
El Proyecto Contra el Extremismo (CEP), un laboratorio de ideas con sede en EU que aspira a combatir la violencia de base ideológica, quiere adquirir la antigua villa del ministro de Propaganda nazi Joseph Goebbels, a las afueras de Berlín, que está decayendo por falta de cuidados desde hace dos décadas.
La idea es “renovar la villa y reconvertirla en un centro contra la propaganda online” y todos los tipos de extremismo, antisemitismo o terrorismo, dijo a EFE este jueves Hans-Jakob Schindler, director sénior del CEP.
Schindler instó a las autoridades implicadas en la manutención del inmueble -el municipio de Wandlitz, el Estado federado de Brandeburgo, al que pertenece geográficamente, y el ‘Land’ de Berlín- a decantarse por esta opción, pese a que el CEP sólo quiere hacerse cargo de la casa propiamente dicha y no de la finca de 17 hectáreas en la que se encuentra.
Especuló con que posiblemente haya otros interesados en el terreno en su conjunto, los cuales quisieran darle un uso comercial, algo que sin embargo, a su juicio, es imposible, dada la “carga previa” que supone la historia de la villa.
Schindler aseguró que la propuesta del CEP cuenta con el apoyo del comisionado contra el antisemitismo de Brandeburgo y recordó que la organización, que depende de donaciones privadas, ya gestiona exitosamente el Centro de Investigación de Auschwitz contra el Extremismo de Odio y la Radicalización (ARCHER), ubicada en la que fuera la residencia del comandante de ese campo de extermino, Rudolf Höss.
El director no quiso dar detalles sobre el precio que podría pagar por la villa.No obstante, explicó que ésta había sido inspeccionada desde fuera con el conocido arquitecto estadounidense Daniel Libeskind, el artífice, entre otros, del Museo Judío de Berlín o del Museo de Arte de Denver, el cual había calculado que la renovación del edificio podría costar unos pocos millones de euros.
La villa fue cedida por la ciudad de Berlín de forma vitalicia a Goebbels como regalo de cumpleaños en 1936 y el ministro de Propaganda nazi la usó para pasar en ella los fines de semana, encontrarse con amantes y también para despachar sus actividades oficiales.Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, fue usada de forma transitoria por los aliados como hospital militar; después pasó a manos de la Juventud Libre Alemana (FDJ) de la antigua República Democrática Alemana (RDA) que fundó allí un centro educativo.
Después de la reunificación, el complejo de edificios pasó a ser propiedad de la ciudad-estado de Berlín, se utilizó hasta 1998 y desde entonces, a pesar de que el ‘land’ invierte unos 250.000 euros anuales en mantenimiento, las instalaciones están decayendo poco a poco.
Según estimaciones de la Sociedad de Gestión de Inmuebles Berlinesa (BIM), que administra la propiedad, para arreglar y poner a punto el complejo y la infraestructura harían falta unos 350 millones de euros.