
En cuanto Odette Waller se pone de pie, a modo de dar la bienvenida y comenzar con el recital del Ensamble Da Vinci, el público pide que vayan haciendo aclaraciones sobre las piezas que tocan.
“Sí, ya saben cómo le hacemos”, les responde, bienhumorada.
Sin necesidad de tomar el micrófono, gracias a la intimidad y sonoridad del vestíbulo del Centro Cultural Jaime Torres Bodet alias “El Queso”, la directora y fundadora de la agrupación recuerda que los miembros del ensamble se adaptan e intercambian instrumentos en cada ocasión.“Lo único que no puede cambiar es su edad”, bromea.
“El día de hoy tenemos un programa que se titula ‘La mezcla perfecta’ porque vamos a incluir obras desde la época barroca, hasta canciones que suenan en la radio”, continúa y procede a dar contexto sobre la primera pieza del programa, el concierto en Fa mayor no.288 de Antonio Vivaldi.“¿Quién fue Antonio Vivaldi? Un compositor que representa la época barroca, la época adornada de la música. Muy prolífico, hizo aproximadamente 700 obras, de las cuales 400 son conciertos para violín, instrumento que le encantaba”, sintetiza.
Al inicio, hay una veintena de personas sentadas. Conforme avanza el recital se van sumando asistentes y se llenan las 40 sillas dispuestas para la ocasión. Hacia el final ya están llenos los asientos y algunas personas se quedan paradas.
Para el Ensamble Da Vinci, en particular para su fundadora, este esfuerzo de transmitir a la audiencia un poco de contexto musical no pretende hacer conciertos didácticos que “tachen a la gente de tonta” o aburran “con datos biográficos que no van a retener, no por falta de capacidad, sino porque no interesa”.
“Hay que darles probaditas de los compositores, sobre todo con datos curiosos, que puedan hacer una relación con lo que están escuchando. Ya no hay programas de mano, antes sí había. Entonces, considero muy importante que la gente sepa qué escucha y de qué época es, quién lo escribió, por qué lo escribieron”, ahonda en entrevista.
¿QUÉ ES EL ENSAMBLE DA VINCI?
El proyecto de Odette Waller inició alrededor de 2018, ofrece conciertos gratuitos y se sostiene gracias a que es trabajadora de base en la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, lleva 30 años en un área de trabajo llamada Agrupaciones musicales, donde existen solistas, dúos, tríos, etc.
“Yo soy concertino, tengo esa plaza. Yo era concertino de la Orquesta Típica de la Ciudad de México, pero llegó el momento en que yo quise ya hacer otra cosa. Soy un trabajador sindicalizado de base, que recibo mi sueldo mensual y como tal realizo diversas presentaciones a lo largo y ancho de la ciudad”, explica.A partir del sueldo que ella recibe, a través del Ensamble Da Vinci, Odette Waller invita a participar a familiares y amigos que también se dedican a la música y les compensa de manera simbólica.
“Somos muchos, pero ahorita están: el maestro Ulises Gómez que es violista y compositor. Es viola principal de la orquesta sinfónica de aquí del IPN y es catedrático de la Facultad de Música. Es mi esposo”, presenta.
Asimismo, indica que la maestra Odette Tapia Waller es licenciada en viola y maestra por la Universidad de Hidalgo en Composición y Arreglos musicales, además “dirige con frecuencia la Orquesta Filarmónica de las Artes. Es mi sobrina”.
En otras ocasiones participan la maestra Raquel Waller, pianista y violonchelista; el maestro Pablo Chirino, que es guitarrista; y la maestra Dora Salime Gómez, que es cantante.“Yo sí tengo un sueldo, pero ellos no. Yo comparto, es la única manera, hay que hacerlo porque sino…Es por amor a la música, a la gente con la que hacemos música y los que vienen también”, añade Odette Waller

AL NORTE DE LA CDMX
Próximamente, el 16 de agosto a las 12 y media del día, el Ensamble Da Vinci se presentará en el Centro Cultural Futurama, ubicado a unos metros del Queso.“Todavía no definimos el programa porque un mes antes nos dicen que quieren, pero ahí estaremos”, invita Odette Waller.
Por otra parte, al conversar con este diario, coincide con la observación sobre los pocos espacios culturales y recintos musicales en el norte de la CDMX.
Recuerda que el año pasado hubo un proyecto cultural para acompañar las remodelaciones del ahora llamado “parque del mestizaje”, a través del cual el Ensamble tocó al aire libre un par de veces, pero esas cosas cambian con cada administración.“Ahí hubo una temporada, el año pasado tuve 5 fechas ahí con personas sentaditas escuchando, atentas.
Ese era un buen lugar y espacio público, pero van cambiando de acuerdo a la relación de la alcaldía con la Secretaría que pertenece al área central del gobierno de la ciudad”En ese sentido, la intérprete y gestora opina que compartir música es una lucha.“Es una lucha constante porque, con todo el respeto, no siempre ponen a la persona idónea en las áreas de programación”, señala.
CULTURA EN EL QUESO
Las actividades del Centro Cultural “Jaime Torres Bodet” (CCJTB) son gratuitas; solo la Orquesta Sinfónica del IPN tiene un costo de $100 pesos público general y $50 pesos Comunidad Politécnica, estudiantes e INAPAM.
Mientras el Ensamble Da Vinci presenta “La mezcla perfecta”, junto al pequeño escenario se encuentra la muestra retrospectiva “Susana Campos en movimiento”.
La museografía a cargo de Alba Celeste Jardinez López con textos de Yndira Bello Acalco propone que es el movimiento lo que une las pinturas de la artista mexicana, cuya trayectoria oscila entre lo abstracto y figurativo.Se puede visitar de manera gratuita hasta el 17 de julio, fecha a partir de la cual el recinto cerrará por temporada de vacaciones y volverá a abrir el 10 de agosto.