
“Casi todas las semillas que tienen alas, tienen una vértebra; nosotros también tenemos una. Nada más no volamos. No es que voy a plantarme yo, sino que veo la vértebra que me interesa, la función, cómo carga el cuerpo, tanto como una semilla, como un hombre, pues sin vertebra no podemos caminar”, dice la artista visual Gerda Gruber (Bratislava, 1940).
Se encuentra rodeada de medios de comunicación a quienes responde 3 preguntas, unos momentos antes de la Ceremonia de entrega de la Medalla Bellas Artes en Artes Visuales 2026, con la que el miércoles oficialmente inauguró también la exposición “Gerda Gruber. Entre verde y agua” en el Museo de Arte Moderno.
La primera pregunta fue sobre el devenir de la naturaleza en sus obras a lo largo del tiempo y la artista señala que precisamente lo que busca explorar es la relación del ser humano con la naturaleza.
Luego, respecto de qué significa para ella recibir la Medalla Bellas Artes 2026, Gruber se expresa “sumamente agradecida y como ya lo miles de veces lo he dicho: ningún reconocimiento, ninguna medalla te la ganas solita”.
“Siempre hay alumnos, colegas, gentes, instituciones te acompañan para llegar a este punto y yo quiero esta medalla a compartirla con todos mis colegas y alumnos”, continúa.
Finalmente, a la pregunta sobre sus proyectos actuales, Gerda Gruber responde que se encuentra “estudiando la hojarasca”.
“Es un elemento de la naturaleza que aparentemente está para fertilizar la tierra y a mí me gusta mucho cómo se transforma en una forma espirálica, busca formas que se unen uno con lo otro y pues eso es lo que en ese momento estoy trabajando”.

ENTREGA MEDALLA
Desde 1975, Gerda Gruber radica en México y se involucra vivamente con el desarrollo artístico local: fundó el Taller de escultura en barro en la Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP) e impulsó la creación de la Escuela Superior de Artes de Yucatán (ESAY), así como la Fundación Gruber Jez, que tiene su sede en Cholul, Mérida, Yucatán, entre muchos otros proyectos en torno a la pedagogía, arte, naturaleza y docencia.
A pesar de la importancia y pompa de la ocasión, la Secretaria de Cultura Claudia Curiel de Icaza no asistió a la ceremonia. En su lugar, la directora Directora General del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) Alejandra de la Paz Nájera leyó un texto enviado por la Secretaria y no se expresó a título personal.
“Gruber marcó una transformación decisiva en la escultura contemporánea de México, impulsó la recuperación del barro como lenguaje artístico actual, influyó en la formación de nuevas generaciones y la construcción de una relación profunda entre creación, materia y naturaleza”, comunicó la directora del INBAL.
También recordó que, desde su creación, la Medalla Bellas Artes reconoce la trayectoria de las y los creadores que han dejado una huella profunda en la vida artística de México y en ese sentido señaló que el encuentro de Gerda Gruber con este país marcó el inicio de una relación creativa, pedagógica y vital que transformó su obra y dejó una marca profunda en nuestro campo artístico.
Por su parte, la directora del Museo de Arte Moderno Marisol Argüelles destacó que la obra de Gerda Gruber dialoga con las inquietudes y los desafíos del presente a la vez que pone en evidencia que el MAM “ha sido y sigue siendo un espacio que acoge trayectorias vivas capaces de transformarse y de regresar a estas alas en otros tiempos con nuevas preguntas y renovadas formas de mirar”.
“Esta exposición no solo presenta su obra, sino que encarna una forma muy particular de pensar su relación con el espacio, una visión que se despliega en cada sala y que invita a recorrerla desde una sensibilidad atenta y abierta”, invitó antes de abrir las salas al público.
LA EXPOSICIÓN
Después de 50 años, Gerda Gruber vuelve a exhibir en el MAM. “Entre verde y agua” es su primera retrospectiva en el recinto, bajo la curaduría de Daniela Pérez.
Se trata de una colaboración con el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO), donde la artista ya presentó anteriormente esta propuesta, aunque se sumaron 6 piezas ‘inéditas’ para esta ocasión. Entre ellas, una intervención en el Jardín Escultórico del MAM, con bebederos azules para aves e insectos que fueron creados ex profeso y tres piezas en bronce que Gruber hizo en los últimos meses.
“Hace 50 años, el MAM albergó una exhibición de mi trabajo escultórico realizado en porcelana, lo que fue la clave y el inicio de mi enseñanza en la escultura contemporánea, modelando el barro y la arcilla”, recordó la artista durante el acto protocolario.
El recorrido abarca unas 112 piezas a modo de panorama de su trayectoria: desde una ampliación fotográfica de la intervención “Campo magnético” (conformada de árboles que protege del sol a los estudiantes de una secundaria pública en Yucatán) hasta series de semillas yucatecas dispuestas esculturalmente a lo largo de la sala.
Barro, porcelana, henequén, bronce, algodón, bambú y madera son algunos materiales con los que Gruber ha creado dibujos, esculturas, instalaciones e incluso videoarte.
“Hay mucha madera, que ella encuentra ya tirada por allí. Nunca va a talar un árbol para generar una escultura de madera, jamás. Si hiciéramos un recorrido de todas las maderas que nos circundan, esto sería un bosque de árbol de tamarindo, de almendra, de nogal y un sinfín de tipos porque es lo que encuentra a la mano lo que se convierte en la materia fundamental”, detalló la curadora.
Asimismo, Daniela Pérez apuntó que la iluminación juega un rol fundamental, ya que la disposición curatorial toma en cuenta el tono ámbar de los domos y el espacio circular. “El círculo y la elipse son siempre una constante en su trabajo porque es la misma forma de la semilla, del ojo, de la canoa maya”, indicó.
A la par de su actividad creativa, la curadora subrayó que muchos escultores y artistas en México han sido alumnos de Gerda Gruber.
“Creo que la mejor evidencia va a ser preguntarles, hacer una serie de entrevistas y continuar esta investigación. Estas exposiciones que hemos hecho en los últimos años de su trabajo son solamente el inicio de una exploración mucho más profunda que debe hacerse en relación a su trabajo, sin duda alguna”, añadió.
VISITA
“Gerda Gruber. Entre verde y agua” se acompaña de la publicación de un libro antológico sobre Gerda Gruber, “que reúne diversos ensayos de investigadores, de historiadores del arte y de curadores que analizan la profundidad de su trayectoria”, según informó el Curador en Jefe del MAM, Víctor Palacios.
La exposición está abierta al público hasta el 13 de septiembre de martes a domingo de 10am a 6pm, en el MAM (Avenida Paseo de la Reforma s/n, Bosque de Chapultepec I Secc, Miguel Hidalgo, CDMX)