Cultura

El Museo del Templo Mayor abre la exposición “El juego de pelota de Tenochtitlan”, con más de 100 piezas, una maqueta que reconstruye el sitio del juego y dos pelotas de hule de más de tres mil años que se exhiben por primera vez

Muestran el Teotlachco, donde los dioses mexicas juegan “futbol”

Muestra. Las pelotas de hule de más de tres mil años que son parte de la exposición “El juego de pelota en Tenochtitlan”.

Dos pelotas de hule de las 14 encontradas en el sitio olmeca El Manatí, en el sur de Veracruz, se exhiben por primera vez y únicamente durante los próximos 3 meses, en el Museo del Templo Mayor.

Además de ser piezas centrales de la exposición “El juego de pelota en Tenochtitlan”, se presentan como un experimento científico: las condiciones en que son exhibidas permitirán a los especialistas evaluar si estos balones -de entre 3,400 y 3,700 años de antigüedad- podrán volver a mostrarse al público sin comprometer su conservación.

Si bien la muestra se enfoca en las características y hallazgos en torno al juego según las culturas que habitaron Tenochtitlan, el mayor atractivo son las dos pequeñas pelotas de hule que, por sus extraordinarias condiciones de conservación, nunca antes habían sido mostradas al público.

“Por el contexto trajimos tres: una a Teotihuacan y estas dos. Nunca antes se habían exhibido y las otras están resguardadas. Se exponen estos meses y regresan a las condiciones de temperatura, humedad, etc”, comenta la restauradora Thalía Velasco Castelán, coordinadora nacional de Conservación del Patrimonio Cultural.

Tras un recorrido inaugural, Thalía Velasco Castelán indica que habían estado trabajando en definir cuáles eran las condiciones necesarias para la conservación y exhibición de estas piezas, que finalmente “se materializaron justo para esta exposición”.

Asimismo, informa que al concluir los 3 meses de préstamo, tomarán en cuenta nuevas mediciones para “vincular las condiciones que tuvimos de exhibición -el tiempo, la humedad que tuvieron, la exposición- con el registro que vayamos a tener, para saber si hubo alguna degradación de las pelotas y nos permitirá definir si pueden volver a salir a otra exposición”.

Muestra. Una maqueta de la cancha donde se realizaba el juego de pelota. (INAH)

LA MUESTRA

“El juego de pelota en Tenochtitlan” pretende establecer un puente entre esa tradición ancestral y los deportes contemporáneos.

La curaduría plantea que las competencias colectivas forman parte de la experiencia humana desde hace milenios y que el juego de pelota fue una de las prácticas culturales, políticas y rituales más longevas de Mesoamérica.En total, la exhibición reúne más de 100 piezas a modo de reconstruir la historia del principal juego de pelota de los mexicas, cuyo emplazamiento comenzó a revelarse hace poco más de una década, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

Durante el acto inaugural, la directora del Museo del Templo Mayor, Patricia Ledesma Bouchan apuntó que fue en 2014, uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes de los últimos años: el hallazgo de una esquina de la cancha del juego de pelota y parte de sus escalinatas durante las obras de cimentación del predio Guatemala 16.

“Tras largas mesas de trabajo, que he de reconocer no fueron fáciles, pero le agradecemos a los colegas del Hotel Catedral su buena disposición, acordaron modificar el plan arquitectónico para no afectar los restos prehispánicos y habilitar el espacio para una visita pública a futuro”, recordó.

La directora del museo señaló que de acuerdo con las fuentes históricas y la evidencia arqueológica, estas canchas formaban parte de la infraestructura esencial de las ciudades junto con los templos y las obras hidráulicas, además de constituir espacios donde convergían el ritual, la política y el deporte.

En ese sentido, entre marcadores, aros de piedra y una ofrenda de conjuntos de vértebras cervicales considerada una ofrenda de sacrificio ritual, en el recorrido sobresale también una reconstrucción hipotética del “Teotlachco” (“el juego de los dioses”).

