
Antonio José Palós Palma (1911-1977) fue un defensro tenaz de sus ideas democráticas, de igualdad y fraternidad humana. Elementos que lo hicieron un revolucionario en todo el sentido histórico y luchó contra las dictaduras de Francisco Franco, en su natal España, y la de Rafael Leónidas Trujillo Molina, en República Dominicana.
Estos son algunos de los momentos de su vida que resaltan la odisea de su existencia, añade Miguel Ángel Muñoz, nieto del homenajeado, poeta y coleccionista. “También estuvo al lado de Lucio Cabañas y tuvo que abandonar México porque luchaba a su lado. Esto muestra que en cualquier lugar o país, mi abuelo fue un hombre que mantuvo hasta el final por sus ideas, sus pensamientos contra las dictaduras y los regímenes que olvidaban a sus gobernados... Fue un ser que creyó hasta el final de su vida en la libertad».
También fue médico, militar y republicano y siempre de izquierda, añade el poeta y anuncia que el próximo 25 de julio a las 12:00 horas el Ateneo Español de México se le rendirá un homenaje a 49 años de su fallecimiento que se registró en Ciudad Bolívar, Venezuela.
HISTORIA
Miguel Ángel Muñoz cuenta la historia de su abuelo y dice que fue médico, egresado de las Universidades de Salamanca y Sevilla, pero por su actividad política y defensa de la democracia, se hizo director del semanario socialista “Adelante”.
En el tiempo de la Guerra Civil Española, recuerda, formó parte del Batallón Córdoba de Milicias, pasando posteriormente a prestar servicios facultativos en la Aviación, alcanzando el grado de capitán, además de realizar estudios militares en la Unión Soviética.
Mientras que en materia profesional y política, añade, fue afiliado directo de la Comisión Ejecutiva del PSOE, además de ser jefe del laboratorio y director del Hospital Español de Tánger con la graduación de comandante de Sanidad.
En ese tiempo, recuerda, él cruzó la frontera francesa el 11 de febrero de 1939 marchando hacia la República Dominicana en un barco de Robert de la Salle, llegando a ese país el 19 de diciembre de ese año.
Durante un tiempo, explica, tuvo su residencia en la Sabana de la Mar, San José de los Llanos y Santo Domingo y para el 15 de agosto de 1941 se casó con Mercedes Angélica Alburquerque Frías, dominicana y maestra de Segunda Enseñanza en San José de los Llanos.
Por su oposición a la dictadura del Leónidas Trujillo, mi abuelo Antonio José Palós fue expulsado de este país y se dirigió a Venezuela, país que abandonó al producirse el golpe de estado de noviembre de 1948 contra el presidente Rómulo Gallegos y se dirigió a Guatemala.
MÁS CERCA DE MÉXICO
Durante su estancia en Guatemala, Antonio José Palós fue jefe de los servicios sanitarios, además de oficial de enlace y ayudante personal de general Juan Rodríguez García, fundador de la “Legión Caribe”, grupo que luchó por derrocar a Trujillo. “En esta asociación coincidió con el general republicano español Alberto Bayo, con quien tuvo una amistad muy cercana desde entonces. Esta relación se muestra en que los dos estuvieron implicados en la preparación de la Expedición de Luperón, que llevó en junio de 1949 a República Dominicana a un grupo de combatientes con la intención de derrocar a Trujillo. Poco antes de esta acción, José Antonio sufrió un atentado en Guatemala resultando herido de bala por unos pistoleros enviados por la Junta Militar Venezolana para intentar acallar la campaña que este dirigía contra ésta en las páginas del periódico Nuestro Diario, de Ciudad de Guatemala”.
Para el 4 de abril de ese año de 1949, recuerda el poeta Miguel Ángel Palós, “mi abuelo cruzó la frontera de México por el Suchiate (Chiapas). Estuvo acompañado por su antiguo compañero y amigo Máximo Muñoz López, con quien coincidió en su etapa de estudiante en Sevilla y de militante de la Agrupación Socialista de Córdoba, institución en la que mi abuelo trabajó como médico en las explotaciones mineras”.
Al arribar a México, explica el coleccionista, “mi abuelo se establece en Atoyac de Álvarez, Guerrero, y se afilia a la Agrupación Socialista Española de México, un lazo que termina en junio de 1952, cuando abandonó su militancia en protesta porque el PSOE expulsó de sus filas a Máximo Muñoz por su enfrentamiento con Indalecio Prieto”.
En su carta donde anuncia su baja de la agrupación señala: “Lamentándolo mucho, lancé en señal de protesta como cordobés y como socialista el carnet sobre la mesa, entiéndase bien el carnet de esa agrupación, pues el carnet 4343 de afiliado Socialista Directo a la Comisión Ejecutiva, que me acredita como socialista íntegro e insobornable lo guardo religiosamente”.
REVOLUCIÓN CUBANA
Miguel Ángel Muñoz cuenta que después del triunfo de la Revolución Cubana, Alberto Bayo, amigo de su abuelo y que había sido en México el instructor militar del Movimiento 26 de julio, dirigido por Fidel Castro, lo invitó a visitar La Habana, donde conoció a Ernesto “Che” Guevara”.
Pero estándo en Atoyac y dado su carácter desafiante, añade el poeta, “se relacionó con la guerrilla que dirigían Lucio Cabañas y Serafín Núñez Ramos, a los que conocía de cuando ambos trabajaban en la Escuela Primaria Modesto Alarcón y lo invitaban a dar cursillos de medicina y primeros auxilios a los padres de familia de la Escuela”.
Su vida marcada por su activismo, finaliza Miguel Ángel Palós, hizo que volviera a marcharse, ahora de Atoyac en 1974, y nuevamente a Venezuela, donde falleció en Ciudad Bolívar, el 10 de junio de 1977 .