
El teatro para infancias y jóvenes audiencias en México ha dejado de ser un espacio puramente de entretenimiento para convertirse en un terreno de resistencia y memoria. Así lo demuestra la compañía Astillero Teatro, que bajo la dirección de Oswaldo Valdovinos regresa a los escenarios con “Ayólotl: corazón de agua”, una propuesta que cruza el teatro documental, el arte de los títeres y la investigación científica.
A diferencia de los montajes convencionales, la dramaturgia de esta pieza no parte de la ficción, sino del territorio en Xochimilco.
“El texto se construyó a partir de una investigación de campo e incluyó entrevistas directas y conversaciones con los integrantes de la Cooperativa Chinampayolo, por eso el resultado es una radiografía escénica de las problemáticas actuales que asfixian a la zona lacustre de Xochimilco: la urbanización desmedida, el turismo nocivo, la contaminación por aguas negras y el peligro de extinción del ajolote como símbolo y termómetro de ese ecosistema” dice la productora de la compañía, María Teresa Adalid.
La cooperativa Chinampayolo trabaja para conservar el humedal mediante la agricultura tradicional como el cultivo en chinampas y manejo tradicional de suelo: siembran en las islas rectangulares donde el producto es libre de agroquímicos como fertilizantes y pesticidas, también ayudan restaurar los canales debido a se filtra el agua y de esta manera previenen que los canales se llenen de especies invasoras que dañan al ajolote.
“Todo está documentado en la obra, es parte de la labor de Chinampayolo y el protagonista se llama el tío Felipe en honor a Felipe Barrera Aguirre integrante de la cooperativa y la niña se llama Xóchitl, un día visita a su tío que es chinampero y con sus propios ojos va observando como el entorno del ajolote está siendo intervenido por diversos factores” dice Adalid.
Es así que, a través de la técnica de títeres de mesa con manipulación directa, la puesta en escena traduce datos duros en poderosas metáforas visuales. Las amenazas del entorno cobran vida en forma de “máquinas-monstruo”, “trajineras alcohólicas”, “casas que devoran árboles” (títeres objeto) que alteran el equilibrio natural.
“Para nosotros como creadores, manipular a Ayólotl no es solo mover un títere, es encarnar la fragilidad de un ecosistema que nos pertenece a todos, no sólo es una figura que mezcla el mito, la historia y la vida cotidiana, es parte de nuestra identidad nacional, pero está siendo sobrexplotado en medios mientras que se ve poca ayuda en su hogar natural. Perder al ajolote significaría perder parte de un ecosistema único donde el animal es capaz de regenerar extremidades y tejidos lo que lo hace valioso para la ciencia y la medicina, tiene un gran valor identitario para el país, y aunque hay esfuerzos de asociaciones y biólogos especialistas que han dedicado su trabajo al rescate de esta especie, como el Doctor Luis Zambrano, perder al ajolote significaría desproteger nuestro patrimonio natura porque todo se encadena, otras especies y ecosistemas”.
UNA ADVERTENCIA PREHISPÁNICA
Fiel al sello que Astillero Teatro ha consolidado desde su fundación en 2005, detonar el pensamiento crítico en las infancias sin perder la lúdica, la obra rescata una antigua advertencia de la cosmovisión local: “cuando los ajolotes desaparezcan, el ser humano también lo hará”. Sin embargo, lejos de caer en el discurso catastrofista, la historia apuesta por la esperanza y la acción colectiva a través de la mirada de Xóchitl, el personaje infantil que guía el desenlace.
“Ayólotl: corazón de agua” se presentará los días 11, 12, 18, 19, 25 y 26 de julio, los sábados y domingos a las 13:00 horas, en el Centro Cultural y Académico Casa de la Paz de la UAM.