Cultura

El jurado internacional renunció por la inclusión de Israel y Rusia; aun cuando decenas de artistas retiraron su arte, esta Bienal es un evento sostenido por Gobiernos, turismo de élite, marcas de lujo como Bvlgari o Prada

Venecia Posnacional

Argenetic Florentina Holzinger como campana apocalíptica y Seaworld Venice, contenedor de agua purificada sacada de orina de visitantes a la Bienal. Uslip, Allen y Parido. Sandoval, José Galindo, Tierra, 2013. Nitsch, 100 Aktion, 1998 y 20. Malaktion, 1987, en Bienal de Venecia 59ª, 2022. (Fotos: CNN y cada artista)

Daniel García Andujar, publicó en su .org un demoledor ensayo sobre la Bienal de Venecia 61ª, 2026, la cual, “...acumula dimisiones, boicots (con protestas de Alianza Arte No Genocidio, ANGA, Sale Docks, Morion, Biennalocene y Taring Padi), pabellones cerrados, artistas despedidos y readmitidos (cómo Khaled Sabsabi libanés quien ha referido a Hezbolá), países ausentes (cómo Irán), financiación europea bajo amenaza, protestas masivas y una huelga sin precedentes en sus 131 años de historia”, paro del 8 de mayo encabezado por “...mediadores, montadores, vigilantes, técnicos, asistentes, personal de sala, traductores, productores, limpiadoras, transportistas”.

El jurado internacional renunció por la inclusión de Israel y Rusia (su certamen fue sustituido por un premio del público); aun cuando decenas de artistas retiraron su arte, esta Bienal es un evento sostenido por Gobiernos, turismo de élite, marcas de lujo como Bvlgari o Prada y el dominio sobre la diplomacia cultural estatal de Fundaciones privadas como la Pinault, Thyssen-Bornemisza Art Contemporary, TBA21 o el pabellón recién rentado por Qatar a 90 años. Andujar refiere la privatización del Pabellón de Estados Unidos; al indagar esto, el racista curador Jeffrey Uslip seleccionó al mediocre y desconocido escultor, Alma Allen, apoyado por la inocompetente Jenni Parido, distribuidora de comida para mascotas fundadora de American Arts Conservancy, improvisada Nonprofit comisionada para realizar este pabellón.

Andujar señala la obsolescencia de la representación nacional en Venecia. Esto lo demuestra Florentina Holzinger, quien fusiona feminismo, performance y artes escénicas, austriaca legítima heredera de Accionismo Vienés como el de Hermann Nitsch. Holzinger desdibuja lo nacional ante herederos “no oficiales”, pero ganadores del Premio de los Jóvenes Creadores en Venecia como Anibal López en la 49ª edición, 2001, o Regina José Galindo, en la 51ª, 2005, ¿Será turno para Rosemberg Sandoval?, y su icónica acción, Mugre, 1999, donde restregó a un indigente en la pared de un museo. ¿La posnacionalidad en Venecia sólo demuestra la obligada apertura global del primer mundo ante la posperiferia pero también su férreo control historiográfico y de mercado?.

IG: @egea.eduardo

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