El juguete no inventa la cultura; la aprende, la interpreta y la transmite entre generaciones como un primer sistema de aprendizaje simbólico, señala Martha Ríos de Molina —

Ojalá no se nos olvide nunca ese pequeño mundo infantil que todos llevamos dentro, porque es maravilloso, dijo Martha Ríos de Molina, directora del Museo de la Indumentaria Mexicana (MIM).
Durante la inauguración de la exposición El mundo en miniatura. Muñecas, textiles y juguetes tradicionales mexicanos, dijo que el montaje es la oportunidad de “poder sacar ese niño que todos llevamos dentro, ese niño nunca se ha ido de nosotros”.
La muestra es dedicada al universo del juguete infantil tradicional mexicano, está integrada por poco más 140 piezas, entre trompos, yoyos, canicas, papalotes, carritos, trenecitos, avioncitos y cocinitas, que aparecen aquí como detonadores de historias, destrezas y encuentros entre niños y niñas, detalló.
Por su parte el rector de la Universidad del Claustro de Sor Juana (UCSJ), doctor Rafael Tovar y Lopez-Portillo, señaló que “en la exposición se exhiben juguetes como las muñecas que portan los trajes regionales que tenemos en nuestro país y que son parte de nuestras tradiciones, de nuestra historia, de lo que somos en lo más profundo de nuestra médula; nuestra mexicanidad”.
Diálogo con la Historia
En la apertura de la exposición en el MIM, dijo que la muestra es idea de la Maestra Martha Ríos de Molina; son exhibidas juguetes mexicanos con los que se crea un diálogo con la colección Luis Márquez Romay de indumentaria mexicana, que la UCSJ resguarda.
“Es una forma de crear un diálogo con estos distintos los juguetes: las matatenas, los yoyos, los trompos, los trenecitos de madera, los de latón, todos estos juguetes que, al igual que nuestra indumentaria, forman parte de nuestras tradiciones más arraigadas”, declaró ante niñas y niños del Colegio Cristóbal Colón.
Explicó que más allá de su dimensión lúdica, el juguete tradicional funciona también como un primer sistema de aprendizaje cultural.
“A través del juego, los niños ensayan el mundo que observan a su alrededor: reproducen gestos cotidianos, imaginan viajes y aventuras, recrean el espacio doméstico y construyen pequeñas escenas de convivencia”, expresó.
En este proceso, el juego no inventa la cultura; la aprende, la interpreta y la transmite, indicó.
Ríos de Molina manifestó que dentro de este universo lúdico, la muñeca ocupa un lugar especial, en muchas comunidades de México, las muñecas tradicionales reproducen fielmente la indumentaria de sus regiones de origen.
Reveló que fueron confeccionadas en tela y vestidas con huipiles, rebozos, listones y bordados, estas figuras se convierten en un puente entre el juguete y el textil.
“Son, en cierto sentido, textiles convertidos en juego; pequeñas representaciones de la identidad comunitaria que enseñan, desde la infancia, formas de pertenencia, cuidado y vida social”, comentó.
Las muñecas tradicionales indígenas constituyen una expresión relevante del patrimonio cultural, en la que convergen el juego, la identidad y la transmisión de saberes.
En la exposición fueron integrados ejemplos representativos de diversas regiones y grupos culturales, entre otomíes, tzotziles, tehuanas del Istmo de Tehuantepec, rarámuri, amuzgas, triquis, seris, purépechas, tének, mazatecas, mixes, wixárikas, así como mazahuas, mestizas y de la comunidad chamula, además de las emblemáticas muñecas “Lupitas” de cartonería”.
A través de estas piezas, la indumentaria femenina se reproduce en escala, conservando técnicas, materiales y diseños propios de cada contexto cultural.
Continuidad Intergeneracional

Más allá de entretener, las muñecas operan como dispositivos de aprendizaje simbólico, donde la niña reconoce, apropia y proyecta su pertenencia cultural al identificarse con la vestimenta que portan, que la remite a la de su madre, su abuela o su comunidad, explicó
“De este modo, se constituyen como un medio de continuidad intergeneracional, que refuerza valores, prácticas y memorias vinculadas a la vida cotidiana y a la tradición”, señaló.
La exposición reúne también una selección de seis fotografías de Luis Márquez Romay, cuyo trabajo documentó diferentes aspectos de la cultura mexicana.
Las imágenes permiten observar cómo el juego infantil, los juguetes y los objetos cotidianos forman parte de un paisaje cultural más amplio, donde la infancia participa activamente en la transmisión de saberes y tradiciones.
Las piezas exhibidas fueron creadas por artesanos que preservan técnicas y formas transmitidas de generación en generación; recuerdan que el juguete tradicional es también una expresión viva del patrimonio cultural de México.
El mundo en miniatura permanecerá abierta al público hasta el 2 de mayo en el Museo de la Indumentaria Mexicana.
El horario de visita es de lunes a viernes, de 10:00 a 18:00 horas, y sábados de 10:00 a 15:00 horas; la entrada es libre.
El juguete tradicional mexicano; viaje de la Raíz de nuestra Identidad al Aprendizaje Cultural