
La ritualidad y complejidad de las civilizaciones que conformaron el pasado del territorio nacional será el eje de la exposición Espacios sagrados. Civilizaciones del México antiguo, que se presentará en el Museo de Shanghái, en China, del 8 de julio de 2026 al 19 de noviembre de 2027.
Para el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la magna exhibición representa la culminación de décadas de investigación, conservación y trabajo interdisciplinario, con lo que se propone un diálogo entre dos de las cunas civilizatorias más potentes de la humanidad: Mesoamérica y Asia oriental.
Conformada por 804 piezas (795 arqueológicas, ocho facsimilares y un modelo a escala), la muestra reúne el esplendor de las culturas olmeca, teotihuacana, maya y mexica, así como un selecto conjunto de objetos del periodo aldeano del Preclásico Medio (1200-400 a.C.), provenientes de 13 acervos, entre los que destacan los museos nacionales de Antropología y de las Culturas del Mundo, así como el Templo Mayor y de las zonas arqueológicas de Teotihuacan, Toniná y Kabah.
La instalación es un puente de colaboración cultural entre México y China, el cual brinda la oportunidad de reconocer, en las diferencias y diversidad cultural, las similitudes de ambas naciones, informó el historiador adscrito a la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones, Roberto Velasco Alonso, quien forma parte del cuerpo curatorial de la muestra.
“Las identidades de las cuatro principales culturas mexicanas serán contrastadas con las creaciones de la otra cuna civilizatoria”, anotó.
El mito, como territorio de la condición humana, influye cada uno de los cuatro núcleos temáticos, desde la estética olmeca del jaguar, resonante con símbolos milenarios, hasta el urbanismo teotihuacano y la sofisticación plástica maya.

El poderío mexica, último gran episodio del México antiguo, se presenta como expresión de una tradición que alcanzó cohesión social y fuerza simbólica sin precedentes.
Espacios sagrados ofrece al público de la nación asiática una ventana a la cosmovisión mesoamericana, con el objetivo de brindarle la posibilidad de contemplar la belleza de los objetos, además de acceder a la complejidad social, política y religiosa de las civilizaciones que los produjeron.
Asimismo, las y los asistentes se sumergirán en un espejo de la creatividad humana, en el que la ciencia se pone al servicio de la identidad y la memoria se preserva como riqueza universal.
Entre las piezas emblemáticas que se mostrarán está la Cabeza Colosal 4, de San Lorenzo, de origen olmeca, talla de 1.78 metros de alto, 1.17 de ancho y 0.95 de espesor, la cual resguarda el Museo de Antropología de Xalapa.
De los mayas resalta el Respaldo de trono de Toniná, Chiapas, un relieve en piedra arenisca que data del periodo Clásico Tardío (600-900 d.C.), el cual rememora el juego de los gemelos divinos contra los señores de la muerte.
Destaca también la escultura, de tamaño real, de Mictlantecuhtli, numen mexica de la muerte, hallada en 1994, en la Casa de las Águilas del Templo Mayor; así como la cabeza monumental de la serpiente emplumada de Teotihuacan.
En la era global, el patrimonio deja de ser un tesoro confinado para convertirse en un lenguaje común, por ello, este intercambio cultural también es un testimonio de amistad entre México y China.