
Marta Palau (Lérida, España 1934-CDMX 2022), fue curada en la Fundación Tàpies de Barcelona, (Feb27-Ago17,2025) por su directora, Imma Prieto, quien conceptualizó esta expo junto a la mexicana Amanda de la Garza, sub-directora artística del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en Madrid, España, exposición coproducida junto al MUAC.
Palau fue una de las pocas mujeres participes en el Salón Independiente, S.I. (1968-70), realizó Arte Textil desde inicios de los años 70’s y cooperó a introducirlo a México; aquí se muestra Ilerda V, 1973, sobria variación de las Abakan, enormes váginas textiles de los 60’s de Magdalena Abakanowicz (1930-2017). En el Salón Independiente III de 1970, exhibió Ambientación Alquímica, 1970, obra pionera en México de la disciplina de la Instlación como arte; y Palau también fundó el Salón Michoacano Internacional de Textil en Miniatura, 1982-86, encuentro que complementó las Trienales de Escultura del INBA, y la Sección Bienal del Tapiz, INBA, 1978, del Salón Nacional de Artes Plásticas. Con Cinco Continentes y una Ciudad, 1997-2000, Palau fincó una de las primeras exposiciones en el mundo que reconsideraron a la Pintura, disciplina entonces desacreditada en el mundo académico y curadorial.
Nada de esto es abordado y analizado en esta fallida exposición, ni siquiera que Palau impartió en 1982 en la Casa de las Américas, La Habana, un taller sobre textil y materiales naturales que influyó sobremanera a un muy joven Juan Francisco Elso (ver Rachel Weiss, Por América la Obra de Juan Francisco Elso, 2000, págs. 42-43). Esta curaduría logra situar a Palau como pionera del diálogo entre téxtil y materiales naturales, pero falla al asociarla con Madame Blavatsky, la magia, el Tarot o la espiritualidad ancestral, punto donde justo Palau fracasa, ya que desde los años 80’s —y en particular en los 90’s— su obra asimiló mal la influencia de Ana Mendieta (1948-85) o José Bedia y se convirtió en derivación y copia inverosímil y superficial de su alumno cubano, Juan Francisco Elso (1956-88).
¿Por qué Tatiana Cuevas directora del MUAC y Lucía Sanroman curadora en jefe no reorientaron el sentido de esta muestra?, ¿Esta curaduría resulta sólo un mercado de favores institucionales, y sobre todo, entre Imma Prieto y Amanda de la Garza?, ¿Esta exposición parece más bien una de galería que legitima para el mercado objetual obra y documentación prestada por los familiares de Palau?. A pesar de una obra maestra como Cascada, 1978, ¿Marta Palau no fue más que una artista con algunas obras relevantes, pero con un discurso total menor y derivativo?. Esta mediocre revisión resulta una oportunidad perdida para ubicar no sólo a Palau como gestora y agente clave en el arte de la segunda mitad del Siglo XX en México, sino a través de Marta Palau fortalecer el lugar de la mujer en el Arte de América Latina.
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