Cultura

El proyecto consolidará décadas de estudios virreinales e integra la investigación y la preservación documental, dijo Carmen Beatriz López Portillo, directora general del nuevo espacio

Inauguran Centro de Investigación y Documentación Sor Juana para difundir y resguardar legado de la poeta

Centro. Una vista del interior del centro. (CSJ)

Hoy, pensar es un acto de resistencia ética frente a la banalización de la palabra y la papilla de imágenes que anula la capacidad crítica, señala Carmen López Portillo

La Universidad del Claustro de Sor Juana inauguró el nuevo Centro de Investigación y Documentación Sor Juana (CIDSJ), un espacio destinado a proteger y difundir el legado de la Décima Musa.

Este singular y ambicioso proyecto consolidará décadas de estudios virreinales bajo una estructura académica que integra la investigación, la preservación documental y el diálogo con las nuevas sensibilidades contemporáneas, dijo Carmen Beatriz López Portillo, directora general del nuevo espacio literario.

La apertura se dio en el marco del aniversario luctuoso de la Monja Jerónima, convocó a la comunidad universitaria y a destacados especialistas para dar vida a una institución diseñada para ser referente mundial.

BALUARTE CONTRA BANALIZACIÓN DEL PENSAMIENTO

La maestra López Portillo ofreció un mensaje conmovedor sobre su regreso a la institución tras “575 días de jubilación”.

Dijo que “volver a estos muros no es simplemente regresar a una casa de estudios, sino responder a un llamado del corazón que me permite desplegar nuevamente mi vocación más profunda”.

Resaltó que la voz de Juana Inés no ha desaparecido, porque vibra y reverberará en el tiempo y en la conciencia de quienes se atreven a interrogar la realidad actual.

La directora del CIDSJ detalló que este se fundamenta en cuatro pilares, la investigación interdisciplinaria, la documentación de acervos virreinales, la publicación de tesis académicas y la mediación cultural para las juventudes.

Añadió que “pensar hoy es un acto de resistencia ética frente a la banalización de la palabra y la papilla de imágenes que anula la capacidad crítica en el mundo contemporáneo”.

Dijo que habitar la memoria de Sor Juana “implica asumir que toda investigación verdadera es una toma de posición frente a la simplificación del conocimiento y un ejercicio radical de libertad personal”.

SOR JUANA EN LA EDUCACIÓN, DE LOS BILLETES A LAS AULAS

En el contexto de la ceremonia, el Dr. Rafael García Pavón, coordinador de investigación del Claustro, dijo en exclusiva a Crónica, que el CIDSJ “representa una oportunidad fantástica para acercar el conocimiento científico a toda la sociedad”.

El académico, filósofo de profesión, expresó que la intención es convertir el espacio en una entidad viva y lúdica, donde la investigación antropológica y la gastronomía permitan a la gente sentir a la poeta como una presencia real.

García Pavón resaltó que “Sor Juana no es un fantasma del pasado, sino una figura que debe ser parte fundamental de la formación integral de cada ciudadano mexicano por su relevancia universal”.

El doctor también llamó con urgencia a integrar la obra de la jerónima en la educación pública, y calificó como ironía que su rostro esté en los billetes de dinero pero ausente en las aulas.

Afirmó que la poesía es una herramienta indispensable para formar el espíritu, la sensibilidad y la inteligencia de los jóvenes, pues genera realidades que antes no existían en el pensamiento humano.

Para García Pavón, investigar a Sor Juana requiere profundidad y formación; lamentó que su pensamiento filosófico único no esté más integrado en el panteón de los grandes forjadores de la cultura nacional.

LA GASTRONOMÍA EN EL CENTRO SOR JUANA

La directora Carmen López Portillo explicó que la gastronomía ocupa un lugar fundamental y estratégico dentro de la visión del CIDSJ, como una herramienta “para que la gente se acerque a Sor Juana de forma viva y no como si fuera un fantasma, desde una experiencia más sensorial y menos estática del conocimiento”.

Dijo que para ello el Claustro cuenta con un Centro de Investigación y Capacitación Gastronómica que participa activamente en las jornadas culturales.

Reveló la existencia de un recetario reformulado de Sor Juana, elaborado por Leonora, hija de la directora, y la inclusión de degustaciones de platillos históricos como canapés y conchas, como parte de las actividades para integrar a la comunidad con la herencia de la Monja Jerónima.

Los asistentes al recordido pudieron disfrutar el Budín de Espinaca, que preparaba Sor Juana Inés de la Cruz a sus hermanas; un platillo a base de huevo, con un sabor extraordinario y muy nutritivo.

UN PASEO CON LA MUSA MEXICANA

Previo a la inauguración del CIDSJ, los asistentes gozaron de una crónica vivencial por los espacios más emblemáticos del antiguo Convento de San Jerónimo, guiada magistralmente por el experto Jorge Gutiérrez Reina y la académica Carolina Cuevas.

El recorrido inició en el sector más antiguo del inmueble, fundado en 1585, donde los visitantes pudieron observar cómo el edificio fue un “palimpsesto que se reescribe sobre las distintas épocas de México”.

