
El hallazgo de un plano desconocido ha permitido a una académica británica ubicar con precisión la única vivienda londinense de William Shakespeare (1564-1616), adquirida en 1613 en el barrio de Blackfriars, un descubrimiento que arroja nueva luz sobre la última etapa de su vida y su carrera.
Aunque ya se intuía que había una vivienda vinculada al autor en esa zona, donde actualmente existe una placa conmemorativa recordando a Shakespeare, tres documentos descubiertos por la experta Lucy Munro en los archivos londinenses y nacionales demuestran “sin lugar a duda” su localización exacta, según explicó este jueves en una entrevista con EFE.
La profesora de literatura moderna temprana en King’s College London encontró un plano de 1668 que muestra por primera vez la planta en forma de L y las dimensiones de la vivienda, situada entre la antigua Gran Puerta del que fue el convento dominico de Blackfriars y la actual calle St Andrew’s Hill, cerca de la catedral de San Pablo.
Por otra parte, los registros de la propiedad localizados reconstruyen la cadena de titularidad del inmueble, en la que aparece mencionado el propio Shakespeare, e incluyen detalles de la venta de esa propiedad en 1665 por su nieta, Elizabeth Barnard, así como su reventa en 1667 por el nuevo propietario, Edward Bagley.
Centro de operaciones
Munro dijo a EFE que el texto de la compraventa de la vivienda recoge una transacción por 300 libras de la época (345 euros), “aunque pudo ser mucho más”, y que Bagley la revendió por 35 libras un año después del gran incendio que destruyó buena parte de la ciudad. La nieta “tuvo suerte de venderla cuando lo hizo”, apuntó la investigadora.
La académica subrayó la importancia de su hallazgo, pues “da una idea más clara de la escala del edificio”, que tenía una parte orientada este-oeste de unos 59 metros cuadrados, y “también ayuda a entender el tejido urbano inmediato”.
“En conjunto, nos permite comprender mejor qué es lo que compró Shakespeare hacia el final de su vida y el entorno de su propiedad”, declaró a EFE.
Por todo esto, los nuevos datos “invitan además a reconsiderar la última etapa de su carrera”.
“A menudo se asume que Shakespeare se retira a su ciudad natal de Stratford-upon-Avon hacia 1613, pero su inversión en Blackfriars ese año y las obras que escribe entonces sugieren una presencia profesional y financiera aún activa en Londres”, apuntó.
Munro cree que el bardo adquirió esa propiedad no como una inversión sino para vivir allí, ya que estaba a cinco minutos a pie del teatro de Blackfriars, donde desde 1608 actuaba la compañía en la que él era dramaturgo y actor.
Los teatros de Shakespeare
Shakespeare tenía participación económica tanto en la sala cubierta de Blackfriars, de la que no existen vestigios, como en el cercano teatro al aire libre Globe, construido en 1599 con maderas del Curtain Theatre del barrio de Shoreditch, donde inició su carrera.
El Globe ardió en 1613 durante una representación de ‘Enrique VIII’ y hoy existe una reconstrucción moderna en la ribera sur del Támesis -no lejos de la casa de Shakespeare en Londres-, mientras que las ruinas originales permanecen a unos 230 metros bajo el subsuelo de una vivienda.
En cuanto al Teatro Curtain, sus yacimientos excavados en Shoreditch se integrarán en un futuro espacio museístico.
Según Munro, el autor de ‘Romeo y Julieta’ llegó a Londres a finales de la década de 1580, y la primera compañía teatral en la que aparece registrado es Lord Chamberlain’s Men en 1594.
Aunque en 1614 todavía se le asocia con la capital británica, no está claro si residía allí de forma continua.
Esto es lo que la experta pretende aclarar en dos futuros libros, uno en el que profundizará sobre los teatros y otro en el que revisará su colaboración con John Fletcher, con quien escribió las últimas obras de su carrera.