Cultura

Sebastián Kohan y Mariana Anzorena hablan del libro “Peloti y el Mundial”, un puente entre este deporte y la historia, el saber

El futbol también es cultura, migraciones, geopolítica… y una pelota sin fronteras

Peloti Mariana Anzorena explica que esta publicación es un intento por comprender el mundo a través de su deporte más popular.

Un balón no sabe de fronteras, ni de nacionalismos. Esa curiosidad infantil con la que el “esférico” puede moverse entre países es la premisa con la que arranca “Peloti y el Mundial” (Alfaguara, 2026).

En el marco de la “Copa del Mundo” organizada por la FIFA, esta publicación de Mariana Anzorena, Gina Jaramillo, Daniel González, Rafael Igartúa y Sebastián Kohan pretende ser un puente entre el futbol y la cultura e historia de los países que participan en el encuentro internacional.

¿Qué tiene que ver el apartheid sudafricano con un torneo de fútbol? ¿Cómo se explica Qatar más allá de sus estadios? ¿Por qué la migración atraviesa la historia de todos los países? son algunas preguntas que surgen al plantearse que quizás el deporte también sirve de espejo para historias mucho más complejas que un marcador.

“El futbol termina siendo consecuencia de su historia, su migración, sus movimientos geopolíticos”, plantea Mariana Anzorena.

En entrevista con Sebastián Kohan y Mariana Anzorena explican que esta publicación es un intento por comprender el mundo a través de su deporte más popular.

La idea original surgió hace mucho tiempo y la fase más intensa de escritura tomó alrededor de un año y medio, condicionada por la clasificación de los países al Mundial.

“Tratamos de adivinar algunos que pensábamos que iban a clasificar al mundial, para ir avanzando, y por ejemplo Italia que ya había quedado muy lindo, pero pues quedó fuera ”, relata la académica y periodista Mariana Anzorena.

El documentalista, guionista, sociólogo y escritor Sebastián Kohan coincide en su experiencia. “No éramos libres de escribir cuando queríamos, solamente se podían empezar a escribir los países que iban calificando al mundial, entonces, la agenda de trabajo estaba determinada por el calendario de la FIFA”.

Confiesa que para los últimos países en ser anunciados tanto la investigación como los textos se hicieron con mayor rapidez porque no quedaba mucho tiempo para mandar el libro a imprenta.

“Los que iban entrando por la ventana era como ¿qué es esto? ¿Cuánto tiempo tengo? Una semana para entender toda la historia de un país, dale”, expresa.

Peloti El volumen.

ESCRIBIR A VARIAS MANOS

Uno de los elementos distintivos de esta obra son las “fichas culturales” que acompañan cada capítulo. Emulando las fichas técnicas de los jugadores, éstas incluyen películas, libros, lemas nacionales y otros datos que pueden acercar a los lectores mexicanos a otros países.

Los autores reconocen que en esas selecciones existe una gran dosis de subjetividad.

“Hubo un trabajo de repartición de países, en el sentido en que cada uno se hacía responsable de un texto de ¼ de los países. Cada uno escribió su texto, pero los contenidos fueron aportados por el equipo completo”, explica Sebastián Kohan.

Al ahondar en el proceso de investigación, creación y ensamblaje de textos por países, los coautores apuntan que hubo un peloteo permanente de información entre todos los participantes.

Kohan lo describe como una especie de laboratorio colectivo, donde cada integrante aportó conocimientos desde su portería.

Para evitar la fragmentación y alcanzar una voz narrativa homogénea -uno de los principales desafíos del proyecto- los autores pensaron una “personalidad conductora” y así apareció Peloti, un balón que funciona como personaje y guía.

No es niño o niña, sino una pelota curiosa cuyo papel consiste en formular preguntas a manera de dialogar con lectores jóvenes sin caer en la simplificación o la condescendencia.

“Es un balón que está en la edad infantil de la curiosidad y de hacer preguntas incómodas, muy al estilo y a la tradición de Mafalda detona preguntas: habla con un adulto y ese adulto le explica de una manera no condescendiente, de manera que te puede entender un niño entrando a la adolescencia”, dice Mariana Anzorena.

Asimismo, entre los criterios de selección de contenidos que constituyen los ejes de reflexión más importantes de este libro, Sebastián Kohan destaca que se enfocaron en temas como migración y cuestiones de género tales que presencia del fútbol femenino.

“Todos los países están constituidos y poblados por migrantes, desde su origen hasta el día de la fecha y cada Estado-Nación se ha encargado de inventarse una nueva narración para que parezca que el mundo empezó con ellos ”, indica.

“Se está generando una nueva configuración étnica en el mundo que aviva muchos racismos y fascismos, pero a la vez evidencia un poco cómo se ha movido... ese es el criterio principal y después la perspectiva de género y el fútbol en femenino sin duda era una cosa fundamental, la injusticia es un concepto permanente”, continúa.

Aunque la investigación exigió consultar fuentes digitales, los autores destacan que una parte esencial del trabajo consistió en contrastar información con testimonios directos y experiencias de personas vinculadas a los distintos países.

Por ejemplo, Anzorena recurrió a colegas académicos para revisar capítulos como los dedicados a Argelia o Colombia y Kohan buscó apoyo en amistades con conocimiento de primera mano sobre Marruecos, Croacia y otras naciones cuya realidad escapa a los relatos más difundidos.

En ese mismo sentido, en el proceso de investigación apareció la inevitable inteligencia artificial con el propósito de identificar matices y perspectivas más allá de una consulta superficial.

Lejos de asumirla como una amenaza, los autores la utilizaron como un criterio metodológico a la inversa: si una respuesta podía ser producida fácilmente por una herramienta automatizada, entonces probablemente no era suficiente para el libro.

“La línea que puede ser evidente para una inteligencia artificial, es una buena idea de que eso no es lo que yo quiero”, señala Mariana Anzorena.

“Hay un reto a partir de ahora, en la humanidad: ¿qué es lo que nos diferencia como humanos? Es importante tener criterios rectores, sin duda algo que nos hace sumar y tener humor, querer romper algunas reglas establecidas que no sirven para nada”, complementa Sebastián Kohan y añade que este es un libro bastante arriesgado.

“No en el sentido ideológico, sino en lo disruptivo, es arriesgado porque estamos hablando de cosas muchas que nos quedan muy lejos”, agrega.

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