Al respecto, el director del proyecto de arqueología urbana, arqueólogo Raúl Barrera Rodríguez apuntó que esta maqueta se hizo con los datos arqueológicos obtenidos desde la época de la excavación del arqueólogo Leopoldo Batres, en el año de 1900, con los trabajos también de Jordi Gussinyer y la lectura de Eduardo Matos Moctezuma a partir de las informaciones precedentes.

“Es una reconstrucción hipotética, no queremos decir que es una versión acabada, porque la arqueología y sobre todo en zonas urbanas va avanzando con el paso de los años.

Vamos encontrando pequeños fragmentos y se va complementando”, advirtió.“El juego de pelota estimamos que tenía alrededor de 50 m de longitud por 30 o 34 m de ancho. Desde luego que esto puede variar con el avance de los trabajos en el futuro, pero creo que nos estamos acercando mucho a la realidad como fue el “Teotlachco””, añadió.

Muestra. Otra d elas piezas de la exposición.

CIENCIA Y PELOTAS

Las mencionadas pelotas de hule forman parte del conjunto de 14 piezas halladas a finales de la década de 1980 durante las excavaciones en El Manatí, un antiguo santuario olmeca donde también aparecieron bustos de madera y otras ofrendas excepcionales.

“Todas fueron ofrendas y se lograron conservar gracias a que estuvieron sin oxígeno por más de 3000 años, se creó un un un ambiente muy específico que permitió su conservación. Cuando encontramos material en esas características, los conservadores tenemos muy claro que lo importante es mantener las condiciones de esa manera”, detalló Diana Medellín, directora de Conservación de la Coordinación Nacional de Conservación.

No se habían mostrado al público porque las condiciones de preservación son muy complicadas, ya que deben mantenerse en un estado de anoxia y control de temperatura cada 20 minutos.

Además de la tecnología necesaria para lograr estas condiciones, se integraron nuevos aparatos de medición.“Se llama Oddy, es un protocolo de investigación que estamos desarrollando con el laboratorio Lancic de la UNAM, del Instituto de Física, que apoya por medio de las tecnologías que ellos tienen para análisis de cuestiones de conservación”, destacó en recorrido inaugural.

“Estas probetitas adentro tienen un pedacito de cobre, otro de plomo y otro de plata. Ese es esos metales lo que hacen es que se oxidarán o reaccionarán en el caso que la pelota misma libere vapores o algún material y entonces, al analizar cómo fue la oxidación o la reacción de los metales, podemos hacer inferencias de qué materiales es están siendo liberados por la pelota”, continuó.

La especialista opinó que la información obtenida servirá para comprender mejor el deterioro del hule arqueológico, evaluar si en el futuro podrán exhibirse nuevamente bajo condiciones controladas y garantizar su conservación a largo plazo.Por ello, las pelotas permanecerán únicamente tres meses en exhibición antes de regresar al Centro INAH Veracruz, donde continuarán bajo estrictos protocolos de conservación.

MUSEO

Como parte del programa académico que acompaña “El juego de pelota en Tenochtitlan”, el Museo del Templo Mayor ofrecerá recorridos especiales al Templo de Ehécatl y al área del juego de pelota hasta el 19 de julio de 2026, en grupos de un máximo de quince personas. Después de esa fecha, ambos espacios volverán a cerrarse para permitir la continuidad de las investigaciones arqueológicas.

Asimismo, el Auditorio Eduardo Matos Moctezuma alberga un ciclo de conferencias donde nueve especialistas analizan distintos aspectos históricos, rituales, simbólicos y tecnológicos del juego de pelota. Las sesiones se realizan los sábados, hasta el 29 de agosto de 2026, a las 10:00 horas, con cupo limitado.La exposición está abierta al público en el Museo del Templo Mayor (Seminario 8, Centro Histórico de la Ciudad de México).

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