Los guías invitaron a los asistentes a ver el recinto a través de los ojos de la Monja Jerónima, quien habitó sus paredes desde 1668 hasta su muerte, y dejó una huella imborrable en cada rincón.

La primera parada del histórico recorrido fue la biblioteca, espacio que originalmente funcionaba como el claustro procesional donde las monjas realizaban viacrucis y rosarios en una atmósfera de profunda devoción interna.

Gracias a una ventana arqueológica en el piso, fue apreciado el nivel original del suelo, situado dos metros bajo el actual, para revelar las columnas que sostenían el Claustro que la poeta conoció y remodeló.

Jorge Gutiérrez Reina resaltó el hallazgo de una nota histórica firmada por la propia Juana Inés en 1690, la cual demuestra que ella, como contadora del convento, supervisó personalmente el cierre de los arcos del patio.

“Este recinto sagrado para las letras custodia hoy más de 70 mil volúmenes, incluyendo la Colección Sor Juana, reconocida por la UNESCO como parte de la memoria del mundo para la humanidad”, reveló.

Las paredes de la biblioteca exhiben sentencias de la poeta que invitan a los estudiantes a que la razón prevalezca siempre sobre el mundo, y reflejan la habilidad matemática y el pensamiento abstracto superior de la Musa.

Carolina Cuevas explicó que la biblioteca es un testimonio de la disciplina de Sor Juana, quien administró los bienes del convento durante nueve años con una ética y rigor técnico singulares.

Enseguida el grupo fue conducido al antiguo locutorio, que fue el sitio donde las monjas de clausura mantenían comunicación con el mundo exterior bajo la estricta vigilancia de una reja metálica impenetrable.

A pesar de las reglas de encierro, el espacio fue el epicentro de tertulias intelectuales donde Sor Juana conversaba con virreyes, condes e intelectuales, rompiendo simbólicamente los límites de su celda monacal, explicó Gutiérez Reina.

“Resulta paradójico que en el lugar donde hoy se encuentran servicios modernos, se gestaron algunas de las discusiones culturales más importantes del virreinato, uniendo la vida cortesana con la paz del convento”, explicó.

Uno de los momentos de mayor impacto fue la visita al Sotocoro, el área subterránea que servía como panteón comunitario y donde las monjas rezaban unidas a sus hermanas ya fallecidas.

Carolina Cuevas explicó que bajo el sepulcro de gran sobriedad se encuentran los restos atribuidos a la poeta, quien falleció un 17 de abril tras cuidar a sus compañeras durante una devastadora epidemia de tifus.

Reveló que la identificación de sus restos fue posible gracias al hallazgo de su rosario de madera y un medallón de carey, objetos que confirmaron la identidad de la mujer mexicana más brillante de la literatura de su tiempo, y del actual.

La doctora Josefina Bautista, responsable del laboratorio de osteología, explicó que el estudio de los 300 esqueletos encontrados permite conocer la estatura, enfermedades y condiciones de vida de la comunidad jerónima.

“Este análisis científico humaniza a la Décima Musa, recordándonos que, más allá de su genio literario, fue una mujer de carne y hueso que sufrió las precariedades físicas de su época virreinal”, expresó.

Dijo que el laboratorio del Claustro preserva estos restos en condiciones óptimas, para asegurar que la investigación sobre la salud y la biografía física de las monjas continúe aportando datos valiosos a la historia.

Finalmente, el recorrido exploró la celda en la que vivió Sor Juana, un espacio que de acuerdo con la enseñana de Gutiérrez y Cuevas, ella misma describió como un refugio de estudio constante a pesar de los estorbos de la vida religioso cotidiana.

En un espacio muy amplio de lo que parece fue un departamento de dos pisos, rodeada de sus libros e instrumentos científicos, Juana Inés escribió obras inmortales como el "Primero Sueño“, que desafió las limitaciones impuestas a las mujeres de su siglo y sociedad.

La Monja Jerónima solía quejarse del ruido de las celdas vecinas y de las disputas de las criadas, lo que revela que su inmenso legado literario fue fruto de una voluntad inquebrantable pese a las distracciones externas.

La jornada concluyó con la reflexión de que el antiguo convento que Sor Juana eligió para poder estudiar, con el precio de su vida externa en libertad social, fue transformado hoy en la universidad vibrante y llena de vida que es el Clustro.

Justo es recordar que el rescate y restauración del ex Convento de San Jerónimo, hoy es sede de la Universidad del Claustro de Sor Juana, está profundamente ligado a la familia del ex presidente José López Portillo, particularmente a través de la gestión de su esposa, Carmen Romano.

Hoy el Dr. Rafael Tovar López-Portillo, nieto del ex presidente, continúa con la magistral labor de prosperar la Universidad desde que asumió la rectoría de la misma, en septiembre de 2024.

El nuevo centro garantiza que el pensar y el afán por el conocer sean el motor que dé sentido a la vida de las nuevas generaciones de estudiantes, quienes caminan y conviven por los pasillos que alguna vez camino la Musa Mexicana.

Con el nueco CIDSJ, el Claustro reafirmó su compromiso por  mantener viva la llama de la educación, la literatura, la curiosidad y la libertad que la llamada Fénix de América defendió hasta su último aliento de vida.

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