
Las cícadas, son plantas con semillas descubiertas y que no tienen flores, sus hojas son compuestas por otras hojas más pequeñas llamadas foliolos. Los conos ayudan a identificar el sexo de la planta, ya que existen tanto plantas macho como hembra. Increíblemente, se tiene registro de su aparición en el periodo pérmico (hace 270 millones de años) con un alto apogeo de su dispersión en la era mesozoica, hace más de 200 millones de años (triásico y jurásico) (Ilustración 1). Es decir, son especies de plantas que existieron antes que los dinosaurios, conviviendo en su apogeo; además sobrevivieron al cataclismo y evolucionaron hasta nuestros días.
En la actualidad, se tienen reportadas 393 especies de cícadas alrededor del mundo distribuidas en las zonas tropicales y subtropicales, de las cuales México cuenta con más de 75, posicionándolo en el segundo lugar con mayor diversidad a nivel global, después de Australia con un total de 85 especies. Estas plantas se encuentran bajo la categoría de riesgo de acuerdo con la Norma Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010 debido a la sobreexplotación de estos recursos en estado silvestre para fines ornamentales. Además, muchas especies se utilizan con fines medicinales, principalmente países de Asia y Oceanía. Por lo que en el año 2003 el Grupo Internacional de Especialistas en Cícadas (UICN) implementó el Plan de Acción para la conservación y protección de estas plantas.

En nuestro país, las cícadas tienen un gran valor histórico, pues existen registros de su uso con fines alimenticios, ornamentales y en medicina tradicional. Tenemos casos como los estados de San Luis Potosí, Querétaro y Oaxaca donde ocupan las semillas hervidas de una cícada del género Dioon como alimento en la harina de tamales y tortillas. En Sonora, otra especie (Dioon sonorense) se usa medicinalmente para tratar dolores articulares, y en Xalapa, Veracruz, se ocupaban las semillas molidas de la planta de la “costilla de león” (Ceratozamia tenuis) mezcladas con mermelada o azúcar como insecticida contra las moscas.
El estado de Veracruz ocupa el tercer lugar en México en cuanto a riqueza de especies de cícadas; y en la ciudad de Xalapa, está presente la Colección Nacional de Cícadas (CNC) del Jardín Botánico Francisco Javier Clavijero (Ilustración 2) bajo resguardo del Instituto de Ecología, A.C. (INECOL). Esta colección está compuesta por un total de 92 especies diferentes de cícadas, de las cuales 61 especies son nativas de México, perteneciendo a la familia botánica Zamiaceae (31 especies del género Ceratozamia, 17 de Zamia y 13 de Dioon) (Ilustración 3), los cuales son diferentes a los géneros presentes en otros continentes.

Diversos estudios han reportado la presencia de compuestos tóxicos en algunas especies de cícadas alrededor del mundo. En contraste, también hay registros de sus usos tradicionales por distintas culturas que las han ocupado como alimento o medicina tradicional. Por lo que nos queda la pregunta de saber si ¿Las cícadas mexicanas, son tóxicas?
Como muchos otros grupos de plantas, las cícadas tienen mecanismos de defensa química para actuar frente a insectos, microorganismos patógenos o herbívoros. No obstante, estos compuestos químicos no son iguales en todas las especies. Gran parte del conocimiento químico de las cícadas proviene de aquellas especies estudiadas en países como India, Africa, Japón, Australia, entre otros. Sin embargo, los estudios con extractos de la cícada llamada Cycas revoluta, una de las especies más longeva y estudiada a nivel mundial, reporta su uso para el tratamiento del cáncer, infecciones y diabetes mellitus.
Por lo que siguen surgiendo más preguntas sobre las especies mexicanas, ¿nuestras plantas producirán los mismos compuestos tóxicos o medicinales que aquellas de otros países? ¿Existen compuestos químicos exclusivos en las especies mexicanas? Ante este vacío de información científica y la relevancia de estas plantas, sobre todo de aquellas presentes en la CNC, el INECOL busca responder algunas de estas interrogantes mediante estudio de composición química utilizando estrategias modernas como la metabolómica, acompañada de evaluación biológica preliminar de su potencial antidiabético y toxicidad. Pronto tendremos información al respecto sobre estas interrogantes.
Agradecimientos
Se agradece a la A la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI) por la beca de maestría otorgada a C.M.G. (CVU: 2125185), al programa de Posgrado del INECOL y al Proyecto Especial de Plantas Medicinales de la Dirección General del INECOL.
1Red de Estudios Moleculares Avanzados, Instituto de Ecología, A.C. Xalapa, Ver. 91073.
2Jardín Botánico Francisco Javier Clavijero, Instituto de Ecología, A.C. Xalapa, Ver. 91073.
*Autores de correspondencia: joseantonio.guerrero@inecol.m, juan.monribot@inecol.mx