualable legado.

Adolfo Mexiac, nombre que Adolfo Mejía Calderón adoptó desde muy joven, es uno de los creadores fundamentales del arte de agitación y propaganda del México de la segunda mitad del siglo XX.

Su obra plástica se entrelaza y dialoga con las luchas populares de México, algunas tan vigentes hoy como en aquel entonces; obras emblemáticas como Libertad de Expresión conservan hoy una vigencia estremecedora, al retratar tanto la censura interna como el intervencionismo extranjero en América Latina.

Mexiac construyó su lugar central en la tercera generación de grabadores del Taller de Gráfica Popular (TGP); fue uno de los forjadores de la identidad visual del Instituto Nacional Indigenista (INI).

También ilustró innumerables folletos, manuales, libros y periódicos, enseñó grabado en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (ENAP-UNAM) durante 28 años, jugó un papel determinante en la gráfica del Movimiento Estudiantil de 1968.

Además legó al país una de las obras más originales del muralismo, Las Constituciones de México, una pieza monumental de 350 metros cuadrados tallada en madera de caoba que preside el vestíbulo de la Cámara de Diputados en San Lázaro, demostrando una maestría técnica inigualable.

Mexiac. Una de la sobras de la muestra.

MEXIAC, ESPEJO INCÓMODO ACTUAL

Al contemplar su obra en el tercer piso del museo, se percibe la ironía de un México que, aunque se dice transformado en este siglo XXI, arrastra las mismas deudas sociales. La soberanía nacional sigue lidiando con las presiones del neocolonialismo económico y educativo, mientras que la precariedad laboral ha sido sofisticada mediante algoritmos.

La histórica demanda por una jornada digna de 40 horas encuentra hoy su eco en la lucha por el equilibrio digital y la salud mental. Mexiac nos grita que el rostro del opresor ha cambiado de técnica, pero no de intención.

DE ADOLFO MEJÍA CALDERÓN, AL ADOLFO MEXIAC

Adolfo Mejia Calderón nació en 1927 en el seno de una familia campesina, en Cutto de la Esperanza, un pequeño puebio de Michoacán.

Estudió pintura en la Escuela de Bellas Artes de Morelia entre 1944 y 1945; en 1947, se inscribió en la Academia de San Carlos de la Escuela Nacional de Bellas Artes, y también en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabadio La Esmeralda para estudiar artes gráficas, y pronto se conuinió en asiotante de taller del artista plástico José Chávez Morado.

En 1942, los grabadores Pablo O" Higgins e Ignacio Aguime lo invitaron a sumarse al Taller de Gráfica Popular (TGP), del cual fue miembro activo hasta 1962).

En 1958, invitado por el reconocido maestro del grabado Leopoldo Méndez, comenzó a dar clases de grabado em la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la Universidadi Nacional Autónoma de México (ENAP-UNAM); su labor docente se extendió hasta mediados de la década de 1980. En 1968, cuando estalló el Movimiento Estudiantil, el artista apoyó al estudiantado.

A lo largo de toda su vida, Mexiac elaboró dibujos y grabados para comunidades populares rurales, y para varios sindicatos, notablemente para la Confederación de Trabajadores de México (CTM), que fue la central sindical obrera más importante del país durante décadas.

Mexiac realizó obra mural para la Cámara de Diputados de México (1981 y rehecho en 1989), para la Universidad de Colima (1986-1987) y para el Centro Cultural de Morelia en Michoacán (2002), entre otros, falleció en Cuemavaca, Morelos, el 12 de octubre de 2019.

Mexiac Otra de las piezas con Guadalupe Posada.

EL ARTISTA COMO ACTIVISTA POLÍTICO

México tiene una larga tradición de arte de compromiso político.

Los poetas y caricaturistas liberales combatieron con su obra a la intervención francesa; por su parte, y siguiendo esta escuela, los periodistas y dibujantes radicales y anarquistas echaron a andar la Revolución mexicana.

El arte mexicano de la posrevolución perpetuó esta tradición a través de movimientos como el muralismo y el Taller de la Gráfica Popular (TGP).

En su conocida obra Homenaje a José Guadalupe Posada, realizada en 1953, Leopoldo Méndez nos muestra en un primer plano, a Posada indignado, a punto de tallar una placa para denunciar la represión porfirista; en el fondo del grabado aparecen el periodista Ricardo Flores Magón y sus colegas.

LAS CONSTITUCIONES DE MÉXICO

En el recorrido de la exposición, aparece majestuoso el mural de Mexiac que exhibe la Cámara de Diputados, donde radica la obra de arte asombrosa hecha en alto relieve en caoba, de 350 metros cuadrados, tallado a mano con escoplos, gubias y otras herramientas propias de quien sabe trabajar la madera.

El mural tallado en el vestíbulo del Palacio Legislativo de San Lázaro, Las Constituciones de México, es como un códice tallado, una verdadera historia gráfica de nuestra patria que principia con el Grito de Dolores en 1810, inicio de la guerra de Independencia, y concluye con los movimientos sociales de la segunda mitad del siglo pasado.

Algo asombroso de esta obra monumental es que el arduo trabajo del tallado en madera fue realizado dos veces; la primera en la inauguración del Palacio Legislativo en 1981, y la segunda después del incendio de 1989.

LA SERIE CTM

De la colaboración de Mexiac con organizaciones sindicales destaca la Serie CTM, conformada por 500 grabados en los que aborda los temas que preocupaban a la clase trabajadora y a las dirigencias sindicales de aquel entonces.

Alzas salariales, movimientos de huelga, el acaparamiento de productos básicos por parte de especuladores, las maniobras patronales, y la venalidad de las Juntas de Conciliación y Arbitraje, entre otras; solo faltarían los Outsourcing de nóminas.

LIBERTAD DE EXPRESIÓN

El Museo del Estanquillo también evoca que en 1954, en pleno macartismo, Mexiac realizó el grabado Libertad de Expresión, que se convirtió en un símbolo de la lucha por los derechos y las libertades sociales.

Esta obra es una protesta contra el despido del director de Bellas Artes, Andrés Iduarte, quien había permitido que se pusiera la bandera comunista sobre el féretro de Frida Kahlo.

Es sobre todo, una protesta contra el golpe de Estado militar, apoyado por Washington, contra Jacobo Arbenz en Guatemala.

El artista estaba en Chiapas trabajando para el Instituto Nacional Indigenista (INI) cuando vio pasar por el cielo un avión militar de los Estados Unidos, que se dirigía a apuntalar la represión contra el pueblo guatemalteco.

Mexiac le pidió a un indígena chiapaneco que posara con un paliacate amarrado en la boca y este accedió.

Esta imagen fue un símbolo para los estudiantes universitarios que protestaron en 1968 contra la censura y el autoritarismo del régimen de Díaz Ordaz.

Gracias a la donación de 500 grabados que realizó Patricia Salas, viuda del creador michoacano quien vivió con él durante 33 años, el Museo de Estanquillo inauguró este sábado la exposición que permanecerá abierta hasta junio, en Isabel la Católica 26, Esquina con Av. Madero Col. Centro, Alcaldía Cuauhtémoc CDMX.

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