
“Vindictas. Cuentistas cubanas” (UNAM, 2025) es una antología que no pretende hacer tanto ruido desde el punto de vista político, aunque sí desde el punto de vista estético, según califica la doctora en Estudios Latinoamericanos, Aída Chacón.
Durante una mesa de presentación editorial y crítica, en la 47° Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, la investigadora Aída Chacón apuntó que lo político se deja “intuir desde el punto de vista estético”, con cuentos costumbristas “muy pegados al siglo XIX e influencia del modernismo, pero también relato fantástico dentro de esta antología, que incluso puede coquetear con el terror”.
“Puede ser esa semilla que se está plantando y gestando en Latinoamérica desde hace muchísimos años con la narrativa del terror, porque ahorita la podemos ver y decimos ¿de dónde salió el terror latinoamericano? De ahí, justo, venimos desde atrás, haciendo un siglo de literatura en todo el continente”, destacó.
Asimismo, Aída Chacón indicó que un pequeño crisol de literatura cubana está contenido en este libro por lo que también se puede apreciar una experimentación previa a la novedad editorial de categorías como “realismo mágico” o “real maravilloso”.
“Ellas no se adelantaron a categorizar, como lo hicieron otros después, pero sí se aventuraron a escribir. Desde el punto de vista estético, me parece que esta antología es valiosísima y muy didáctica”, apuntó
“También nos permite entender cómo estos parámetros pueden funcionar para categorizar, pero que esas categorías no son rígidas, son flotantes y se van a manifestar de formas diferentes en los diferentes puntos de América Latina y el Caribe, porque tenemos referentes culturales y naturales también particulares”, agregó.
MINUTAS DE CUBA
La presentación de “Vindictas. Cuentistas cubanas”, de Aurelia Castillo de González, Herminia Gómez et al; con introducción y selección de Zaida Capote Cruz se realizó en el Salón El Caballito de la 47° FILPM, con la participación de la Dra. Aída Chacón, la investigadora y crítica, Dra. Lucía Melgar, bajo la moderación de la investigadora y docente de la Dra. Karla Urbano.
De acuerdo con la Dra. Karla Urbano, para un estudiante que recién conoce la tradición literaria es importante poder identificar cómo se escribía en cierto momento.
“Aunque no hubiera sido la obra prioritaria o más significativa de la autora seleccionada, dice mucho también de cara a los coetáneos de esa misma autora. Por ejemplo, en los primeros textos encontré ecos de Martí”, compartió.
Por su parte, la Dra. Lucía Melgar opinó que el libro ofrece “un panorama maravilloso que empieza a principios del siglo XX y termina a finales del siglo XX”.
Identificó una variedad de temas que convergen en la violencia desde distintas perspectivas: sexual, psicológica, sistemática, laboral.
“Casi como un antecedente al cuento de terror, es el miedo interno a una violencia descomunal”, coincidió respecto de las semillas literarias que plantaron estas autoras y que después germinaron con otras escritoras latinoamericanas.
“Tenemos un recorrido desde el realismo, el modernismo, el neoclasicismo, la experimentación, el psicologismo, etcétera, hay muchas vetas en esta antología, pero no están incluidas las fechas de publicación. Están al final. Entonces, como lectores tenemos que ir al final para ver”, continuó.
Más allá de las cuestiones de diseño editorial y presentación de los cuentos y autoras hasta el final, la crítica especialista en literatura hispanoamericana aseguró que “de todas maneras es un recorrido cronológico por las fechas de publicación y creo que eso es muy interesante para un estudiante que empieza a ver literatura de otro país: en particular Cuba, a lo largo del siglo XX tiene un abanico de estilos y de acercamientos al género diferentes”, invitó.
Para ella, lo más importante de la antología es “que nos dé una idea un poco más de cómo surgen más mujeres y cómo publican de diferentes formas en contextos políticos sociales muy difíciles como fueron en los 90 y cómo es ahora”.
CABOS SUELTOS
A partir de estas 34 autoras, la investigadora y también integrante de la Asociación Mexicana de Estudios sobre el Caribe, Aída Chacón plantea que ahora toca profundizar en la crisis de los años 90 en Cuba, “porque fue un punto de partida para un quiebre que se sigue y que no termina de romperse, que ahí está, fue una especie de momento de inflexión en el que las escritoras se hicieron visibles y ya no fue por permiso del Estado, ya no fue por permiso de sus parejas, sino fue porque el momento coyuntural fue tan crítico que los ojos de la censura se fueron a otro lado, a tratar de rescatar la economía”.
Desde su perspectiva, eso permitió una reconstrucción de la literatura en la isla que se sostiene hasta el momento actual, por lo que problematizar en la escritura de la década de 1990 y alguna que otra escritora de la generación cero, dejaría ver a los lectores “que se sigue haciendo literatura distinta de parte de las mujeres en el siglo XXI y también va a estar mediada por la tecnología: soportes de autopublicación, como son los blogs, las revistas literarias que se pueden hacer en internet y que hace 30 años no se podían hacer”.