
Dos días antes del 8M las fotoperiodistas se manifiestan: “La Pega” es una exposición itinerante que hace uso de las vallas que “protegen” al Palacio de Bellas Artes durante protestas en la CDMX. Se exhiben fotografías tomadas por 50 mujeres periodistas y documentalistas.
“Simbólicamente, para mí, las vallas son muy fuertes porque fui una de las fotógrafas quemadas del 8M, en la marcha del 2020 y, al año siguiente, en una mañanera Andrés Manuel López Obrador pone el video donde me estoy quemando y lo usa de justificación para poner las vallas, que porque las mujeres nos poníamos muy agresivas”, expresa la fotoperiodista Berenice Fregoso, quien participa en esta intervención gráfica.
Le parece que el mensaje concreto de las vallas es que “el Estado pone su límite” y considera injusto que utilizaran su imagen y caso para ello, sin su consentimiento.
“Fue muy fuerte para mí, me revictimizaron muy gacho y para beneficio de argumentar el uso de las vallas; pero ese año fue muy bonito también porque las chicas hicieron acciones de poner los nombres de las víctimas y estas vallas se usan como medio de expresión y protesta”, agrega.
En su foto “Capuchas rosas” (8 marzo, 2022), la fotógrafa se enfoca en una de las integrantes del grupo de mujeres danzantes que se hace llamar así, Capuchas rosas.
“La chava está en pleno conocimiento de esta exposición en la vía pública, tuve comunicación con ella porque en la foto ella trae fotos de dos niñas que secuestraron. Es una manera de comunicar esto que ella trató de decir con su capucha y la danza”, relata Berenice Fregoso.
Además de su amplia trayectoria como fotorreportera, Berenice tiene experiencia como documentalista gráfica en medios nacionales e internacionales y concede que a veces protestar es complicado desde la trinchera del periodismo.
“La manda es que seamos ecuánimes, que no tomemos partido, pero como mujeres es difícil y más estando enteradas de toda la situación de nuestro país. Entonces esta fue una manera de accionar, porque el 8M vamos a estar concentradas haciendo nuestra chamba, y compartir un poco de lo que hacemos en esos días o lo que hemos cubierto en temas de género”, añade.

UNA BRECHA OBSERVABLE
A eso de las 4 pm del viernes 6 de marzo, llegaron 25 fotoperiodistas a las ya instaladas vallas sobre Avenida Juárez, armadas con sus obras impresas en papel bond, gracias a los servicios de algún local en los alrededores de Metro Chabacano, y las de sus otras 25 compañeras que no pudieron asistir en persona.
Sin saber cómo hacer el engrudo, porque ninguna había hecho pegas en calle antes, recurrieron a algunas de las personas a quienes han acompañado a lo largo de varios años: integrantes de colectivos de madres buscadoras dieron sus recomendaciones más experimentadas.
Aunque tenían miedo de que las insultaran o les dijeran que estaban vandalizando, las periodistas comenzaron a pegar sus fotos y obtuvieron una buena respuesta de las autoridades -quienes apoyaron la pacificidad de la protesta así como la seguridad de las involucradas- y de quienes pasaban por ahí.
En conversación con este diario, un día después de la intervención, las fotoperiodistas Aurea Del Rosario Ramírez y Lucía Flores explican que la idea de convocar a la intervención surgió cuando platicaban sobre las vallas metálicas que se colocan previo a grandes protestas, como la marcha del 8 de marzo, para proteger monumentos, recintos históricos, edificios y comercios.
“Una forma de visibilizar nuestro trabajo como fotógrafas y fotoperiodistas es ponerlo en lugares donde pasa mucha gente, pues sabemos que los medios van muy deprisa; en los tirajes de los periódicos, las planas se van reduciendo porque la gente ya casi no los compra o por otras situaciones”, comenta Lucía Flores, quien ve en la ocupación de la vía pública una respuesta ante la reducción de espacios de expresión.
Por su parte, Aurea Del Rosario Ramírez elabora que compartir su trabajo en la calle es una forma de aprovechar el espacio que ofrecen las vallas, que parecen infinitas, dispuestas por el Estado como lienzo. Cuando las colectivas y agrupaciones de mujeres marchen en este 8M, pasarán frente a la exposición.
“Las vallas ya son parte de nuestro cotidiano, cuando transitas la Ciudad de México. Sabes que va a haber manifestación fuerte o que va a haber algo porque ponen vallas y la libre manifestación, que debería pasar sin represión, queda enclaustrada”, señala.
Después de pasar lista por medios impresos, digitales, nacionales e internacionales que laboran en la CDMX, aunque lograron contactar e incluir a fotógrafas de Puebla, Chiapas, Monterrey, Morelos, Sinaloa, Tijuana y Estado de México, Lucía Flores observa que todavía son pocas las mujeres fotoperiodistas en comparación a la cantidad de hombres fotógrafos que trabajan en medios de comunicación.
“Íbamos medio por medio para invitar a las compañeras y que no se nos olvidara ninguna”, detalla y comparte que en varias redacciones importantes, donde cuentan con equipos grandes de fotografía, hay una sola fotógrafa, así como diferencias salariales y en la asignación de coberturas importantes que desfavorecen a las mujeres.
“Aunque haya fotógrafas, ¿qué se les manda a cubrir? Un ejemplo del que seguido hablamos nosotras es que cuando Claudia Sheinbaum tomó protesta como presidenta -que nos puede caer bien o mal, pero era algo histórico, como primera mujer presidente- la mayoría [de fotógrafos en cobertura] eran varones y no era una cosa de quién saca mejor la chamba, más bien los eventos más importantes muchas veces se los siguen quedando”, plantea.
OTRA REFLEXIÓN ANUAL
“Nos ha tocado estar entre el gas lacrimógeno, las manifestantes y la policía. Y muchas veces la gente, creo que no sabe o no se imagina lo que implica estar en una valla, en un enfrentamiento”, evidencia Aurea Del Rosario Ramírez.
Para ella, esta intervención incita a repensar “el hecho de que las vallas están ocupando un terreno muy grande, sí te deja pensando en los más de 10 homicidios al día y que mejor cuidan los monumentos históricos”.
Si bien el tema de la convocatoria fue abierto -siempre y cuando fueran imágenes capturadas por mujeres- la mayoría de las fotografías que participan en La Pega muestran tanto un México herido por la violencia de género, como el acompañamiento que nace en ese contexto.
“No imaginábamos que íbamos a tener una respuesta así de contundente con algo que nos atraviesa a todas, porque como fotógrafas y foto activistas, documentalistas hemos hecho acompañamientos a mamás, en feminicidios y búsquedas”, indica.
Alejandra Rajal, Aracely Martínez, Laura Lovera, Romina Solís, Larla Guerrero, Johana Remigio, Mariam Guerrero, así como Lucía Flores, Berenice Fregoso y Aurea del Rosario Ramírez son algunas de las 50 fotoperiodistas que respondieron al llamado de esta intervención y cuyas obras se podrán conocer en estos días de movilizaciones por el 8M, sobre las vallas que cierran el paso al Palacio de Bellas Artes
El diseño gráfico de “La Pega” se hizo con la participación del rotulista Quetzalcóatl Molina. Las fotografías se ubican frente a la altura de la Antimonumenta.